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“La pandemia de la salud mental la tenemos desde hace mucho tiempo”

Por Aldara Martitegui.

- 11:23 Para vivir mejor

TEXTO ENTRAÍDO DE (niusdiario.es)

El neurocientífico del CSIC Juan Lerma, además de año, acaba de estrenar puesto como vicepresidente del nuevo comité ejecutivo del Consejo Europeo del Cerebro (EBC por sus siglas en inglés); un organismo que tiene la vocación de convertirse en una voz unitaria ante la Comisión Europea para defender la investigación entorno al cerebro.

Desde este mes de enero, Lerma compagina su trabajo como director del Centro Internacional de Neurociencias Cajal (CINC-CSIC) con el de vicepresidente del EBC, donde -dado su perfil- representa el aspecto de la neurociencia básica “porque sin investigación básica, finalmente no tendremos ni aplicaciones, ni tratamientos, ni llegaremos a entender las enfermedades para poder curarlas”, explica.

Lerma aboga por preservar esa esencia holística de la neurociencia: “La neurociencia es una ciencia integrativa, una ciencia compuesta de muchas disciplinas”, insiste. “La neurociencia integra todas las ciencias cuyo objetivo, cuyo interés es entender el cerebro sin más. Esto puede ser la psicología, la biología, la física, la química, la bioinformática, la ingeniería, etc.. De hecho, en los centros de neurociencia o neurociencias del mundo, trabajan personas con distinta formación: médicos, químicos etc...y el objetivo es entender cómo funciona -como decía Obama- esta cosa que tenemos entre las orejas”.

Esta "cosa que tenemos entre las orejas", que además de servirnos para pensar, guarda dentro de sí todos los enigmas acerca de la enfermedad mental: ese tema que tanto preocupa y que la pandemia ha puesto en la agenda política.

Lerma confiesa tener serias dudas sobre si la gente realmente entiende la relación directa que existe entre cerebro y salud mental “probablemente hay mucha gente que no piense en el funcionamiento cerebro cuando hay un problema de salud mental, sino que piense más en el entorno, en la periferia, o en el estrés” explica.

Lo que trata de explicar este neurocientífico es que, efectivamente, las circunstancias adversas -como por ejemplo las que estamos viviendo en esta pandemia de Covid- afectan a nuestra salud mental. Pero lo más importante, lo que realmente influye, es la condición en la que está nuestro cerebro: es decir, si el cerebro está sano o no: “Igual que tener salud cardiovascular es tener el corazón bien, en este caso, se trata de tener el cerebro bien. Y es importante aquí hacer una labor de pedagogía, de educación, porque tenemos salud mental si nuestro cerebro está sano. Si nuestro cerebro no está sano, no hay salud mental”.

Esta idea cobra sentido cuando entendemos que un cerebro sano es un cerebro con capacidad de adaptarse a las circunstancias, aunque sean adversas; con capacidad para sobreponerse y para motivarse.

Pregunta: En estos tiempos de covid, se habla mucho de la epidemia paralela, la de la salud mental que está provocando, por ejemplo, una ola de suicidios nunca vista…

Respuesta: Sí, una epidemia de suicidios y de muchas otras cosas. Si uno considera el número de personas afectadas por alguna enfermedad cerebral, en Europa, la salud mental es una pandemia que lleva a mucho tiempo. El otro día en la presentación del Centro Internacional de Neurociencias, puse una gráfica y no me acuerdo exactamente de los datos, pero si uno comparaba los afectados por covid y las muertes por covid en Europa, era un valor, y si ponías al lado el número de afectados por enfermedad cerebral, era tres veces más. A esto la covid lo hemos llamado pandemia porque claro, como se ha desarrollado muy rápido, es una pandemia. Pero no consideramos que ahora, hay tres veces más personas que sufren una enfermedad cerebral que afectados por covid. ¡Ojo!, sea grave o no. La pandemia de la salud mental la tenemos ahí desde hace muchos años y mientras que no entendamos qué es lo que generan esas enfermedades, no vamos a poder disminuirla.

