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Liderar nuestros sueños

Por Bernardo Stamateas.

- 00:00 Opinión

Mucha gente busca líderes a quienes seguir. En especial, en tiempos de crisis. Pero lo mejor que uno puede hacer por alguien más es guiarlo a “ver” su propia riqueza interior. Es decir, a convertirse en el líder de su propia vida. Porque, cuando soy capaz de liderarme a mí mismo, podré enfrentar y superar los desafíos que el afuera me presenta.

Pero no necesitamos ocupar un puesto de liderazgo para tener influencia. Cualquier persona con una autoestima sana posee la capacidad de influir en los demás. Todos, aun cuando no seamos conscientes de ello, ejercemos influencia sobre nuestro círculo íntimo, llámese familiares, amigos y compañeros de trabajo o estudio.

La mayoría de la gente confunde liderazgo con poder, pero ser líder no solo implica influir en otros, sino también servir a otros. Y, cuanto mayor es el liderazgo que uno tenga, mayor es la responsabilidad que enfrentamos. ¿Por qué algunas personas jamás lideran su entorno?

Por varias razones, pero fundamentalmente:

-Porque tienen la creencia de que quien lidera manda y emplean su capacidad de liderazgo para sacar provecho.

-Porque se llenan de orgullo, al punto de sufrir un cambio en su personalidad y no permitir que nadie les enseñe nada.

-Porque se sienten perseguidos y temen perder su posición.

Hoy más que nunca necesitamos percibirnos como líderes de excelencia, en primer lugar, de nuestra propia vida. El liderazgo de uno mismo consiste en generar estrategias que nos permitan llegar a la meta. Pero, ¿qué es una estrategia?, tal vez te estés preguntando.

Una estrategia son las acciones a realizar que nos ayuden a hacer fácil lo difícil y a expandir aquello con lo que ya contamos. No es suficiente con la confianza en uno mismo (lo cual es importantísimo); también se requiere establecer los pasos a seguir para que lo que soñamos se convierta en realidad.

Y acompañamos esos pasos con la fe en uno mismo que nos conduce a desarrollar una “mentalidad de estratega”. Esta es absolutamente necesaria en épocas de cambio. Porque el desafío de un buen líder no es enfrentar la presión, sino determinar el sitio donde decidirá colocarla. Es decir, en que cosas estará enfocado mientras lleva adelante su proyecto.

Estas son algunas cuestiones que debería tener en cuenta todo aquel que desee ejercer el liderazgo:

• Tener en claro dónde pondrá la presión. La verdad es que, cuanto más nos oprimen por fuera, más fuertes nos volvemos por dentro. Cuanta más adversidad encontramos afuera, más carácter sólido construimos por dentro.

• Saber que allí donde en un momento nos fue mal, siempre la vida nos traerá nuevas oportunidades.

• Aprender a moverse cómodamente en los tres niveles de liderazgo posible: junto a la gente; delante de la gente; y sobre la gente. Cuando nos llevamos bien con los demás, tenemos la capacidad de llevar adelante proyectos importantes.

Te invito en este año que está dando sus primeros pasos a determinarte a convertirte en un líder de excelencia que haga de este mundo un lugar mucho mejor donde vivir.

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