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Álvaro Moleón, mejor psiquiatra 2021 en España: "Estamos viviendo una crisis suicida"

Por Javier García Padilla.

- 22:24 Para vivir mejor

Acaba de ser elegido mejor psiquiatra de España en 2021 por la aplicación Doctoralia. Una enorme anécdota en un currículum gigante. Tras su experiencia por centros penitenciarios, psiquiátricos e institutos de medicina legal, Álvaro Moleón trabaja ahora en el Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva y pasa consulta en clínicas de Huelva y Sevilla, donde el suicidio se ha convertido en una de sus especialidades.

Pregunta: ¿Qué tipo de paciente es el que más entra últimamente en su consulta?

Respuesta: El último año en mi consulta he observado un aumento de pacientes con ideación hipocondriaca y también con un trastorno obsesivo compulsivo vinculado a la contaminación y a la limpieza. Además del típico paciente con trastorno ansioso depresivo, que es el más prevalente en las consultas de psiquiatría. Sin olvidar al paciente con esquizofrenia trastorno bipolar y autismo que no dejan de suponer un porcentaje importante del día a día del trabajo que realizamos los psiquiatras.

En estos tipos de trastornos la conducta suicida también está vinculada y tenemos que tratarla también dentro del trastorno mental en sí. Es importante valorar al paciente de forma integral y muchas veces también dentro de un enfoque multidisciplinar incluyendo psicólogos, neurólogos o enfermería. Trabajar en equipo nos da diferentes perspectivas de un mismo paciente y seguro que nos va a hacer que los resultados sean mejores

P: El suicidio ha experimentado cifras récord en 2020, ¿a qué puede deberse este incremento?

R: Efectivamente en 2020 el suicidio ha experimentado cifras récord, casi llegando a los 4.000 suicidios en un solo año y además convirtiéndose en el primer año de la historia, desde que hay registros sobre suicidios que datan de 1906, en el que el suicidio ha superado las mil muertes en mujeres. Esto se debe principalmente a la pandemia por Covid, el desempleo, la falta de relaciones sociales, la inseguridad, la incertidumbre... Todo eso ha contribuido a que aumenten los trastornos mentales que al final no dejan de ser el 70% del caldo de cultivo en el que se cimienta un suicido. 

Las depresiones, los trastornos límites de personalidad, los trastornos obsesivos compulsivos... han empeorado bastante durante el año 2020 y eso ha provocado que se dispare la conducta suicida. No podemos olvidarnos del aumento de suicidios en población menor de 49 años, donde el suicidio ha sido una causa de muerte considerablemente mayor al Covid. Precisamente en población de 15 a 29 años se ha convertido en la primera causa de muerte en esa franja de edad muy por delante de los accidentes de tráfico o el cáncer.

A diario observamos en las urgencias de los hospitales que vienen cada vez más niños y adolescentes por conductas suicidas: cortes, intentos de ahorcamiento, ingesta de pastillas... Son actos que se están aumentando considerablemente en los últimos años. Aunque 2021 no tenemos aún datos, por mi experiencia clínica y lo que comento con otros compañeros, el suicidio va a seguir aumentando y probablemente se vaya a traducir en un nuevo récord que se conocerá en los próximos meses.

P: ¿Hay más suicidio de los que aparecen en las cifras sociales?

R: Efectivamente sí hay más suicidios de los que aparecen en las cifras oficiales. No podemos olvidar que un número importante de accidentes de tráfico son suicidios, pero no se pueden demostrar. También hay otro tipo de suicidios que tampoco se cuantifican por motivos de estigma en la familia o por problemática con la compañía de seguros cuando el suicida tiene seguro de vida con las repercusiones económicas que tendría evidentemente para los familiares de primer grado. Esas razones hacen que el número de suicidios notificados sea bastante menor al real. 

P: ¿Cómo se aborda el suicidio en una consulta como la suya?

R: Una consulta como la mía el suicidio se abordaría en un primer momento mediante una intervención social además de una intervención con unas pautas psicoterapéuticas con un enfoque cognitivo conductual y un tratamiento farmacológico adecuado. Hay algunos fármacos indicados especialmente para pacientes con riesgo suicida como algunos 

antidepresivos como por ejemplo la voxtorsietina o la tianeptina sódica, la esketamina... o también para pacientes con esquizofrenia y riesgo suicida, la clozapina.

Si el paciente persiste en el riesgo suicida, el segundo escalón sería pasar a lo que se conoce como estimulación magnética transcraneal. Es una técnica que practico habitualmente, ya hemos dado cerca de dos mil sesiones entre las clínicas de Sevilla y Huelva, muchas de ellas en pacientes depresivos con riesgo suicida, en la que se observa muy buenos resultados en paciente resistentes a tratamientos farmacológicos.

