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Animarme a ir en pos de mi sueño

Por Bernardo Stamateas.

- 07:03 Opinión

H oy más que nunca necesitamos soñar y determinarnos siempre a ir por más. Es decir, no detenernos en nuestros objetivos pase lo que pase afuera. No precisamos que todo el mundo nos diga que “sí”. Aun cuando alguien nos pueda decir que “no”, siempre habrá alguien que nos dará una respuesta afirmativa.

Leí hace mucho tiempo una anécdota de un maestro que un día estaba con sus alumnos de quinto año del secundario y les anunció: “Chicos, están todos aprobados con un 4. Así que pueden retirarse; pero, si alguno quiere quedarse a hacer el examen, se puede quedar. No hay ningún problema”. Todos los jóvenes salieron corriendo, excepto dos de ellos que decidieron quedarse. El maestro los miró y les dijo: “¿No entienden? Ya están aprobados, tienen un 4. Pero, si ustedes quieren hacer el examen, pueden hacerlo”. “Sí, queremos hacerlo”. “Muy bien, tomen la hoja que está sobre su escritorio y comiencen”. Cuando dieron vuelta la hoja, leyeron: “Estimado alumno, usted tiene un 10. Lo felicito. A usted le va a ir muy bien en la vida porque no se conformó con un 4. Le aseguro que usted logrará sus sueños porque la fuerza que hoy ha demostrado lo acompañará durante toda su vida”.

De igual manera, nunca deberíamos conformarnos con un 4. Todos los seres humanos, sin excepción, tenemos la capacidad de mejorar nuestra vida cada día un poco más. Si nos lo proponemos, tenemos la fuerza interna para perseguir y alcanzar metas. Pero nadie puede hacer uso de su fuerza si no descubre antes cuál es el sueño que desea ver cumplido.

¿Sabés cuál es tu sueño? ¿Podés verlo cumplido con los ojos de tu mente, antes de verlo afuera? Para animarte a ir en pos de un sueño, debés determinar primero qué querés y qué no querés en tu vida. Esto es importante porque nos ayuda a tomar decisiones inteligentes con seguridad interna que nos empuja a la acción.

Estas son cuatro actitudes que podemos asumir y tienen la virtud de acercarnos a la concreción de nuestros sueños:

1. Usar el elogio sincero

A todos nos encanta que nos elogien. Todas las personas, aunque tengamos más de un defecto, contamos con algún punto fuerte que es digno de elogio.

2. Reconocer y valorar lo positivo

Lo que reconocemos y celebramos, tanto en nosotros mismos como en los demás, se refuerza y se incrementa. ¿Acostumbrás enfocarte en lo positivo de la gente? ¿O solo podés ver sus defectos? Quienes poseen la primera actitud atraen lo mejor de la vida.

3. Tener siempre una mirada optimista

En tiempos de crisis es cuando más necesitamos creer que siempre “lo mejor está por venir”. Quienes triunfan en la vida miran el futuro con optimismo y atraviesan las épocas de adversidad con gran fortaleza.

4. Ser un dador generoso

A pesar de que la mayoría de las personas consideren qué pueden obtener de otros, nosotros deberíamos escoger dar antes que recibir. ¿La razón? Quienes son generosos con los demás jamás tendrán necesidad de nada porque, de una u otra forma, verán sus necesidades bien suplidas.

¡Que nada ni nadie te detenga en el camino a la cima!




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