P: ¿La neurociencia podría llegar a explicar por qué una persona se suicida?

R: Muchos suicidios se generan cuando una persona está prácticamente deprimida. Las depresiones que son severas llevan al suicidio. La pregunta es por qué. Y seguramente que no hay una contestación. ¿Por qué una persona deprimida se suicida?, ¿por qué se quita la vida? es que los organismos, los seres vivos y el cerebro, están construidos con tres funciones esenciales; buscan tres actividades esenciales y es siempre para perdurar en el tiempo: buscan comida, buscan bebida, buscan sexo. Y eso es siempre para perdurar en el tiempo. De manera que estamos construidos para perdurar en el tiempo y no para matarnos. Entonces ¿qué es lo que pasa en el cerebro cuando una persona decide quitarse la vida? Es que es tremendo, porque es lo más antinatural -entendido lo natural como proceso de la naturaleza- que hay. Entonces, cuán falso tiene que ser todo el funcionamiento del cerebro o de partes del cerebro o circuitos específicos, para llevar a perder una de las funciones fundamentales del individuo, que es perdurar. Esto es tremendamente grave.

P: Todavía hay un gran desconocimiento en ese campo: en la neurociencia en general, pero también en lo referente a las enfermedades del cerebro…

R: Por ejemplo, fármacos que puedan actuar como antidepresivo hay muchos y funcionan en gran parte de las ocasiones, pero no siempre. También es verdad que la depresión no es una cosa unitaria, son depresiones, igual que no hay un solo tipo de cáncer. Pero la depresión, generalmente, se trata de una manera unitaria. Claro, por eso unos fármacos funcionan y otros no. Estamos un poco en la edad del hierro con esto todavía y por eso es necesario estudiar mejor el cerebro y saber cómo funciona.

P: O sea, que a pesar de todo lo que su publica sobre el funcionamiento del cerebro -no creo que en toda mi vida pueda llegar a leerlo todo- la realidad es que aún se sabe poco de él.

R: Depende de a qué nivel: a nivel molecular, genético, más íntimo, conocemos mucho, pero a nivel más holístico, de todo el cerebro y del cerebro en un cuerpo, conocemos muy poco. O sea, la actividad mental es un desconocido todavía, pero sabemos cómo se generan los potenciales de acción y cómo se transmiten los impulsos a lo largo de las neuronas y cómo se comunican y sus formas…de esos detalles conocemos mucho, pero todavía no sabemos cómo se genera la mente (…) La mente es producto del funcionamiento del cerebro. Si el cerebro deja de funcionar, se acaba la mente, y la mente es el conjunto de recuerdos, de memorias, de procesos…todo esto es la mente, tampoco es una entelequia: es el producto del funcionamiento del cerebro.


P: ¿Cree que se está invirtiendo en la investigación del cerebro lo que merece un tema como este? Me refiero que es un asunto que tiene un gran impacto en la salud de las personas, como estamos viendo en los últimos dos años.

R: Creo que el estudio del cerebro requiere de un esfuerzo redoblado y, tal vez, lo que pasa es que no lo estamos sabiendo hacer, o no lo estamos sabiendo vender…probablemente hay causas para esto. Si uno piensa en cáncer, obviamente todo el mundo conoce a alguien o tiene un familiar que ha muerto de cáncer o que tiene cáncer, y esto preocupa mucho y es muy inmediato (…) En el caso del cerebro, estamos muy por detrás de las demás disciplinas de conocimiento. El cerebro sigue siendo esa gran caja negra que, en fin… entendemos muchas cosas, pero no sabemos cómo exactamente funciona. Obviamente, cuando la gente tiene cerca un enfermo de Alzheimer o de Parkinson o una enfermedad mental como la esquizofrenia o un niño autista, etc… bueno, pues ahí se preocupa, pero yo no sé si la gente se da cuenta de que la solución a todas esas enfermedades viene por entender el cerebro. No viene por entender esa enfermedad precisa, sino por entender el cerebro. En el entendimiento del cerebro estamos muy por detrás de otras disciplinas. El problema del cerebro es que nos queda todavía por entender mucho.

