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Valter Longo, bióquímico: “Con la dieta del ayuno conseguimos ganar tiempo al cáncer”

Por Elisa Albacete Periodista de Nius Diario

- 01:24 Para vivir mejor

El bioquímico Valter Longo (Génova, 55 años) lleva años estudiando los beneficios del ayuno, empezó a investigarlo como una manera de retrasar el envejecimiento y posteriormente amplió sus teorías hacia el tratamiento del cáncer. Longo defiende que siguiendo ayuno o una dieta baja en calorías que imita los efectos del ayuno, las células tumorales se debilitan y el sistema inmunológico tiene más facilidad para ganarles la batalla.

 

Cree además que para tratar el cáncer el paciente no tiene que estar atendido solo por un oncólogo, defiende como nuevo planteamiento en las terapias anticáncer, que debe ser un equipo multidisciplinar de profesionales el que se ocupe del paciente tanto para prevenir los efectos colaterales como para combatir la enfermedad.

 

El investigador, y director del Instituto de Longevidad de la Universidad del Sur de California (USC), ha venido a España para presentar su libro El ayuno contra el cáncer (ed. Grijalbo), donde recoge los estudios y teorías en los que lleva trabajando unos diecisiete año, y en NIUS hemos hablado con él para que nos lo aclare.

 

P. Usted lleva años estudiando la importancia de la alimentación para combatir las enfermedades asociadas al envejecimiento, de hecho se le considera el "gurú de la longevidad", pero últimamente se ha centrado más en cómo combatir el cáncer a través de la dieta. ¿Cómo ha sido ese paso?

 

R. A través de nuestras investigaciones vimos que los genes que aceleran el envejecimiento de las células son los mismos que desempeñan un papel central en el cáncer, los oncogenes. Y analizándolos vimos como el ayuno les afectaba.

 

P. Efectivamente se le conoce como defensor del ayuno o de la dieta que imita el ayuno. Pero aunque hoy en día hay muchos expertos les dan la razón, durante años se ha creído que las personas enfermas debían comer mucho para mantenerse fuerte y poder luchar contra su enfermedad, es decir justo lo contrario de lo que usted aboga.

 

R. Cuando empezamos a probar la teoría pensaban que estábamos locos, nos decían: "Sí nuestros pacientes están débiles. ¿Cómo les vas a dejar sin comer?". Hace ya unos diecisiete años empezamos a estudiar los beneficios del ayuno en ratones. Vimos que cuando llevamos a cabo un ayuno de unas 12 horas las células normales se protegen creando un "escudo mágico". Sin embargo los oncogenes de las células cancerígenas no actúan así, al contrario se quedan mas débiles y no responden. Es decir vimos que no crean esa protección que si crean las otras células. Sabiendo esto pensamos que quizá la solución más que atacar al cáncer con "un dardo" que acabe con las células cancerígenas, podríamos trabajar debilitándolas para que sean mas fáciles de eliminar.

 

Para probar su teoría el equipo de Longo empezó a trabajar con células de levadura a las que provocaron una mutación similar a una mutación oncogénica. Luego las mezclaron con células sanas y las sometieron a fármacos quimioterápicos y a condiciones que imitaban un ayuno. El resultado del estudio demostró que la quimioterapia mató al cien por cien de las células tumorales y a ninguna de las sanas. Tras estos prometedores resultados pasaron a experimentar con ratones.

 

"Al principio nos costó encontrar quien nos apoyara, no les gustaba ni la idea de que sometiéramos a ratones a un ayuno", comenta el investigador.

 

Pero los resultados volvieron a ser sorprendentes. Encontraron que con el ayuno las células sanas lograban protegerse creando "resistencia diferencial al estrés", mientras que las células tumorales no, que morían con más facilidad. En principio se debe a que "las mutaciones en las secuencias del ADN de las células tumorales aumentan su capacidad de crecer, pero al mismo tiempo dificultan mucho su supervivencia en condiciones adversas, como ocurre con un ataque combinado de la debilidad que produce el ayuno con la quimioterapia", explica Longo en su libro.

 

P. Aún con los resultados de sus estudios han encontrado mucha resistencia a sus teorías.

 

R. El campo de oncología es complicado, esta muy regulado y tiene muchos intereses detrás. Para que se apruebe cualquier avance en la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos) tiene que pasar muchos filtros y se necesita mucho dinero. Los ensayos clínicos son además el campo de las industrias farmacéuticas que son las que ponen la parte económica. Además ocurre que se tarda tanto en desarrollar todo y pasar los filtros que a veces cuando se aprueba un tratamiento o fármaco ya se ha quedado obsoleto. Tuvimos a once prestigiosas clínicas, como la Mayo, apoyando nuestros estudios pero es difícil. Hay un lobby muy importante dominando el mundo del cáncer que dificulta cualquier avance. Por eso creo que la mejor manera de conseguir pasos en este sentido es con estudios e investigaciones.

 

P. Demostrar sus estudios con evidencias.

 

R. La evidencia es la mejor manera de convencer a los oncólogos. Con pruebas, porque quizá lograr una terapia adecuada o un fármaco que adecue un ayuno determinado a un tipo de cáncer determinado lleve demasiado tiempo y dinero. Pero los estudios están dándonos la razón, creo que en cinco años lo habremos conseguido.

