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Cuando detrás de una persona con mal carácter hay un trastorno negativista de la personalidad

Las personas con este trastorno son hostiles, tienen facilidad para discutir y critican y desprecian a la autoridad. Detrás de estas conductas se esconden sentimientos de ser poco valorados y de que el mundo les trata de forma injusta.

- 02:34 Para vivir mejor

Por ALDANA MARTITEGUI - www.niusdiario.es


El trastorno negativista de la personalidad (TNP), antes llamado trastorno pasivo-agresivo, es uno de los trastornos de la personalidad más comunes y uno de los más complicados de diagnosticar, por la semejanza y cercanía a otros trastornos, como el trastorno histriónico de la personalidad o el trastorno límite de la personalidad.

Veamos un ejemplo basado en un caso real: Marcos tiene 26 años, vive con sus padres y lleva 8 estudiando Derecho.

En los últimos 3 años apenas ha aprobado una asignatura por curso, lo cual ha retrasado mucho el fin de su carrera. Marcos es un joven muy reivindicativo e inconformista. En la facultad es conocido entre los profesores porque siempre pide revisión de examen. Nunca está de acuerdo con la nota y en más de una ocasión ha tenido que recurrir al defensor del estudiante. Sus compañeros de clase no quieren hacer trabajos con él porque les cuesta ponerse de acuerdo sobre el enfoque del trabajo y todo para que al final Marcos nunca haga su parte. Parece que Marcos nunca está conforme con ninguna decisión que se tome en su entorno.

Sus padres también están cansados de su actitud. A pesar de ser el único de sus tres hijos que vive con ellos, han dejado de contar con él cuando necesitan ayuda porque nunca cumple con aquello con lo que se compromete. Una vez prometió a su padre que le acompañaría a hacerse unas pruebas médicas al hospital, Marcos no apareció.

Otra vez dijo a sus padres que les recogería del aeropuerto y les dejó tirados. Después de aquello, ni siquiera se disculpó. En vez de hacerlo, cuando sus padres le mostraron su enfado, él se enfadó más aún. Salió de casa dando un portazo y diciendo que estaba harto de su autoritarismo. La verdad, es que nadie puede contar con Marcos para nada. Familia y amigos prefieren no implicar a Marcos porque siempre que él está por medio, hay conflictos y problemas. Las cosas funcionan mejor si no está Marcos.

Según el modelo de trastornos de la personalidad de Millon (1998),”la denominación personalidad negativista, describe a estas personas a partir de su negatividad general y su renuncia a hacer las cosas que los demás esperan de ellas o quieren que hagan. No obstante, más allá de esta resistencia pasiva poseen una impulsividad caprichosa, un estado de ánimo irritable y un pesimismo gruñón, descontento, mohíno, rígido y criticón que caracteriza su comportamiento. Siempre malhumorados, descontentos y quejándose continuamente, obstruyen y desalientan las ilusiones ajenas, su mera presencia desmoraliza de por sí. Aunque angustiados y descontentos consigo mismos, tampoco parecen satisfechos con los demás. Incluso en las mejores circunstancias siempre parecen buscar la “mácula en la limpieza”.

Si están solos querrán estar con los demás; si están con los demás querrán estar solos. Si alguien les hace un regalo les disgustará deberles un favor; si no lo reciben se sentirán ofendidos y rechazados. Si mandan se quejarán amargamente de la falta de apoyo por parte de los otros; si no se les deja mandar criticarán y negarán su apoyo a los que mandan”. ¿Quién no conoce a una persona con características iguales o muy similares a las de Marcos? La mayoría de las veces pasan por personas complicadas, difíciles, con mal carácter, y nunca llegan a ir a terapia y menos aún a ser diagnosticados con un TNP.

Esto hace que sea complicado saber exactamente cuál es la prevalencia de este trastorno entre la población. De hecho, los estudios realizados en diversas muestras de población no clínica y con instrumentos diversos, hablan de prevalencias muy distintas, que van desde el 1,7% de la población hasta el 19%. El trastorno negativista de la personalidad representa -dependiendo del estudio- entre el 18% y el 23 % de todos los casos de trastornos de la personalidad, una proporción mucho mayor que la de la mayoría de los demás trastornos de personalidad.


