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La epigenética en la gestación: “La madre da energías al embrión para implantarse”

Un estudio del INCLIVA muestra como la madre trasmite proteínas de adhesión al embrión. Los expertos en epigenética estudian las posibles modificaciones en el ADN que puedan generarse por factores ambientales.

- 00:16 Para vivir mejor

Por ELISA ALBACETE - www.niusdiario.es



Unos investigadores han comprobado que las madres son madres desde antes de lo que se sabía, o al menos que su útero actúa de un modo “maternal” alentando al embrión para que se implante y comience la gestación.

El equipo del Instituto de Investigación Sanitaria Incliva, dirigidos por el doctor Felipe Villella, ha comprobado que en el útero materno se modula la información genética para favorecer la implantación.

Los investigadores han observado como la madre modifica al embrión para que produzca “proteínas especifícas de adhesión” y así se pueda implantar al endometrio iniciando el embarazo.

“Es como si la madre le dijera al futuro hijo. ¡Oye que yo estoy aquí y que mi endometrio está preparado. Vente para acá! Y por eso modifica las proteínas necesarias para que se inicie el proceso”, aclara Villella. Un descubrimiento que estudian y tratan de dar forma en el contexto de la epigenética, esa ciencia que analiza la influencia de los factores ambientales en nuestros genes, y que está demostrando ser cada vez más cierta.

Según la epigenética existen pequeñas alteraciones que se agregan o eliminan de nuestro ADN en respuesta a los cambios en el entorno en el que vivimos. Ver como la madre puede de algún modo modular el ADN de su hijo es un interesante campo a analizar.


Le trasmite energía para iniciar el proceso

Los investigadores, expertos en comunicación materno fetal, están tratando de desentrañar y explicar cómo y por qué la madre alienta al embrión a implantarse: “Estamos viendo que la madre es capaz de trasmitir ADN mitocondrial al futuro hijo como una forma de pasarle energía. Le pasa información de las mitocondrias para que pueda generar energía y así poder iniciar el proceso de implantación, e iniciar el embarazo”.

Es decir, han comprobado que la madre trasmite esa “gasolina” en forma de liquido endometrial al embrión para que tenga fuerza para dividirse y pueda iniciar el proceso.

“Es como si la madre le diera un bocata de chorizo al embrión para que tenga fuerza a la hora de implantarse”, añade el investigador quien considera que lo “fascinante” de estas investigaciones es que demuestran como la madre esta, desde que se inicia la gestación, constantemente trabajando para el futuro de su hijo, dándole todo lo que necesita para que salga adelante.

Por lo que dice, la madre tiene un papel más importante que los genes en cómo será el bebé. La madre siempre está modificando genéticamente al embrión. Independientemente de dónde vengan los genes y de qué tipo de genes sean, de la propia madre o de una donante.

Siempre le va a producir ciertos cambios, llevamos años estudiando estos cambios ese diálogo que existe para bien o para mal. Si viviéramos sobre una urna de cristal cerrada no tendríamos ninguna modificación pero, como no es el caso, el ovocito se encuentra en un ambiente y ya hay una información y una posible transformación genética.

Entonces la madre modula la información genética? Lo que hace la madre no es cambiar un gen. Lo que hace es modular específicamente la genética que ya existe. Produce pequeñas modificaciones genéticas que provocan una modulación dentro de los genes.

Es decir la madre proporcionar información a los genes existentes de su futuro hijo para trasmitirle información suya. ¿Es por esa trasmisión por lo que, en ocasiones, los bebés de ovodonación (donación de óvulos) se parecen a las madres que les gestaron? Son varios factores. Lo primero es que en las clínicas de reproducción se buscan donantes parecidos, que tengan los mismos rasgos (morenos, ojos negros etc), también influyen los hábitos adquiridos (carácter, tics), pero hay otra situación que llevamos tiempo estudiando, y es que la madre modifica epigenéticamente al embrión.

“Pero basándonos en la epigenética creemos que puede modificar regiones específicas del ADN para que se expresen ciertos genes específicos que tenga, o pueden estar relacionados, con factores físicos de la gestante. No olvidemos que la epigenética es un cambio sobre el sistema propio. Pero ¿cuánto de la madre (independientemente de que sea suyo o no el ovocito) influye sobre el hijo?. ¿Cuánto de la madre influye sobre el hijo?

“Creemos que mucho más de lo que sabemos. Y esto puede ser bueno o malo. Hay ciertas enfermedades como la obesidad que pacientes que las padecen son capaces de enviar esta información genética al futuro hijo y predisponerles a padecerla. Y es en ese campo donde se están centrando, en investigar cómo evitarlo. Eso es, como investigadores nuestro foco va orientado hacia la enfermedad, es más importante como científico que el bebé no padezca la enfermedad que padece la madre, a saber por qué se parece a la madre si no es su ovulo.

Estudiar las modificaciones que se producen en el ADN que pueden generar ciertos hábitos de vida, por ejemplo. Quiere decir que nuestros hábitos de vida influyen en el embrión y por tanto en el bebé. Una parte de lo que se segrega en el endometrio de las mujeres son genéticos y cumplen funciones específicas, pero otros dependen de las condiciones en las que estés, la dieta, el consumo de tabaco, la obesidad.

El consumo de bebidas alcohólicas o la contaminación afectan al cuerpo humano, por ejemplo. Se sabe que estos factores acaban produciendo a la larga pequeñas modificaciones en el ADN. Son modificaciones que lo que hacen es añadir marquitas en el ADN que hacen o que se transcriban o no se transcriban ciertos genes, y eso es lo que acaba provocando ciertas enfermedades. ¿Quiere decir que el ADN puede ser modificado? No exactamente.

Imaginemos que tenemos El Quijote impreso, el texto sería el código genético, pero le cae una mancha de café y se hace un borrón. No se podría leer bien esa página, aunque el texto sigue ahí. El lector tendría que saltarse ese párrafo. El código genético es lo que tú tienes, pero se pueden producir ciertas modificaciones que no permiten que esa información genética se lea o se transcriba.

Al no poderse leer esa información, si ese gen tiene que producir una proteína específica para que pase algo, como no la puede leer, pues no la puede producir y eso puede acabar generando una posible enfermedad. Por tanto la epigenética sería ese borrón que modifica el código. La epigenética se investiga desde dos puntos de vista. El primero, entender cuáles son las enfermedades que están siendo provocadas por estas modificaciones. El otro camino es modificar estas enfermedades (de momento en laboratorio).

Algunos cáncer vienen de modificaciones epigenéticas sobre las células que hacen que esa célula se convierta en una célula cancerígena. No nos olvidemos que una célula cancerígena es una célula que ha tomado la libre decisión de no continuar siendo lo que tiene que ser. Esas células producen modificaciones dentro de su código genético que pueden venir provocado por tabaquismo, obesidad, consumo alto de alcohol...

Todo este tipo de situaciones pones en riesgo a tu cuerpo que no puede metabolizar y se van produciendo modificaciones en el ADN. Son esas manchas de tinta que no permiten leer la página.

La ciencia lo que está haciendo es poder identificarlas y entenderlas y saber específicamente dónde se producen estos cambios para así intentar poder solventarlos. 

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