 

P. Cinco años puede ser mucho tiempo para un enfermo oncológico, quizá se esté corriendo el riesgo de que algún paciente por su cuenta decida someterse a un ayuno. Usted defiende en su libro que esta práctica no es dejar de comer sin más, que debe ser controlada.

 

R. Eso es. De hecho nosotros lo que queremos es que se lleve a cabo con los mismos alimentos que hemos usado en nuestras investigaciones. La FDA ha reducido los 60 que nosotros usamos en las pruebas a cinco o seis, lo que puede ser un error, porque eso dificulta que el paciente pueda seguirlo con facilidad, es demasiado restringido. Se lo pone muy difícil. Por eso nosotros hemos hecho paquetes con la comida exacta que se debe tomar.

 

P. Una medida que algunos le critican porque dicen que hace dinero al venderlo.

 

R. Sí, hay quien dice que Longo vende su dieta para sacar dinero, pero todos los beneficios que obtenemos de esa venta lo dedicamos integramente a la beneficencia, no nos quedamos con nada. Ni siquiera los beneficios de la venta de este libro, todo lo donamos. El objetivo es que nuestros pacientes lo tengan fácil a la hora de hacer el ayuno que proponemos.

 

Hay sin embargo quien opina que el investigador podría publicar con exactitud los alimentos que promueve su dieta y que es un poco opaco al respecto. Longo asegura que en realidad lo que quiere es que nadie lo haga por su cuenta, que sean los especialistas los que dirijan el ayuno.

 

"Para llevar a cabo estas dietas hay que tener detrás un equipo multidisciplinar que te guie, un paciente no puede llevarlo a cabo solo.

 

P. Esa es una de sus recomendaciones, que el paciente oncológico esté acompañado en todo su proceso.

 

R. Así empiezo mi libro. Un día me encontré con que en un cruce un chico había tenido un accidente con su bicicleta y en el lugar había camiones de bomberos, policía, una ambulancia. Me sorprendió tanta actividad para un accidente menor. Sin embargo cuando un paciente con cáncer llega a su oncólogo, se encuentra con un doctor que le atiende en unos 30 minutos. Luego se va a casa asustado y sin saber qué hacer, y por eso suele entrar en internet a buscar respuestas. ¿Por qué al paciente de cáncer le atiende solo una persona? Creo que es necesario un nuevo planteamiento en las terapias oncológicas. Debería haber un oncólogo al frente de un equipo formado por médicos especialistas en medicina integrada, biólogos moleculares, nutricionistas, y siempre que sea posible psicólogos. Hay que brindar dentro de lo posible terapias personalizadas.

 

P. Y no siempre es así.

 

R. Debería. ¿Dónde van nuestros impuestos? A las ambulancias. ¿Por qué no acompañamos al paciente oncológico? Tendríamos que pensar que el paciente oncológico tiene que llegar ser tratado no solo por un médico, sino por un equipo. Los gobiernos deberían financiar todo, incluida la dieta. En la Fundación lo hacemos y no es tan caro. Solemos ver entre Milán y Los Ángeles unos 400 pacientes al mes. Personas a las que acompañamos en su tratamiento para que no se sientan solos. Lo que hacemos es decirles cómo comer, qué ejercicio tienen que hacer dependiendo el tipo de cáncer, que tipo de hospital les tratará según su cáncer, hacemos un acompañamiento total. El paciente oncológico se tiene que sentir acompañado para que no se sienta solo y se meta en internet a ver lo que encuentra.

 

P. Por eso presenta ahora su libro El ayuno contra el cáncer. Para que se conozca cómo actuar.

 

R. Nos han llegado pacientes con 30 años deprimidos que querían tirar la toalla. Pero es importarte que sepan que sí se puede hacer algo. Si consigues sobrevivir un poco mas quizá tu cáncer hoy en día incurable, sea curable. Con la dieta del ayuno conseguimos ganar tiempo al cáncer. En un paciente oncológico ganar un par de años puede suponer un paso importante en su tratamiento. Y todo eso lo quería contar. Hemos sacado el libro para que se conozcan los avances. Recojo nuestros estudios, testimonios, las evidencias. Y trato de explicar nuestras investigaciones.

 

P. Aconseja incluso que el ayuno es bueno aunque no se tenga cáncer.

 

R. Defendemos una dieta baja en calorías, con ayunos de unas 12 horas que pueden seguir incluso por personas sanas. Yo de hecho no como. Suelo desayunar y cenar, pero me salto la hora de la comida habitualmente. Estamos haciendo un ensayo en Italia con 400 personas para ver los efectos que tiene esa restricción. Recomendamos además y sobre todo no comer nada entre 3 y 4 horas antes de dormir.

 

P. Recomienda además consumir frutos de cáscara y evitar algunos alimentos.

 

R. Recomendamos frutos de cáscara al menos cinco porciones semanales. La dieta de la longevidad lo que promueve es una dieta baja en proteínas y que si se ingieren sean proteínas de legumbres, además de mucha verdura, poca sal. Para los pacientes oncológicos tenemos que reducir los niveles de glucosa, mantenerla como mucho en 70, pero para una persona sin cáncer mientras que la glucosa este por debajo de 90 está bien. Y hacer deporte, mantener una vida saludable en resumen.

 

Consejos de vida y de alimentación que de acuerdo con sus teorías pueden ayudar a prevenir o debilitar los tumores.


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