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Resultados de la prueba aprender 2021, ¿Y ahora qué?

Por Amanda Anríquez de Corbalán - Prof. de Ciencias de la Educación especialista en Educación Superior y en Evaluación Educativa.

- 21:13 Opinión

El Ministerio de Educación de la Nación, a través de la Secretaría de Evaluación e Información Educativa (Seie), realizó el día 1 de diciembre de 2021 la prueba Aprender 2021, evaluación estandarizada. Las alumnas y los alumnos de últimos curso de primaria y secundaria hicieron la evaluación de Lengua y Matemática. Además, se aplicaron cuestionarios complementarios a estudiantes y equipos directivos con el objetivo de obtener información sobre las características de las condiciones de enseñanza y aprendizaje.

Según informe del ministro de Educación Perczyk, en Lengua hay un aumento del bajo rendimiento de aprendizaje en el área, un 22,3 por ciento de los estudiantes no alcanzó el punto base necesario, y el 21,7 por ciento que sí alcanzó el “nivel básico”, queda detrás del 17,6 de 2018.

En el nivel “satisfactorio” en el desempeño en lengua, el 33,6 por ciento de esta muestra es menor al 39,9 de 2018. Y en el nivel de resultados “avanzado”, el 22,4 por ciento queda muy por detrás del 35,4 de 2018.

El 23,1% de los estudiantes se ubicó por debajo del nivel básico en Matemática, el 22,1% alcanzó el nivel básico, al tiempo que el 54,8% logró los niveles de aprobación esperados (satisfactorio y avanzado).


Análisis

Si nos detenemos a analizar estos resultados debemos comprender primero el concepto e importancia de la evaluación. Así, recurriendo a Stufflebeam y Shinkfield decimos que evaluación “es un proceso de identificar, obtener y proporcionar información útil y descriptiva acerca del valor y el mérito de las metas, la planificación, la realización y el impacto de un objeto determinado, con el fin de servir de guía para la toma de decisiones, solucionar los problemas de responsabilidad y promover la comprensión de los fenómenos implicados”.

Lo que significa que primero debe haber una meta coherente y clara del qué se enseña, cuándo y cómo se enseña en un lineamiento sociopolítico de un país, un plan estratégico educativo instaurado en el colectivo imaginario de la comunidad educativa y la sociedad toda, plan que no cambia pese a cambios políticos de un país.

Apreciar, estimar, atribuir valor o juzgar han sido los conceptos que más se asociaron a la evaluación. Desde esta perspectiva, el concepto implica juzgar la enseñanza y juzgar el aprendizaje; atribuirles un valor a los actos y las prácticas de los docentes y atribuirles un valor a los actos que dan cuenta de los procesos de aprendizaje de los estudiantes. Significa también el estudio de las relaciones y de las implicancias del enseñar y aprender.

Toda evaluación debe servir -una vez recogida y analizada la información correspondiente- para abrir procesos de reflexión y debate con los actores implicados sobre las cuestiones fundamentales o problemas detectados y, consecuentemente, plantear los procesos de cambio necesarios para mejorar la calidad de lo evaluado.

Un buen diagnóstico y un informe final de cualquier evaluación no tendrán ninguna incidencia en la mejora de la educación si no van acompañados de propuestas bien planificadas y programadas, de las que posteriormente se deberán rendir cuentas de su ejecución. Más que un resultado es una denuncia en las áreas básicas como Lengua y Matemática, espacios curriculares que paradójicamente tienen más horas de clases en los niveles primario y secundario.

¿Qué está pasando en su enseñanza? Y otra variable significativa para analizar. ¿Por qué es mejor el nivel académico en colegios privados frente al público? Si los contenidos mínimos son los mismos, ¿de qué modo se puede trabajar en escuelas rurales y zonas de nivel socioeconómico bajo que incuestionablemente va creciendo? Un buen plan estratégico para esas preguntes es la respuesta. ¿Dónde está el problema? Si me preguntan, desde lo personal diría: en la complejidad de la problemática educativa, donde todos los niveles y componentes se relacionan.

Necesitamos que la educación sea prioridad y no discurso con todos los compromisos que conlleva y que sean más claras las definiciones de política educativa nacional Infod en lo referente a la formación docente con disposiciones escritas, pero que en la práctica tiene muchas debilidades ligadas al presupuesto, el acompañamiento de las jurisdicciones con concursos de ingresos al desempeño docente en las escuelas, la actualización permanente obligatoria fundamentalmente al que ya está en el sistema como docente y directivo , sinceramiento en la autoevaluación institucional .

En lo curricular, modificación de los contenidos a ser enseñados, ya que estos en su mayoría no responden a las expectativas de los estudiantes, por lo tanto no hay interés por aprender. Lo de informática y su aplicación en el aula es todo un capítulo para exponer. En la práctica de enseñanza desde hace tiempo ya se viene describiendo las flaquezas en los métodos y técnicas de enseñanza, más aun en la evaluación formativa que requiere de un docente con andamiaje durante el proceso de aprender. Los resultados dicen, denuncian y plantean un reto a mejorar. No podemos seguir para atrás buscando justificativos o propuesta que complejizarán más, como la extensión de la hora de clase, ni entrando en debates estériles. Es hora de detenernos y hablar todos, pero en serio, con expertos en educación, con docentes de las aulas, porque hay una distancia entre lo que se dice y lo que se hace y hoy la evaluación de la calidad educativa nos dice que hay mucho por hacer.

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