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Volver con la boca tapada

Por la Prof. Amanda Anriquez.

- 01:45 Opinión

El inicio del ciclo escolar 2021 enfrenta hoy el desafío más grande jamás imaginado, todo lo vivido hasta ahora debe ser reflexionado hacia dentro como una experiencia de aprendizaje. Cada institución escolar es un microuniverso que si bien tiene mucho en común con todas del sistema educativo pero en cada una de ellas se teje y desteje una cultura de trabajo y formas de organización que la distingue y le da su identidad.

Sin embargo, en el escenario actual todas, sin distinción, son miradas con miedo, dudas, incertidumbre y preocupación con grandes interrogantes ya que se convirtió esta a un espacio de “cuidado sanitario extremo” función y acción para la cual no están preparados los docentes .

Desde otra variable de análisis se puede decir que el mapa de situaciones de vuelta a la escuela es de escuela por escuela donde depende mucho de su contexto, ubicación, número de alumnos rurales o urbanas, estudiantes que se pudo contener, abandonos y desgranamiento producido etc .

Pero hay que volver. ¿Cuál es el primer paso? Indudablemente es la organización del trabajo en equipo dentro de la institución, partiendo del diagnóstico de los logros fortalezas y debilidades y con un estilo de gestión directiva con participación y consenso de toda la comunidad escolar, con el análisis para la implementación de los protocolos oficiales. Eso significa capacidad de diseño de un proyecto alternativo que comprendan todas sus instancias que garanticen factibilidad en tiempo, espacio y presupuesto. Se debe atender lo emocional de todos los implicados en el proceso atenuarlas compartiendo experiencias y como equipos “resonantes” atender las desigualdades de los alumnos que se remarcaron con esta situación evitando la continuidad de la fragmentación y la brecha. Trabajar con estrategias de aprendizaje emocional.

Ya no se podrá enseñar el currículum prescripto es necesario redefinirlo seleccionando y secuenciando contenidos prioritarios en un plan pedagógico estratégico situacional involucrando a la familia ya que se continuara con pocos alumnos en el aula que trabajaran con las actividades en su hogar. Hay que preparar material en el desarrollo de capacidades y autonomía intelectual , ese es el mayor desafío pedagógico, el de poner en el centro la enseñanza con contenidos como un guion común con horizontes de más largo plazo pero seguros en su meta .

La tecnología se redimensiona aún más por lo cual es necesario la capacitación en recursos tecnológicos, el esfuerzo sostenido para que los alumnos tengan su acceso hay que pensar que es el posible el retroceso y pensar en lo intermitente porque se está navegando en un mar de incertidumbre. Se debe garantizar la salida y regreso de todo lo virtual mirando con visión prospectiva donde “todo es posible”.

Nada será igual ni la sociedad ni la escuela, dentro de estos cambios en este siglo, en la dimensión de la educación debe legislarse sobre la inclusión de la conectividad como un derecho humano fundamentar.

Este tiempo de volver a “una escuela con la boca tapada” es un tiempo que debe servir para fortalecer lazos, reconstruir diálogos, revalorizar lo social, de construir y reconstruir vínculos con los que volverán y los que no volverán, porque algunos no volverán. Que eso no signifique perderlos sino acompañarlos con expectativas.

Todo es hoy un difícil reto que pone a docentes y directivo en el centro del debate es la oportunidad para demostrar la capacidad de organización, gestión, compromiso porque esta pandemia a enseñando a la sociedad y las familias en particular la importancia de la escuela y su función.



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