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Domingo Mercante: el corazón de Perón (Primera Parte)

Por Eduardo Lazzari - Historiador.

- 22:01 Opinión

Suele repetirse que “la historia la escriben los que ganan”, frase inmortalizada en una canción por el trovador rosarino Litto Nebbia, y que “eso quiere decir que hay otra historia”. Sin embargo, la profesionalización del estudio de la historiografía, muy importante en el último medio siglo argentino de la mano de las excelentes carreras universitarias de las universidades nacionales y privadas, ha puesto de manifiesto que el relato histórico de nuestro país no era tan diferente a lo que resulta de las investigaciones modernas.

Las dos grandes escuelas históricas: la liberal de la mano de Bartolomé Mitre y Vicente Fidel López, y la revisionista de los hermanos Irazusta y José María Rosa, por supuesto al os que se suman las legiones de historiadores que comparten una u otra visión, se han resumido en la actualidad en el ejercicio científico con precisión y en la distinción entre los hechos y las opiniones. Como ejemplo, nadie pone en duda que Manuel Dorrego fue fusilado por Juan Lavalle (el hecho), sí se discuten sus motivaciones y sus consecuencias (donde pesan las opiniones).

Pero no deja de llamar la atención como la historia de la experiencia peronista deja de lado a los grandes ganadores de cada etapa para monopolizar los acontecimientos en la acción de los líderes de este gran movimiento político argentino. Es así como figuras centrales en los primeros tiempos como Cipriano Reyes, Ricardo Guardo o Domingo Mercante se diluyeron en el relato durante el devenir de los tiempos. Para confirmar o desmentir este aserto, los invitamos a recorrer hoy la vida de quien fuera llamado el “Corazón de Perón”, el coronel Domingo Alfredo Mercante.

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Mercante 1930.


Nacimiento y familia. Carrera Militar

Domingo Alfredo Bernabé nace en el pueblo de Marcos Paz, a unos cuarenta kilómetros al sudoeste de Buenos Aires, el 11 de junio de 1898 en el seno de una familia formada por hijos de inmigrantes italianos: José Domingo Mercante y Flora Cardoni, que se habían casado un año antes del nacimiento del primogénito. Finalmente llegaría el benjamín, Alberto Paulino en 1903. El padre era trabajador en el Ferrocarril del Oeste y estaba afiliado a “La Fraternidad”, el primer sindicato nacional argentino perteneciente a los maquinistas.

El joven Domingo trabajó como arriero, ingresó como aprendiz al ferrocarril, y al cumplir 18 años decidió seguir su vocación castrense ingresando como cadete en el Colegio Militar a principios de 1916, año del centenario de la Independencia Argentina y promediando la I Guerra Mundial. En 1919 egresó como subteniente del arma de artillería y su primer destino fue el Regimiento 4 de Córdoba. En 1921 fue trasladado a Goya, en la provincia de Corrientes, donde asciende a teniente y desde 1924 su carrera militar lo radica por 16 años en Campo de Mayo, la mayor guarnición armada del país, donde asciende a capitán y mayor.

Por entonces se casa con María Elena Caporale, una profesora de piano con quien tendrá tres hijos: Marta Flora en 1925, Domingo Alfredo en 1927 y José Alberto en 1932. La relación entre los esposos iba a enfrentar un desafío enorme cuando el ya gobernador Mercante iba a tener un hijo extramatrimonial, fruto de su relación con la joven Isabel Ernst en 1950. Sin embargo, siempre mantuvieron las apariencias y doña María Elena se mostró al lado de don Domingo, tal como establecían los severos cánones sociales de su tiempo en todos los actos públicos posteriores al “affaire”.

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Mercante y Perón en la Secretaría de Trabajo.


Desde 1928 Mercante es docente de la Escuela de Suboficiales “Sargento Cabral” y es allí donde conoce a Juan Domingo Perón, que siempre estaba un grado por delante en el escalafón. A pesar de que la relación fue esporádica, ambos oficiales simpatizaron y el destino los reúne finalmente en 1940 en la Dirección General de Inspección de Tropas de Montaña, al regreso de Perón de su viaje por Italia, donde visitó los legendarios regimientos alpinos. Congeniaron con facilidad y Mercante estaba fascinado con las charlas que tenía con Perón sobre temas no vinculados a la vida militar. Se consolidó entonces una jerarquía entre ellos, siendo siempre Perón el jefe. Ya por entonces el teniente coronel Perón era respetado en el Ejército, sobre todo por su cariz intelectual y por su adhesión al sector liberal liderado por el general Agustín P. Justo, que había sido presidente hasta 1938.

Varias investigaciones y testimonios han hablado de una relación de amantes entre Mercante y la novel actriz Evita Duarte entre 1935 y 1944. Lo que está documentado es que Evita recurrió a Mercante en ocasión de una enfermedad de su hermano Juan en 1942, haciéndose cargo el militar de los gastos de internación en el Instituto Otamendi de Buenos Aires. Es sugerente pensar que Mercante fue quien le presentó a Perón a la que sería su esposa y luego los tres conformarían la “trinidad del peronismo” entre 1945 y 1951.