Si pese a ello el paciente persiste con una conducta suicida, el siguiente paso sería aplicar la terapia electro convulsiva. Se trata de una técnica que fue en su día denostada por mala prensa principalmente debido a algunas películas como Alguien voló sobre el nido del cuco o algunos artículos de prensa. Pero realmente es muy efectiva. Los psiquiatras que lo utilizamos sabemos que seguramente será la técnica con mejores resultados en psiquiatría para los casos en los que está indicado como el paciente depresivo con riesgo suicida. Sería el tercer nivel porque si que es verdad que produce efectos secundarios como los fallos de memoria. 

P: ¿Y cómo se debe abordar en casa?

R: En casa el suicidio debe abordarse con naturalidad. Está más que demostrado que se debe hablar del suicidio con el sujeto que tiene ideas suicidas con total naturalidad, con decisión... ya que muchas veces el individuo que tiene algún pensamiento con acabar con su vida se siente aliviado cuando otras personas hablan con él sobre el tema o incluso le aportan otro tipo de 

herramientas que él a lo mejor no se había percatado y que le puede ayudar a salir de esa crisis suicida.

Además, en una casa cuando hay un sujeto con riesgo suicida es importante hacer un plan de prevención suicida o de protección: un plan de seguridad. Consiste en retirar todo tipo de instrumentos que podrían hacer que la persona con ideas suicidas pudiera realizar el acto como pudieran ser medicamentos, principalmente psicofármacos o de tratamientos de patologías cardíacas o de hipertensión; también el uso de cuchillos o de otros objetos punzantes; en ambientes rurales habría que tener cuidado con las armas de fuego o con las cuerdas.

En caso de que un familiar observe que un miembro de la familia tiene pensamientos suicidas o empiece a aislarse o a no tener ganas de relacionarse con la gente o incluso se vea algún signo de alarma como algún comentario por redes sociales o incluso una carta... es imprescindible acudir de forma urgente a un especialista. Hay que acudir con él a un hospital e informar de que te has percatado de esa situación. Y si el paciente no colabora llamar al servicio de urgencias para que vaya a valorarlo y lo deriven al hospital porque el riesgo autolítico es una de las tres opciones que se tienen en psiquiatría para poder ingresar a un paciente de forma involuntaria, teniendo que se ratificado por un juez 72 horas después.

P: ¿El suicidio es un problema más vinculado a la salud mental o a la realidad social de cada persona?

R: El suicidio, evidentemente, aunque en principio puede aparecer en sujetos con una infelicidad extrema y un 

sentimiento de desesperanza ajeno al padecimiento de una enfermedad mental, en la mayoría de los casos se debe al padecimiento de una enfermedad mental. El 70% de los suicidios se produce bajo el trastorno de una enfermedad mental, principalmente depresión, aunque también hay otros trastornos mentales vinculados como el trastorno bipolar, trastorno por déficit de atención e hiperactividad en la población juvenil, trastorno límite de personalidad, esquizofrenia, trastorno antisocial de personalidad... Son trastornos muy vinculados al suicidio y evidentemente están mucho más vinculados al suicidio que la realidad de una persona que pueda estar infeliz.

P: Como sociedad, ¿cómo debemos afrontar el suicidio?

R: Como sociedad creo que debemos percatarnos de la magnitud del problema, un problema que triplica la muerte por accidentes de tráfico. Debemos desestigmatizar el tema, hablar a las claras como bien están haciendo algunos influencers como Dani Martín, Simone Biles o Manuel Carrasco que han hablado de sus problemas mentales. Es un tema que debe hablarse con más naturalidad. Igual que una persona cuenta que tiene problemas cardiológicos o traumatológico, que hable de sus problemas psiquiátricos sin ningún problema de tabú. 

Después es importante también que los sujetos cuando tengan un problema que ellos mismos lo comenten sin tener miedo a ser señalados. Otro tema fundamental es que hay que solicitar una mayor inversión de los políticos tanto en el aumento del número de plazas de psiquiatras y de psicólogos clínicos en España. 

Estamos a la cola en la ratio de psicólogos clínicos. Y también hay crear un plan nacional de prevención contra el suicidio. Es lamentable que en un país como el nuestro en el que el año pasado tuvimos un récord de suicidios, recientemente el ministerio ha referido que no es necesario un plan nacional contra el suicidio, sino que incluyendo algún epígrafe en el nuevo proyecto que se ha hecho de salud mental es suficiente y no lo es. 

Se debería de hacer un esfuerzo como se hizo en el año 2000 con los accidentes de tráfico que tan buenos resultados dieron y bajaron tanto las muertes. Solo con el esfuerzo de los políticos y de nosotros como sociedad podemos conseguir que esta crisis suicida que estamos viviendo disminuya.


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