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Arquitectura, aquí y ahora

- 13:17 Opinión

Por Arq. Gustavo Di Costa. Docente de Arquitectura de UADE

El primer día del mes de julio, la sociedad argentina rinde su homenaje a los profesionales arquitectos. Fue en el año 1996, cuando la Federación de Arquitectos Argentinos (FADEA) constituyó dicha fecha para la consideración de la labor desempeñada. Sirva entonces la ocasión para reflexionar acerca del estado del arte dentro de la disciplina.

Los arquitectos desarrollamos nuestra labor en medio de una sociedad cada vez más competitiva, donde los profesionales deberán administrar un adecuado nivel de capacitación y precisión para brindar convenientes respuestas respecto de las obras demandadas.

En el siglo XXI, es necesario incorporar herramientas gerenciales al sector, así como sumar tecnologías que permitan construir más obras a un menor costo y con mayor calidad. El mercado de la construcción se ha transformado, y dichos cambios resultan ser irreversibles y estructurales. Al volverse más competitiva, la industria de la construcción reclama una capacitación adicional a la tradicionalmente impartida a los arquitectos.

La tecnología y la arquitectura deben aunarse a fin de crear una propuesta superadora de la actual, aplicando procedimientos y proyectos acordes con los objetivos de un desarrollo sostenible, de respeto hacia el marco natural y humano. No exclusivamente les compete a los arquitectos decidir si se inclinan por afrontar mayores compromisos éticos y prácticos, o si prefieren asumir una actitud de ejecutores sumisos respecto de los intereses económicos y políticos, despreocupándose por el impacto derivado de su acción. En ese punto radica un inquietante desafío. Inquietante puesto que no sólo los aspectos ambientales conforman las nuevas solicitudes ante las cuales los arquitectos, día a día, debemos enfrentarnos. El campo de las demandas resulta hoy sumamente amplio, y esta tendencia se profundizará en el futuro inmediato.

En el mediano plazo, es necesario que los arquitectos, a través de las instituciones encargadas de representarlos, establezcan una mayor comunicación con las autoridades públicas, del ámbito empresario, de las universidades, referentes de los distintos partidos políticos, organizaciones no gubernamentales, y la población en general, a fin de proponer ideas y estrategias para la solución de acuciantes dificultades en aspectos como infraestructura y mantenimiento.


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La universidad, el ámbito académico, conforma una verdadera usina de ideas para tratar temáticas relevantes, las cuales constituyen la esencia de la formación de los futuros profesionales. La evolución de las ideas y conocimientos, objetivos y posibilidades, confronta a los arquitectos con la adopción de valores trascendentes, como la protección del entorno y el crecimiento sostenible. Es responsabilidad de las casas de estudio adecuar la carrera de arquitectura a los nuevos escenarios, preparando eficientemente a sus graduados para actuar en medio de constantes cambios globales de recursos, necesidades técnicas y económicas, sumando el conocimiento de productos y sistemas más complejos, recurriendo a la imprescindible existencia de programas de interacción entre las universidades, los centros de investigación tecnológica y las industrias.

En el mundo, no existe duda alguna de la importancia de la arquitectura para el progreso de un país. En las sociedades modernas, uno de los factores representativos de su grado de progreso radica, precisamente, en su número de arquitectos con relación a su cantidad de habitantes.

El futuro de la profesión, como disciplina, presenta una directa relación con los temas ambientales y el crecimiento de la industrialización de sus obras, valores de imprescindible estimación a fin de brindar acertadas respuestas a los ciudadanos del siglo XXI.

Por todo ello, la arquitectura necesita evolucionar.

En palabras de Steve Jobs: “La innovación es lo que distingue al líder de sus seguidores”. La permanente imaginación puesta al servicio de la inclusión, nuestra sostenida curiosidad y capacidad para imaginar soluciones potenciales, determinará el liderazgo de la arquitectura como profesión.


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