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Lo que esconde un rumor: qué buscan las personas que hablan mal de los demás

Por Bernardo Stamateas. Psicólogo y conferencista.

- 03:47 Opinión

Hoy quiero invitarte a reflexionar sobre la gente que habla “de” otro, es decir, a sus espaldas, pero nunca lo hacen directamente “con” la persona. Muchos hablan de los demás cuando jamás han tenido la oportunidad de conversar con ellos cara a cara.

La ley de los tres tercios dice que existe un tercio de personas que nos aman, un tercio de personas que nos detestan y un tercio de personas que nunca tuvo contacto directo con nosotros, pero, aun así, estos últimos son capaces de opinar sobre nuestra vida.

¿Por qué ocurre esto? A continuación, comparto cuatro ideas posibles de las causas de este accionar que, por otro lado, es tan común: 

1. Para llamar la atención

“No sabés de lo que me enteré… esto que te voy a contar lo sé de buena fuente”, expresan. Practican el inmiscuirse en la vida de otros como una forma de pedir: “Por favor, mírenme a mí, préstenme atención a mí. Fíjense todo lo que yo sé”. Es un recurso inconsciente con el fin de ganarse la mirada de la gente que los rodea.

2. Para desprestigiar

“Me enteré de esto… sobre tal persona”, dicen, con el único objetivo de desprestigiar al otro socialmente. Procuran, mediante rumores, comentarios maliciosos, “dimes y diretes”, etc., destruir la imagen que el otro tiene en la sociedad. ¿Qué esconden detrás de esta conducta? Fundamentalmente, la envidia que sienten. Los enoja, y mucho, que otros sean queridos, apreciados, valorados y celebrados. Entonces, se dedican a sembrar cizaña para ocultar su ira y su dolor (envidia) porque a los demás les va bien en la vida, y a ellos, no.

3. Para distorsionar

Según los expertos, desde que un mensaje sale de su emisor hasta que llega a la quinta persona receptora (“qué le dijo”, “qué le dijo,” “qué le dijo”), su contenido se distorsiona en un 70 por ciento. Casi siempre, las personas que realizan comentarios muy subjetivos no lo hacen con mala intención, ni para desprestigiar, sino, sencillamente, cambiando el mensaje original. Un famoso terapeuta estadounidense, llamado Gordon Allport, explicaba que todo mensaje posee tres leyes: a) la reducción: nos cuentan algo y tendemos a reducirlo; b) la acentuación: enfatizamos eso que nos llama la atención; y c) el agregado: agregamos elementos nuevos a todo lo que oímos. Con estas tres leyes, se arma el rumor, que es no es otra cosa que una distorsión en la comunicación. Todos, con o sin intención, participamos en la construcción de mensajes distorsionados.

4. Para sentir que tienen poder

Muchas personas que utilizan el nombre de otros, incluso sin conocerlos, lo hacen para experimentar una sensación de poderío frente a los demás. Hablando, generalmente mal, de alguien, se sienten poderosos y superiores al resto de los mortales.

Evitemos hablar de otros, ya sea que los conozcamos en persona o no, pues eso mismo será lo que cosecharemos mañana.


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