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Belgrano y Güemes: una relación desconocida

- 13:24 Opinión

Por Eduardo Lazzari. Historiador


Los caprichos del calendario logran lo que el relato histórico ha retaceado. Este largo fin de semana reunió a dos figuras centrales de la guerra de la Independencia que actuaron en el Norte Argentino: los generales Manuel Belgrano y Martín Miguel de Güemes. Poco se ha profundizado en la relación de estos próceres, sobre todo porque no fue una amistad personal sino un devenir de acuerdos y desacuerdos, todos marcados por el patriotismo.

Manuel José Joaquín del Sagrado Corazón de Belgrano Perí y González nació en Buenos Aires el 3 de junio de 1770 en la casa en la que vivirá toda su vida y donde lo encontrará la muerte el 20 de junio de 1820. Martín Miguel Juan de Mata de Güemes Goyechea nació en Salta el 8 de febrero de 1785, vivió su infancia en la casona en la que iba a ser herido el 7 de junio de 1821 para morir diez días después el 17 de junio. Ambos eran hijos de padres europeos llegados al país y de madres entroncadas en las familias fundadoras argentinas: Belgrano era hijo de doña María Josefa González Casero, descendiente de los Islas, santiagueños desde el siglo XVII; y Güemes  de doña María Magdalena Goyechea de la Corte, descendiente de los Argañaráz, santiagueños desde 1595.

Belgrano era miliciano desde 1797 y Güemes siguió la carrera militar desde 1799 enrolado en el Regimiento Fijo de Infantería porteño que tenía un destacamento en Salta. Si bien no hay testimonio que lo confirme, seguramente estos hombres se conocieron durante los convulsos años de las invasiones inglesas. La condición del porteño como Secretario Perpetuo del  Consulado habilitaba la relación con el hijo del Tesorero Real de Salta del Tucumán.

   Belgrano, luego de la campaña del Paraguay y de la creación de la Bandera Nacional en las barrancas del Rosario, el 26 de marzo de 1812 toma el comando del Ejército del Norte en la legendaria posta de Yatasto, de manos del general Juan Martín de Pueyrredón. Güemes se había destacado en la batalla de Suipacha y en esa campaña comenzó a diseñar su guerra de recursos, que fue fundamental para la “guerra gaucha”, cuando acompañó la retirada desde Chuquisaca, y participó de la toma de  los fondos reales del Potosí, puestos a disposición de la Revolución. A mediados de 1812, una discusión entre oficiales por asuntos de mujeres hizo que el jefe del Ejército del Norte enviara castigado al salteño rumbo a Buenos Aires, donde quedó hasta 1814.

   A pesar de los cuadros que pintan a Güemes como testigo de la entrevista de Yatasto el 230 de enero de 1814 entre los libertadores José de San Martín y Manuel Belgrano, el salteño llega al Norte unos días después, asume la jefatura de la vanguardia del Ejército y en 1815 es el primer gobernador electo de Salta, que abarcaba por entonces Jujuy y Tarija. La llegada de Belgrano en 1816 a Tucumán y su asunción como jefe del Ejército permite a estos dos gigantes recomponer su relación.

  Los dos vivirán sus amores entre Tucumán, Salta y Jujuy, pero esa es otra historia que merece ser contada con detalle. Ambos gustaban vestir chaqueta verde. Ambos dieron la vida por la Patria. En menos de un año, de junio de 1820 a junio de 1821, los dos próceres pasaron a la inmortalidad. Bendito el país que tiene entre sus fundadores a Belgrano y a Güemes: dos hombres comunes que llevaron adelante empresas extraordinarias por el bien común de los argentinos.

¡Gloria a don Manuel y don Martín!

¡Viva la Patria!


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