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Carta contra el odio

- 03:13 Opinión

La humanidad existe por la diversidad. En ella crece su maravillosa capacidad de crear futuro, de fomentar vínculos, de establecer lo sagrado que le podemos llamar respeto, por ejemplo, o compromiso o amor como también,

aunque no le guste a todos, placer. De un modo u otro todos hemos aprendido en la escuela que la biodiversidad es algo que debemos cuidar, promover, cuidar y hacer todo lo necesario por protegerla. Lamentablemente somos una generación que no ha recibido Educación sexual integral acorde a la ley vigente y por ello no hemos aprendido que la bio-diversidad también debería contemplar la diversidad humana como la mayor riqueza humana y, por consiguiente, luchar a brazo partido para defenderla.

El pasado 17 de mayo se lo señala como el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y

la Bifobia, también es conocido como el Día Internacional de la Lucha contra la Discriminación

por Orientación Sexual e Identidad de Género, de modo de resaltar que el odio o rechazo a las personas homosexuales, transexuales o bisexuales son producto de un aprendizaje social; es decir que es una elección que se hace o, perdón lo por lo obvio, no la hacemos.

Se toma esta fecha porque fue un 17 de mayo, en el año 1990, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales, dando cuenta de que la patologización era un acto de discriminación.

Estas fechas tienen como objetivo central la

Visibilización, promoción y reclamo de los derechos humanos de esta población a nivel internacional.

Pensemos en el sustrato de esa fecha: una de las luchas más antiguas de la humanidad y, particularmente, de la

visión espiritual de la humanidad: una lucha contra el odio.

El odio que se manifiesta en un abanico que va desde

el desprecio hasta la violencia extrema, porque la historia ha mostrado que estas “fobias” en particular han producido la muerte de personas que simplemente se mostraban de otro modo.

Ahora bien, es fácil comprender que en la humanidad continúe la discriminación con quien es diferente, que no seamos capaces de permitir que otra persona vivencia su sexualidad como desee, mientras no sea con el uso de la violencia o cometiendo crímenes, es un problema grave que habla de los límites que tenemos como sociedad o lo que nos falta evolucionar.

¿Qué debemos hacer frente a ello? Pues habría tres cuestiones inmediatas:

1- Hacer cumplir la ley, porque en la Argentina la discriminación es un delito.

2- Lo segundo ser más críticos con los mensajes que damos o con la “tolerancia” que tenemos contra esos mensajes. Ser más proactivos en relación a la defensa de la libertad, de la equidad y del respeto.

3- Ofrecer y exigir la única “vacuna” eficaz que tenemos

para crear una sociedad con individuos más sanos y proclives a aceptar la diversidad como riqueza y de facilitar que el sentimiento se pueda expresar. Básicamente, como siempre digo, esa vacuna es una educación sexual integral eficiente, activa y sistemática.

Crear una sociedad más saludable necesariamente conlleva

crear una sociedad que no tolere la discriminación, Favorezca la inclusión y luche sin pausa contra la violencia. Sabemos el norte, entonces, pues pongamos proa hacia el destino que ambicionamos. l


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