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Cicatrices: ¿qué pasa con el cuerpo después del Cáncer de Mama?

- 02:22 Para vivir mejor

¿Cómo es la recuperación del cáncer de mama?

Mery: En mi caso, identifico tres momentos de recuperación. El primero, luego de la mastectomía, una cirugía en la que te sacan todo el pecho, en mi caso, fue mastectomía total con vaciamiento axilar (me sacaron los ganglios). Y la hicieron después de las quimios. Obviamente es muy fuerte verte sin una lola, pero ese día me sentí sana. Habían sacado a la enfermedad de mi cuerpo. En esa mastectomía se fue el tumor, se fue el cáncer. Tal es así, que cuando me dieron el alta (a la mañana siguiente de la cirugía), empecé a dejar de usar la peluca y sólo salía con pañuelo. Es raro de describir, pero fue como un “click”. Si bien luego de la quimio y mastecto te hacen estudios para ver que no tengas enfermedad en otra parte del cuerpo (que dieron bien) yo ahí ya estaba convencida de que la enfermedad ya no estaba dentro mío. Esa sensación le ganaba por goleada a “lamentarme” por haber perdido mi lola derecha. También sabía que esa lola tenía reconstrucción y, trucha, ¡pero volvería!

La segunda recuperación la sentí cuando finalicé el proceso de reconstrucción mamaria. En mi caso, la reconstrucción comenzó casi un año y medio después de la mastectomía, ya que mi médico prefirió irradiarme (porque también hice 28 sesiones de radioterapia). En total, para reconstruime entré seis veces a quirófano. Obvio que en cada entrada estaba nerviosa, pero a la vez estaba contenta, porque cada una era un paso menos. Fueron tres lipotransferencias (sacan grasa de algún lado del cuerpo para ponerla en la zona de la mastecto, así forman un “colchoncito”). La cuarta fue la colocación del expansor, una especie de “lola” que van rellenando con solución fisiológica (el “rellenado” es una práctica simple en consultorio) hasta lograr el volumen deseado. En mi caso, no tuvieron que insuflar tanto. La quinta entrada a quirófano fue el reemplazo del expansor por la prótesis definitiva. Y la sexta y última, la reconstrucción del pezón, para el que me hicieron un injerto. Y bueno, hubo un séptimo paso, pero que no fue en quirófano: el tatuaje de la areola.

Y el tercer y último momento fue el 10 de diciembre de 2020 (¡el día de mi cumple!) cuando tomé la última pastilla de la hormonoterapia, la última después de 5 años ininterrumpidos de darme una inyección cada 28 días y tomar una pastilla todas las mañanas de mi vida.

Anita: La recuperación siento que no es una sola. Creo que son miles, son tantas etapas que te recuperás y volvés a empezar. Yo no creo que me haya recuperado. Lo transité. En el medio, hay miles de estados, emociones. En mi caso el proceso fue mastectomía, hormonoterapia, reconstrucción. Todo eso implica varias entradas al quirófano, insuflaciones del expansor, inyecciones y pastillas por 5 años.

 

¿Cuándo se da por terminado un tratamiento de cáncer de mama?

Mery: Supongo que en mi caso, se dio por terminado al finalizar la hormonoterapia (10.12.2020). Pero es un proceso (para tumores como el mío, de receptores hormonales y her2+) -lo aclaro ya que los tumores triple negativo no hacen hormonoterapia-. Digo que es un proceso porque pasé por cuatro grandes etapas del tratamiento:

1- La quimio, con seis sesiones, una cada 28 días.

2- Mastectomía.

3- 28 sesiones de radioterapia.

4- Cinco años de hormonoterapia (una pastilla de tamoxifeno todos los días + una inyección de Goserelin cada 28 días).

Sin dudas, lo di por terminado el 10.12.2020. Aunque el día de tu última quimio (18 de septiembre 2015) y de tu última sesión de rayos (18 de febrero 2016) son una fiesta.

 

Anita: En mi caso luego de 5 años, cuando terminé el tratamiento hormonal.

 

¿Qué pasa con el cuerpo una vez que termina el tratamiento?

Mery: De todo. Engordás, te hinchas, te dan calores, perdés una lola, la recuperás con la reconstrucción. Entrás a quirófano muchas veces… Pero nada se compara con la alegría de saber que estás sana. Revalorizás mucho el aguante que tiene tu cuerpo (¡y tu mente!).

