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Covid, viruela del mono, Langya... ¿Hay cada vez más virus que saltan de animales a humanos?

Por Aldara Martitegui - Periodista de Nius Diario.

- 22:20 Para vivir mejor

Primero fue la viruela del mono, cuando estábamos empezando a salir de la pandemia de covid. Después, el virus Langya, el de Marburg, la gripe del tomate, la gripe aviar…

Virus que han sido noticia durante este verano y que tienen algo en común, entre ellos y con la covid. Todos ellos son virus que suelen infectar a animales pero que en algún momento han saltado a los humanos, cada uno con mayor o menor repercusión.

Y que provocan zoonosis, enfermedades que se transmiten de los animales a los humanos. Para la gran mayoría de nosotros son virus nuevos, de los que no habíamos oído hablar. Pero para virólogos, biólogos, veterinarios y demás científicos que les siguen la pista, son viejos conocidos.

Y la confirmación de lo que muchos llevan tiempo advirtiendo: el aumento de las enfermedades zoonóticas. Cada uno de estos brotes sería un nuevo episodio de lo que califican de amenaza para la salud pública global. Porque zoonosis siempre ha habido, pero la cuestión es: ¿están aumentando ahora o es que estamos más pendientes de cualquier brote provocado por el salto de un virus de animales a humanos?


Zoonosis: tres de cada cuatro enfermedades emergentes

“Ahora están dando la cara más zoonosis que antes, aunque son todos virus que ya existían”, aclara el veterinario Santiago Vega. “No es que haya más virus zoonóticos, es que ahora nos llegan más que antes”. ¿Por qué? “Entre otras cosas, porque los hábitos humanos actuales nos llevan a exponernos a unos virus que estaban focalizados en unas regiones del planeta a las que antes no íbamos y ahora vamos”, explica el catedrático de Sanidad Animal de la Universidad Cardenal Herrera-CEU. Raúl Rivas, catedrático de Microbiología de la Universidad de Salamanca, recordaba en Nius hace unos meses que “alrededor del 60% de las enfermedades infecciosas emergentes que se notifican a nivel mundial son zoonosis” y que “las estimaciones apuntan que, en todo el mundo, cada año, alrededor de mil millones de personas enferman y millones mueren a consecuencia de eventos zoonóticos”.

Rivas advertía: “De los más de 30 nuevos patógenos humanos detectados en las últimas décadas, el 75% se han originado en animales”. Y hay veteranos expertos en zoonosis que lo llevan advirtiendo desde el comienzo de la pandemia de covid. Víctor Briones, Catedrático de Sanidad Animal de la Universidad Complutense, avisaba, ya en abril de 2020, de que la interacción entre animales y humanos es cada vez mayor y, por ello, las zoonosis serán cada vez más frecuentes.

Briones advertía: “Actualmente, tres de cada cuatro enfermedades emergentes son de origen zoonótico, proceden de animales. Ha habido brotes de este tipo en el pasado, como la peste, la rabia, o más recientemente el SARS (donde el origen fueron las civetas), o el MERS (el origen fueron camellos)… y en el futuro volverá a haber. Es un hecho continuo”.


Virus que viajan en avión

Además, como Rivas, Briones advertía también de que estas zoonosis pueden desembocar en pandemia con mucha más facilidad que antes. La enorme movilidad de la especie humana y la invasión cada vez mayor de hábitats animales aumentan el riesgo. “Ahora, un brote se desplaza y se propaga en 24 horas”, advertía el veterinario. Vega coincide en el análisis.

“La globalización está haciendo que esos virus zoonóticos nos lleguen en mayor número de lo que nos llegaban antes”. Lo hemos visto, por ejemplo, con la viruela del mono, un virus que ya existía pero cuyos casos en humanos estaban muy focalizados en África. Hasta hace unos meses, cuando apareció un brote en Canarias. En sólo unos días, comenzaron a detectarse nuevos casos en países como Reino Unido o EE.UU.

“Desde Canarias se ha extendido a todo el mundo. Los primeros casos aparecieron separados por miles de kilómetros, gracias al avión”, comenta Vega.


No todas las zoonosis son iguales

El epidemiólogo y ex directivo de la OMS Daniel López Acuña prefiere ser más cauteloso con lo que está ocurriendo. “Las distintas zoonosis que se han identificado recientemente tienen perfiles muy distintos y no debemos hacer tabla rasa y generalizar sobre su naturaleza”.

Reconoce que “la viruela del mono es un incremento real en el número de casos que se presentan en países no endémicos. Desde mayo se ha expandido en brotes epidémicos aislados en grupos de alto riesgo en 92 países y se han presentado más de 40.000 casos en países no endémicos”, recuerda.

Pero otras zoonosis recientes, como la gripe del tomate o los virus Langya o Marburg, no han tenido tanta repercusión. En el caso del Langya, por ejemplo, en dos años se han registrado 35 infecciones y no hay casos documentados de contagio entre personas. La hipótesis con más peso, por el momento, es que se trate de una zoonosis esporádica. La mayoría de los casos se han detectado en gente del campo dedicada a la agricultura y en contacto con animales.

“La situación de Langya, de la fiebre del tomate y de la fiebre de Marburg es distinta”, asegura López Acuña.

“Están localizadas geográficamente y tenemos mayor sensibilidad y capacidad diagnóstica para identificarlas tempranamente”. Porque el epidemiólogo asegura que sí estamos más alerta que antes de la pandemia de covid, y eso también hace que aumenten las zoonosis detectadas. “Naturalmente que tras la pandemia hemos alertado nuestra capacidad de identificar tempranamente el surgimiento de nuevas zoonosis o el resurgimiento o repunte de zoonosis ya conocidas”


Cuidar la salud del planeta

Pero hay algo en lo que todos coinciden. “La realidad es que con el cambio climático y con el creciente expolio de la naturaleza se han incrementado los riesgos de que haya epizootias que afecten a las personas”, explica López Acuña.

Vega constata lo mismo: “Hay más zoonosis por la influencia que está ejerciendo el ser humano en la naturaleza: la deforestación, el cambio climático…”. ¿Vamos a seguir teniendo cada vez más enfermedades zoonóticas? Vega es rotundo en su respuesta: “Sí, sin lugar a dudas”. Y recuerda, además, que “sólo conocemos el 1% de los virus que se estima que hay en el planeta (no todos ellos zoonóticos), todavía nos queda mucho por conocer…”.

“De ahí, la importancia de trabajar en conjunto los aspectos de la salud humana, la salud animal y la salud ambiental, de tener un enfoque One Health”, advierte López Acuña. Al igual que él, son muchos los científicos que llevan tiempo advirtiendo de la necesidad de un enfoque global y un trabajo conjunto para cuidar la salud del planeta y, por tanto, la de todas las especies que lo habitan, incluida la nuestra.

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