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El manipulador y su funcionamiento

- 22:22 Opinión

Por Bernardo Stamateas

Especial para EL LIBERAL

Hoy en día encontramos a personas manipuladoras en casi todos los ámbitos. ¿Qué características tiene este funcionamiento tóxico? Por lo general, el manipulador le da algo a su víctima que él o ella está necesitando. Tal vez necesita ser validado/a, o se siente solo/a, o no reconoce sus logros. Quien tiene la intención de manipular da mucho de lo que el otro precisa.

Supongamos que una mujer se siente sola. Entonces el manipulador la llama a menudo, la “whatsapea”, le comparte emoticones, le envía flores y le dice frases como: “¡qué hermosa sos!”; “vos sos muy inteligente”; “vos sos muy valiosa”. Le da, pero sin que ella se dé cuenta, al mismo tiempo, le quita algo. De eso se trata la manipulación psicopática: mientras te estoy dando A, te estoy quitando B.

En la mayoría de los casos, la persona manipulada no se da cuenta de lo que está sucediendo porque está recibiendo mucho de esa vulnerabilidad que tiene. No es consciente de que le están quitando otra cosa, que puede ser dinero, bienes materiales, tiempo, ayuda, etc. Todo manipulador, que puede ser tanto varón como mujer, es un experto en detectar lo que los demás están necesitando. ¿Necesitás reconocimiento? El manipulador te da reconocimiento en grandes dosis. Por esta razón, quedás absorbido en ese reconocimiento y no te das cuenta de lo que te está quitando.

Existe también una manipulación más cotidiana donde aparece en escena el “ofendible”. Como el otro le presentó a esta persona la verdad de una manera que le pareció un poco agresiva (porque, en su opinión, usó un tono de burla), quiere decirle públicamente que la lastimó porque ella siempre lo trató bien. Y el otro queda sorprendido y pregunta: “¿Qué hice?”.

En realidad, la persona ofendible le cambió a su víctima el sentido de las palabras. El otro le habló bien, como siempre, pero ella dirá: “Me parece que el tonito con el que me hablaste fue muy descalificador, y creo que no me lo merezco”. ¿Cómo actúa quien manipula con esta modalidad de sentirse ofendido? Cambia el sentido de lo que el otro dijo.

Otro ejemplo: “Veo que no estás hablando, que estás en silencio, y no me gusta que me agredas así”, dice quien manipula. Y el otro responde: “Pero, te estoy escuchando atentamente”. “Me parece que, más que escuchar, eso es un acto muy agresivo”. Así cambia constantemente el contexto de las palabras y/o las acciones. Le hace decir a alguien cosas que no dijo, de tal manera que termine creyendo que eso fue lo que dijo.

“Lo que dijiste me lastimó” es una frase típica del manipulador y traducida es: “Cuidado cómo hablás porque depende de vos cómo yo me voy a sentir”. Así no solo cambia el sentido, sino que además transmite culpa por cosas que uno no dijo ni hizo. Se trata de una dinámica enloquecedora que, hoy más que nunca, necesitamos detectar y desactivar.

¿Qué hacer frente a este tipo de personas cuyo único objetivo, pareciera, es lastimar a los demás? Fundamentalmente ponerles límites y, si es posible, procurar el contacto cero. Cuidemos nuestra vida porque largo camino nos resta. l

 


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