 

Anita: ¡De todo! Como dijo Mery, que escribe bastante más divertido que yo. Perdés una teta, pezón, te reconstruyen, pero la teta no es exactamente igual. ¡Engordás! Te crecen los brazos. Hasta que las hormonas vuelven a su ritmo tenés todo completamente alterado. Sobre todo si lo transitás a una edad joven, porque la hormonoterapia te produce una menopausia. Se seca la piel, las uñas, el pelo. Se seca todo. Te duelen las articulaciones.

 

¿Cuáles son esas cicatrices que quedan y cómo se puede lidiar con ellas?

Mery: “Lidiar” me parece fuerte, no siento que esté “lidiando” con nada. Son parte de mi historia. Esas cicatrices me trajeron a donde estoy hoy. Una vez con Anita (mi co-equiper de El Hilo Rosa) nos preguntamos: ¿si pudieses volver atrás, sacarías el cáncer de mama de tu vida? Y nos quedamos heladas. Ninguna se animaba a responder. Porque la respuesta puede parecer una locura. No, no lo sacaríamos. Obvio, no queremos sufrir, tener miedo, asustarnos. Qué genial sería todo si las enfermedades no existieran. Pero existen, nos tocó vivir un cáncer de mama y esa vivencia nos trajo a donde estamos hoy. Nos ayudó a cambiar miles de cosas. Personalmente, estoy mucho más feliz con mi vida post cáncer de mama. Así que no lidio con esas cicatrices. Elijo capitalizarlas y tomar la experiencia a mi favor. Y con El Hilo, a ver si desde lo vivido podemos acompañar a otras mujeres.

 

Anita: En mi caso quedó la cicatriz de la mastectomía, que lejos de lidiar, es parte mío. Una vez finalizado todo el proceso de cicatrización, pasó a formar parte de mi vida.

Es mi historia y no lo tomo como algo que me traiga malos recuerdos, lo incorporé a mi vida.

 

¿Qué recomendaciones se dan a futuro para una persona que transitó un cáncer de mama?

Mery: Siempre decimos que lo que más nos gustaría es tener una fórmula mágica. Decirle a la persona diagnosticada: mirá, si haces “esto” vas a estar súper. Pero lamentablemente no existe. Desde nuestra experiencia, nuestro consejo es “dale para adelante”. El cáncer de mama es duro porque la palabra cáncer es dura y porque su tratamiento es duro. Por eso, desde El Hilo nos propusimos hablar de cáncer de mama en positivo, pero ojo, sin romantizar, porque no deja de ser una enfermedad que a veces sí llega a ser mortal. Porque somos conscientes de que hay “tantos cánceres como personas” y que cada una lo afronta como puede.

Cáncer no siempre es muerte. De hecho el cáncer de mama, si es detectado a tiempo, tiene altísimas probabilidades de curarse. Por eso también hacemos hincapié en la importancia de los controles. El tratamiento no tiene que ser todo bajón (no negaremos que post quimio quizás te sientas mal), pero hay días en los que te sentís bien. Aprovechá esas ventanas para seguir cumpliendo tus sueños (no tienen que ser grandes cosas… Yo por ejemplo amo la pilcha y organicé una mega feria de ropa entre quimio y quimio y, desde ese entonces, ¡la hago todos los años y es un éxito!).

Capitalizá la experiencia en favor tuyo. Ojo, esto lo decimos “con el diario del lunes”, en ese momento, sabemos perfectamente que todo es un maremoto de emociones, que hay que surfearlas, como cada una puede. Y eso, está bien.

Ah, y si sentís que lo necesitás, ¡pedí ayuda!

 

Anita: Este es un tema eterno. No se si hay un consejo posible, sino lo que tratamos de hacer desde El Hilo Rosa es acompañar. A todas no nos sirven las mismas cosas ni tenemos el mismo entorno. A mí me sirvió no aferrarme a la lástima, a victimizarnos, pedí a mi entorno que naturalice la situación, que se puedan hacer chistes, que haya alegría. Lo mismo pedí e hice en el trabajo, me sirvió seguir trabajando desde casa, pero sé que no a todas nos sirve lo mismo.

Yo me enfoqué en volver a mi normalidad lo antes posible, entonces eso me ayudó a recuperarme con entusiasmo.

Confié mucho en mis médicos pero aún así, en el momento de determinar el tratamiento hice dos interconsultas, porque creo que frente a una situación así, nunca está de más. Y busqué pares para compartir experiencias y hacerme menos pesado los fantasmas que siempre existen. l

 


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