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“Nos siguen matando”

- 01:20 Opinión

MABEL BIANCO, médica, feminista, máster en salud pública, epidemióloga y especialista en estadística médica y presidenta de la Feim.

Este grito retumbó en todo el país ante el femicidio de Úrsula Bahillo en Rojas. La reacción se extendió rápidamente como la gota de aceite y llegó a todo el país. Las manifestaciones  e reclamo y exigencia de justicia fueron muy variadas, pero todas con una misma consigna: ¡Basta!

Nos siguen matando. Esto no es un eufemismo, es una realidad que se constata con solo escuchar las noticias todos los días. 47 femicidios en solo 44 días desde que empezó l 2021. Esto no es un buen comienzo y menos cuando las muertes como la de Úrsula son inaceptables. Se dice hay que denunciar, Úrsula hizo en menos de un mes 3 denuncias. Pero el asesino tenía varias denuncias previas, e incluso una de abuso sexual de una niña que estaba probado en la Justicia. Todos estos son agravantes difíciles de explicar salvo que pensemos que algo hacía que este asesino siguiera libre y sin ver afectada su capacidad de daño. Es policía, que recién en septiembre del 2020 ante la comprobación del abuso sexual de la niña,  algo no le impedía seguir acosando y persiguiendo a sus víctimas. Lo protegía y le permitía un nivel de impunidad que parece no cuestionarse suficientemente.

Úrsula es la punta del iceberg, en sus 25 años de vida este asesino consiguió juntar muchas causas penales, pero nada conseguía llevarlo a la cárcel, donde debía estar hace tiempo.

Hubo encubrimiento por parte de muchos porque ante las denuncias lo cambiaron de localidad, no lo suspendieron, claro, allí también hizo de las suyas y logró más denuncias. Cómo fue que volvió a Rojas ¿quiénes lo autorizaron? Ahora ante el clamor popular se movilizaron todos y allí hubo un desfile de autoridades, pero cuando ya no hay nada que hacer. Úrsula está muerta y es una víctima anunciada, de la que todos los que actuaron directa o indirectamente son responsables.

Ella demuestra que la ley Micaela no alcanza si es solo asistir a un curso y escuchar, aunque dudo que la policía de la provinciay del país hayan hecho el curso, ni siquiera asistir para ‘oír’. También nos muestra que la denuncia es necesaria, pero si no es solo un mero trámite administrativo, como la denuncia de la caída de un árbol.

La denuncia sirve para movilizar un sistema para proteger a la persona, para eso se necesita que haya actores de los distintos sectores articulados ocupándose.

Si no pasa lo que nos relatan ante el femicidio de Úrsula, la Justicia dictó la perimetral, algo que sabemos como medida aislada solo tranquiliza a quien la dicta.

La Comisaría de la Mujer tomó la denuncia y la elevó a la Justicia, pero se desentendió, nadie le dijo que tenía que acompañar a la víctima. Aparentemente no hay sector en el municipio que debería ser informado de la denuncia, ir a ver a la denunciante, verificar la situación y adoptar el acompañamiento articulándose con la policía, el juzgado y el núcleo de familiares y amigos de la denunciante que van a acompañarla según indicaciones de cómo actuar en caso de necesidad.

La Justicia le pidió a la policía una vigilancia periódica de la casa de Úrsula, medida que sin un sistema articulado de protección tiene poco valor. Ahora van a buscar un responsable, así se quedan todos tranquilos hasta que aparece otra Úrsula. Eso ya lo vivimos. BASTA!l


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