P: Es que parece increíble que, en el estudio del cerebro, que es el órgano que más afecta al resto del organismo estemos tan por detrás. ¿No debería ser lo primero?

R: Es que el cerebro es la sala de máquinas…si le das un susto, tú te enteras, el corazón se acelera, pero es porque el cerebro le ha dicho que se acelere, o sea, que el que detecta y se asusta es el cerebro, no el corazón; el corazón es secundario al cerebro (…) Fíjate que, del sistema nervioso periférico, parasimpático, yo creo que se sabe más. Pero las otras funciones del cerebro, como puede ser la generación de emociones, el almacenamiento de la memoria, cómo se recupera la memoria, cómo se genera la conciencia…en fin, de ese tipo de cosas, se conoce menos: cómo funciona el cerebro como un todo y hace que seamos humanos, cómo nos hace odiar, cómo nos hace amar, cuál es el equilibrio…ese tipo de cosas, que son funciones superiores del cerebro. Obviamente son funciones muy emergentes, no es obvio cómo se generan y hay que estudiarlas para entendernos a nosotros mismos.

P: El funcionamiento -o mal funcionamiento- del cerebro ¿explicaría en gran medida la enfermedad mental?

R: Cuando hay una disfunción de una zona del cerebro o de algún circuito, pues esa generación de la conducta, del comportamiento, de las sensaciones que podemos tener de la realidad, se perturba y a eso es a lo que llamamos enfermedad mental. O como se llamaba antes: locura…se decía que esa persona está loca porque no reacciona ante los estímulos como uno esperaría. Y probablemente, lo que pasa es que su cerebro tiene una mal-función y no procesa los estímulos convenientemente o tiene una memoria alterada, falsificada o exacerbada en algunos aspectos que genera comportamientos como pueden ser fobias, como pueden ser miedos infundados…pero fíjate qué cosas más sutiles…¿por qué alguien le tiene miedo al agua o a volar?...pero es que, entendiendo el cerebro, probablemente se lo podamos quitar…la gente que tiene una fobia, o miedo a volar, o a los espacios abiertos etc...le podamos quitar esas “manías” que no dejan de ser la punta del iceberg de un mal funcionamiento del cerebro.


P: ¿Por qué cree que no se está invirtiendo en este ámbito lo que la investigación sobre el cerebro merece?

R: Porque, a pesar de que se está haciendo un esfuerzo, el problema es tan complejo que hay que atacarlo de una manera sostenible e intensa. Y se están abriendo centros que investigan el cerebro en todo el mundo casi cada día, o sea, que es algo que los dirigentes, los políticos tienen en cuenta, pero a lo mejor se cansan un poco, porque eso es una inversión a muy largo plazo y ellos no ven los frutos. Y una industria que se cansa del cerebro es también la industria farmacéutica, porque también son inversiones tan costosas y tan a largo plazo, que prefieren irse a tratar la diabetes, porque la diabetes es un problema emergente, por ejemplo, por el tema de la obesidad. Entonces, en términos de mercado, el gasto social en enfermedades del cerebro es mayor que en todas las otras enfermedades. Incluso hablando de diabetes, de enfermedad cardiovascular y de cáncer, el gasto sanitario y social debido a las enfermedades del cerebro es mayor que las tres juntas.

P: O sea, la conclusión es que no es rentable invertir en salud mental…

R: Como inversión, si tú quieres desarrollar un fármaco que actúe sobre la esquizofrenia o sobre el autismo o la depresión, a pesar de que hay millones y millones de personas afectadas por depresión…es tan complicado, que la industria no se mete en eso. Por eso, es necesario que en el aspecto público no se abandone la financiación pública de la investigación. La industria farmacéutica se meterá ahí cuando empiece a ser mediamente rentable, no antes.

(niusdiario.es)

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