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Una fiesta clandestina terminó con el brutal asesinato a traición de uno de los invitados

La víctima es Sergio Silva, de 39 años. Por su crimen fue aprehendido el peluquero canino Carlos Julián Goitea, 23.

- 02:09 Policiales

Un hombre terminó asesinado ayer a la tarde en el Bº Bosco III, cuando intentaba pacificar una trifulca de grandes proporciones durante una fiesta clandestina. La escena del crimen fue entre el pasaje 515 y calle 436, donde estalló una salvaje pelea entre numerosos jóvenes, cuya furia se potenció por el exceso de alcohol y las drogas.

La víctima fue identificada como Sergio Silva, de 39 años, con domicilio en el Bº Bosco III. El hombre habría recibido un puntazo por la espalda cuando en medio del fragor de la violencia intentaba separar a unos de otros.

Esfuerzos vanos

Agonizante, sus familiares lo condujeron al hospital Independencia. Pese a los esfuerzos del doctor Gerbino Granfranco, fue imposible reanimarlo y falleció al parecer por perforación en un pulmón, según fuentes policiales.

Por su asesinato, luego fue aprehendido Carlos Julián Goitea, de 23 años, peluquero canino, con residencia en calle Rivadavia s/n esquina 434, Bº Bruno Volta.

Con un barrio convulsionado, en dos vehículos dos jóvenes heridos fueron conducidos hacia el Hospital Neumonológico.

Los damnificados fueron identificados como David Roberto Acosta, de 19 años, con domicilio en el Bº Bruno Volta y un menor de 17 años, con idéntica residencia que la otra víctima. Ambos, recibieron puñaladas y después fueron derivados al Hospital Regional.

Descontrol

Los testigos presenciales confirmaron que hubo una batalla campal. Dentro y fuera habrían coincidido los protagonistas, cuyos roles la policía y la fiscal Natalia Malachevsky intentaban determinar esta madrugada.

Un policía señaló que la base del descontrol fue el consumo de drogas que exacerbó los ánimos, y durante el pico de mayor tensión estalló el enfrentamiento que terminó en muerte.

Los voceros clarificaron que la víctima no formaba parte del descontrol, sino que intentó apaciguarlo y hasta retirar del lugar a uno de sus familiares.

En el proceso, lo habrían herido de atrás, con tanta furia y profundidad que le perforaron un pulmón.

Lejos de contenerse, los otros sujetos continuaron peleándose a trompadas, puntazos y hasta lanzando proyectiles contra casas ajenas al escándalo.

Armas escondidas

Cuando los policías arribaron e intentaron restablecer la calma perdida, los artífices de la “guerra” vespertina corrieron a esconder las armas.

En los primeros minutos de este domingo, los policías ejecutaban procedimientos coordinados por la fiscal, quien pese a tener un sospechoso buscaba a más delincuentes.

Autopsia y testimoniales para armar el rompecabezas

Autopsia y testimoniales para armar el rompecabezas

La Fiscalía dispuso una autopsia a la víctima fatal y, a la vez, solicitó a los policías priorizar con las testimoniales a los testigos que presenciaron la sangrienta tarde en el Bº Bosco III.

Por ende, a primera hora de hoy un forense del Poder Judicial asistirá a la víctima fatal y las conclusiones les serán remitidas rápidamente a la fiscal Malachevsky.

No es todo. La funcionaria habría solicitado también el secuestro de celulares, a sabiendas de que numerosos “curiosos” habrían encendido sus móviles y filmado mientras los vándalos teñían con sangre y terror la apacible tarde en el Bº Bosco III.

Para Malachevsky, ello contribuirá al armado de un rompecabezas, cuya forma reconocía una sola pieza clave e inobjetable: la muerte de un hombre que lejos de sosegar a los exaltados y drogados, halló la muerte sin ver el rostro de su verdugo.

Vigilia policial por amenazas de fuego en la madrugada

Pese a que los investigadores aseguraron anoche que el apresado era el homicida, no garantizaban que la familia de la víctima marchara a sus casas a llorar y buscar resignación.

Por el contrario, se alzaron algunas voces resueltas a buscar venganza y comenzar con prenderle fuego a la casa del peluquero canino, aunque con ello expusieran a riesgo seguro a sus seres queridos.

Allí giraba la prevención policial, temerosa de que escudados en la oscuridad, unos y otros cumpliesen la no tan vedada amenaza y la tragedia fuese mayor en la madrugada.

La superioridad afectó a más policías a la protección de varias viviendas y, en especial, para vigilar bien de cerca al menos a una decena de personas reticentes en obedecer a los funcionarios policiales.

Los familiares pretendían linchar al acusado

Familiares de la víctima dispararon contra la policía para evitar que se llevaran al supuesto homicida y enceguecidos por lincharlo.

Al ser informados de la identidad del supuesto asesino, personal de la División Zona Norte salió tras sus pasos, pero debido al clima de extrema tensión y violencia que se vivía en el lugar, los uniformados solicitaron ayuda.

Así fue como personal de la Brigada de Investigaciones de la División Zona Centro, tras la pista de que el supuesto homicida podría encontrarse guarecido en la casa de su madre, se trasladó al Bº Bruno Volta. Con orden judicial, los efectivos irrumpieron en el domicilio y lograron apresar a Goitea. Cuando estaban próximos a retirarse de la vivienda, una decena de familiares de la víctima fatal arribó con ladrillos y tumberas, para hacer “justicia por mano propia”. Los uniformados formaron un escudo humano y a pesar de la lluvia de ladrillos y disparos lograron sacar al detenido.



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