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Todo es comunicación: tres ideas para comunicarnos mejor

- 07:40 Opinión

Por Bernardo Stamateas

ESPECIAL PARA EL LIBERAL

Todos trabajamos de comunicadores, pues transmitimos a través de las palabras y del lenguaje corporal. ¡Cuántos problemas de comunicación surgen en los vínculos: en la pareja, con los hijos, con los compañeros de trabajo, y aun con los desconocidos! Entonces, convertirnos en buenos comunicadores es la clave para poder relacionarnos mejor, alcanzar nuestros objetivos e, incluso, ayudar a los demás.

Comparto, a continuación, tres ideas prácticas que pueden ayudarnos a tal fin:

1. Vemos la realidad de acuerdo con nuestro estado emocional predominante

Cada uno ve la realidad, fundamentalmente, según cómo se siente. Así que, si estoy enojado y me hacen un chiste, voy a reaccionar diciendo: “¿Vos me estás cargando?”. Si estoy triste y alguien me cuenta que consiguió trabajo, le voy a preguntar: “¿Y ahora cómo vas a hacer?”. Si estoy contento, cualquier situación me va a generar alegría; si estoy deprimido, cualquier situación me va a generar tristeza. Porque vemos la realidad de acuerdo a cómo nos sentimos.

Cuando hablemos con alguien, chequeemos siempre cómo nos sentimos y cómo se siente el otro. Tener en cuenta el estado emocional predominante, propio y ajeno, va a determinar cómo leeremos las circunstancias. Tal vez te sucedió alguna vez que alguien te contó un chiste y te reíste, pero después discutiste con esa persona por algún motivo. Entonces ahora recordás esa situación y decís: “¡Qué mal que estuvo! ¡Me lo hizo a propósito!”.

2. Tenemos que aprender a metacomunicar

Metacomunicar significa decirle al otro: “A ver si te entendí bien, ¿lo que vos me estás queriendo decir es…?”. Es preguntar más y afirmar menos, con el fin de evitar malentendidos. Recién cuando nuestro interlocutor nos confirma que lo que repetimos es lo que nos quiso decir, se logra establecer la comunicación. En las charlas que doy, suelo pedirle a la audiencia: “Levanten su mano izquierda y señalen su norte”. Unos señalan hacia adelante; otros, hacia arriba; y otros, hacia el costado. Después, les digo: “Mírense e imaginen que son un equipo al que le indican ir al norte. Para cada uno, significará algo distinto”. Preguntemos más y afirmemos menos.

3. Es más importante cómo lo decimos que lo que decimos

Nuestro primer lenguaje fue el corporal. Después vinieron las palabras a reafirmar lo corporal. Recordá: cómo lo decís es más importante que lo que decís. Si yo te digo: “Estoy abierto, decime lo que quieras”, pero tengo los brazos cruzados, mi cuerpo te está diciendo que no estoy abierto. Si yo digo: “Lo importante es ser flexible”, apuntando con el dedo índice, mi dedo está diciendo que no soy muy flexible. Si alguien me pregunta: “¿Está preparado para este trabajo?” y respondo: “Sí”, pero titubeo con mi cabeza, mi mensaje corporal no coincide con el verbal.

Para comunicarnos mejor, prestemos atención a cómo decimos lo que decimos. Hablemos siempre con el corazón. Y, en cuanto de nosotros dependa, procuremos que haya congruencia entre nuestro mensaje corporal y nuestras palabras. ¡A comunicarnos mejor! l


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