Obedecen con desafío y desafían con obediencia

Es más fácil entender en qué consiste en el Trastorno negativista de la personalidad si nos fijamos en cómo se denominaba antes este trastorno: Trastorno de Personalidad Pasivo- Agresivo. Como su nombre indica, el trastorno se caracteriza por una agresividad subyacente pero que se expresa de manera pasiva. Esta manera pasiva suelen ser comportamientos de falta de cooperación en las relaciones, obstruccionismo, obstinación, ineficiencia y/o a la posposición de compromisos. El individuo tiende a mostrarse dependiente de los demás, pero a través de una modalidad constantemente polémica o con quejas y, a menudo, boicoteando las mismas relaciones.

Como explican Pedrero Pérez, López- Durán y Olivar Arroyo en el artículo El trastorno negativista de la personalidad y su relación con el abuso de sustancias, el pilar básico sobre el que descansa el patrón de personalidad negativista es la ambivalencia cognitiva.

“Esta ambivalencia define a individuos profundamente inseguros, que oscilan entre la dependencia de las personas con valor referencial y una necesidad de independizarse y liberarse del control que la dependencia conlleva, conformistas y a la vez fuertes opositores de forma indirecta, provocando al otro sin llegar al punto de romper el vínculo que les une ‘obedecen con desafío y desafían con obediencia’, con sentimientos de ser poco valorados, de que el mundo les ha tratado de forma injusta, con apariencia amargada e infeliz, que les lleva al despliegue de todo un rosario de conductas desadaptativas de naturaleza reactiva, que caracterizan la presentación clínica del cuadro en sus diversas modalidades”.

Antes hemos descrito aquello que pasa por dentro de una persona con este trastorno de la personalidad: cómo se siente, cómo se ve ante los demás, qué necesidades y temores tiene. Todo esto tiene una manifestación en su conducta, es decir una sintomatología que es todo aquello visible para los demás. Los síntomas serían aquellas conductas que nos permiten identificar un TNP.

Estos son los más habituales: Resistencia pasiva a rendir en la rutina social y en las tareas laborales. Suelen tener actitudes pasivas como olvidos, ineptitud, indolencia. Se quejan permanentemente por la incomprensión de los demás y por sentirse despreciados por los demás. Son hostiles y tienen facilidad para discutir. Critican y desprecian irracionalmente a la autoridad. Muestran envidia y resentimiento hacia los compañeros aparentemente más afortunados que él. Se quejan a b i e r t a y exageradamente por su mala suerte. Alternan amenazas hostiles hacia los demás y arrepentimiento, esto último sobre todo hacia las personas más cercanas.


Síntomas del trastorno negativista de la personalidad

“Querido vecino: La Tierra tiene una superficie total de 510.066.000.000 metros cuadrados de los cuales 148.647.000.000 corresponden a tierras emergidas. Con esta cantidad de espacio libre…¿por qué cojones vienes a fumar a este ascensor?” José era un vecino muy polémico, no había semana que no colgara un cartel en el portal del edificio con alguna queja. Algunas veces ponía las notas directamente en la puerta del vecino al que quería llamar la atención. Por supuesto sin firmar. En realidad, no hacía falta. Todos sabían que era siempre José. 


Estas con las principales características del trastorno negativista de la personalidad:

Son personas profundamente inseguras, faltas de afecto y de control y desean autoafirmarse constantemente. Son conformistas con las peticiones, pero se oponen a ellas activamente de forma indirecta, ya que no pueden arriesgar el vínculo afectivo. En este vaivén de sumisión-oposición es donde surgen los sentimientos de desesperanza. Se consideran poco valorados y profundamente infelices. Su visión catastrofista de los acontecimientos suele provocar respuestas hostiles hacia los demás Tiene una autoimagen pobre: se siente frágil, abandonado, incomprendido, despreciado y explotado por los demás. Tienen sensación de profundo descontento y desilusión existencial. Todo esto es lo que pasa ‘por dentro’ de una persona con trastorno negativista de la personalidad, que genera un gran sufrimiento y que afecta significativamente a su vida y a su entorno. Un entorno que, como decíamos, muchas veces lo achaca a su mal carácter.


Tratamiento del trastorno negativista de la personalidad

La psicoterapia es el principal tratamiento para todos los trastornos de la personalidad, incluido el negativista que es además el más común. Con la terapia conversacional, el paciente aprende a identificar su trastorno y a entender la relación entre aquello que piensa y/o siente y sus conductas. Desde esa comprensión y aceptación de lo que ocurre ‘por dentro’, el paciente puede entrenar nuevas habilidades sociales y reducir las conductas que interfieren en su desempeño y sus relaciones. La psicoterapia se puede realizar en sesiones individuales, en grupos de terapia o en sesiones que involucran a la familia e incluso a los amigos.

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