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Amigas de trabajo descubren que son hermanas separadas al nacer

Nacieron en República Dominicana, fueron dadas en adopción y trasladadas a Estados Unidos. Allí se reencontraron años más tarde.

- 12:27 Mundo

En los últimos días se ha hecho viral en Facebook la historia de Julia Tinetti, de 31 años, y Cassandra Madison, de 32. Dos hermanas que habían sido separadas al nacer y, muchos años después, se reencontraron por casualidad en el mismo empleo.

Según relató Cassandra a través de Facebook, ambas se conocieron en el 2013 trabajando en Russian Lady, un bar de New Haven, Connecticut. Mientras se iban conociendo, descubrieron que ambas tenían un tatuaje de la bandera dominicana, país donde nacieron. Sumada a esa casualidad, se encontraba el hecho de que las dos habían sido adoptadas por distintas familias en los Estados Unidos.

“Nos convertimos en amigas, empezamos a usar ropa idéntica y hasta le decíamos todos que éramos hermanas. Éramos muy unidas”, afirmó Julia.

Ante tantas similitudes, sus compañeros de trabajo empezaron a sospechar. Sin embargo, nada coincidía a la hora de comparar los documentos de nacimiento: la ciudad y fecha de nacimiento y los nombres y apellidos de sus madres eran diferentes. Pese a todo, ellas sentían que había una conexión.

En 2015, Madison se mudó a Virginia y la relación continuó a través de las redes sociales. Pero esta historia cambiaría en 2018, cuando su padre viajó al país y le contó que había tenido otra hija sin que nadie lo supiera. No solo eso, sino que también fue entregada en adopción.

Esto fue lo que terminó de convencerlas. Tras el encuentro, ambas se realizaron una prueba de ADN. Los resultados llegaron el pasado 28 de enero y mostraron que ambas son hermanas biológicas. “Es muy emocionante saber que Julia es mi hermana, sobre todo porque ya éramos amigas”, dijo.

Su madre biológica tuvo nueve hijos: tres varones y seis mujeres. Tinetti y Madison fueron las únicas dadas en adopción. Además, tienen varios sobrinos, que actualmente viven en República Dominicana.

Aunque no dejan de pensar en aquellos que no tuvieron la misma suerte y que, tras muchos años, siguen buscando a sus familias biológicas. “Hay personas que fueron adoptadas que ahora se están acercando a nosotras para contarnos su historia, lo cual es realmente especial. Eso significa mucho para mí. También trato de recordar que no todas las historias tienen un final feliz. Yo diría que estén preparados para cualquier cosa”, manifestó Cassandra.

Sin embargo, estos momentos son de mucha alegría para ambas. Ahora van por un nuevo objetivo: conocer a su familia biológica. “Todavía estoy procesando la magnitud de la situación. Este es el tipo de cosas que sólo pasan en la televisión o en las películas. Pero no, es real”, concluyó Julia.


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