El GOU. La relación con los sindicatos

El día que cambió la relación entre estos hombres fue en 1942, cuando Perón le entrega unos apuntes para que estudiara Mercante, que eran los fundamentos doctrinarios del GOU, una logia secreta que sería central en el golpe del 4 de junio de 1943. Perón le dijo a Mercante: “Usted es el primer integrante… Comience a trabajar…”. Se consolidó allí una relación simbiótica que originó un equipo político aceitado y eficiente en la Argentina durante un lustro.

El teniente coronel Mercante se convirtió en el organizador y convocante del GOU, sobre el que se discute hasta hoy el significado de sus letras (Grupo Orden y Unidad, Grupo de Oficiales Unidos y otras varias acepciones, ninguna documentada fehacientemente). Los coroneles se convirtieron en los verdaderos líderes del movimiento y la ruptura de la cadena de mandos en el Ejército tuvo entre otras consecuencias la fugaz presidencia del general Arturo Rawson, que sólo detento la primera magistratura un par de días, hasta la consagración del general Pedro Pablo Ramírez.

Mercante fue el gran consejero de Perón, a quien sugirió recalar en la antigua Dirección Nacional del Trabajo, que fue elevada a Secretaría de Estado y se convirtió en la fuente de poder a través de una fluida relación con los sindicatos, hasta entonces ajenos a la vida política. La relación de Mercante con varios sindicalistas y su habilidad en el trato con los trabajadores fue fundamental para cimentar el liderazgo de Perón, que se fue consolidando desde un lugar poco visible a los ojos de la política tradicional. Por entonces Mercante fue nombrado interventor de “La Fraternidad”. En poco menos de dos años, el sindicalismo se había convertido en el gran sostén de Perón, sumado a su nueva condición de vicepresidente y de ministro de Guerra, que le permitió también influir sobre el Ejército.

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Mercante y su esposa en La Plata (circa 1948).


El 17 de octubre de 1945

Los eventos de octubre de 1945, cuando Perón es destituido de todos sus cargos y detenido en la isla Martín García, convierten a Mercante en el principal enlace entre los sindicatos encabezados por Ángel Borlenghi (Comercio) y Cipriano Reyes (Carne) y los políticos como Juan Atilio Bramuglia y Ricardo Guardo. Las manifestaciones del 17 de octubre ponen en evidencia la capacidad de organización de Mercante, quien iba a convertirse en uno de los principales beneficiarios del regreso de Perón al centro de la vida política argentina.

Mercante acompañó a Perón en su relación con María Eva Duarte, a quien le presenta, tal como se dijo anteriormente, en un evento realizado en el Luna Park porteño a favor de los damnificados del terremoto de San Juan del 15 de enero de 1944. Hay que destacar que Perón, viudo, comienza a convivir con Evita, a quien duplicaba en edad, en forma casi inmediata en abierto desafío a los reglamentos militares. Es en este tiempo que Mercante comenzaba también un romance, que con intermitencias sería perpetuo, con la antes nombrada Isabel Ernst y a quien conoció mirándola desde una ventana de su despacho militar, frente al cual estaba la academia donde la joven alemana era profesora.

El 22 de octubre de 1945, Perón y Evita se casan por civil en Junín y Domingo Mercante es testigo de la boda. También participa del casamiento religioso en La Plata el 10 de diciembre y como prueba de la intimidad de la relación entre Perón y Mercante está la venta de la quinta que Mercante poseía en San Vicente, operación realizada el 30 de mayo de 1946 y sería el refugio íntimo durante seis años de la pareja presidencial. Esa casona es hoy el museo “Quinta 17 de Octubre” y allí se encuentra sepultado el tres veces presidente de los argentinos.

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Evita y Mercante.


Las elecciones de 1946

Tan popular era la relación entre Perón y Mercante que se hizo común escuchar, una vez lanzada la campaña electoral para las elecciones del 24 de febrero de 1946, una tonada que decía: ¡Con Perón y con Mercante, la Argentina va adelante! Cuando se constituyó la Junta Nacional Coordinadora, con la alianza entre el recientemente creado Partido Laborista, la Unión Cívica Radical Junta Coordinadora y el Partido Independiente, se fueron ordenando las candidaturas y decantó naturalmente la de Domingo Mercante a la gobernación de Buenos Aires junto a Juan Bautista Machado.

Mercante obtuvo el triunfo con el 54,56% de los votos, imponiéndose sobre la fórmula de la UCR Juan Prat - Crisólogo Larralde, pero sin obtener mayoría en el senado provincial, lo que iba a marcar una de las características de su gobierno: diálogo permanente con los opositores. Llamó la atención que Mercante superó en votos a Perón. Es el tiempo en que Evita pronuncia una frase que se hará famosa para siempre: “Mercante es el corazón de Perón”. La llegada a la cumbre del poder sería el comienzo de la caída de este interesante hombre de la historia argentina. Lo veremos, si Dios quiere, el próximo domingo en las páginas de “El Liberal”.

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