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“Quiero dormir y no despertar nunca más”, dijo la madre de “Morenita” tras ser absuelta por la muerte de la beba

Fue absuelta por un tribunal el lunes, en un juicio por el "crimen" de su hija. Para la defensa, la joven padecería depresión y pedirá urgente asistencia psicológica.

- 12:57 Policiales

"Quiero dormirme y no despertar más. Vine de Buenos Aires en enero del 2017 como si fuera una niña, y aquí murió mi hija, estuve presa casi cuatro años y medio y aún no sé qué pasó, pero sí deseo volver a mi casa y despedir a mi hija en el cementerio". Visiblemente quebrada, Florencia Ayelén Correa recibió ayer a EL LIBERAL en Beltrán (Robles) en un domicilio temporal en el que se hospeda su madre, Andrea Gatti, junto a dos de sus cinco hermanos. No queda casi nada de aquella adolescente que arribó a Santiago (con 18 años) "por una semana" y terminó en medio de una trama oscura que terminó con la vida de su pequeña hija. La culparon a ella. Cuatro años y medio después fue liberada y absuelta de culpa y cargo.

"Llegamos con él (en alusión a su ex pareja, José Carrizo). Debíamos esperar que su hermano le girase dinero para regresar a Buenos Ares. Eso nunca pasó…", señaló. "A poco de instalarnos en casa de su padre (en Taboada) me empezaron a tomar como una sirvienta. No entendía nada, ya que en Buenos Aires, en mi pueblo, San Manuel, al sur de Buenos Aires, son poquitos habitantes, nos conocíamos todos y quizá por ello era yo muy ingenua", sostuvo.



- ¿Cuánto llevaba en pareja con Carrizo?

-F.C: "Estaba con él desde octubre de 2016. Allá también conocí a sus tres hermanos. Todos vivían del trabajo en cereales. Cuando me pidió venir a Santiago, solo era por contados días y mire lo que pasó", ahondó Florencia, acompañada por su abogado, Walter Correa.

"No sé qué pasó, la verdad. Ese 11 de febrero me mandaron a una despensa que quedaba como a más de un kilómetro. A mitad de camino, él (Carrizo) llegó con Morenita en los brazos. Me dijo que se había golpeado. La subimos a un vehículo. En el hospital la vieron y quedé presa. Después me dijeron que mi hija falleció". 

Florencia llora y seca sus lágrimas con lentitud.  "Mi hija se murió y no pude despedirla. Solo quiero dormirme y no despertar más. No la pude despedir, es decir no hice el luto porque esa misma noche me encerraron en una comisaría…"Me trataron muy bien, pero no dejaba de estar presa", aclaró. "Durante los primeros dos meses me hice de una amiga también detenida como yo. Ella quedó libre y de ahí en más ya quedé sola. Aprendí manualidades, también a tejer y cuando podía leía algún libro", detalló, recreando sus días en un organismo policial para mujeres en El Rincón, en La Banda.

"Mi hija tenía apenas poco más de un año. Su padre era de mi pueblo. Aquí, él (por Carrizo) empezó a tratarla mal porque no era su hija. Siempre que iba a la despensa y volvía, la encontraba llorando. Parecía que por sus celos se desquitaba con mi hija", interpretó la joven.



"Ese día hubo dos hechos que recuerdo. A la siesta, mientras me bañaba, mi hija empezó a llorar. Salí del baño y Morenita no estaba en el lugar en el que la dejé. Y en la tarde, casi a las 19, cuando ya la encontré en los brazos de él, desmayada y nunca más despertó", subrayó. "Pasaron casi cuatro años y medio. Me duele mucho que mi hija se haya muerto. También, no saber qué le pasó. Ni bien llegue a Buenos Aires, iré al cementerio a empezar mi duelo", enfatizó.

La defensa aguardará los fundamentos del veredicto

"En Santiago del Estero hay paridad de armas. Existe una Justicia y por eso hoy la familia de Florencia está muy contenta. Sabe que rige el principio de igualdad jurídica, pilar fundamental de toda democracia", señaló Walter Correa, abogado defensor de Florencia.

El letrado señaló que "desde el principio advertimos que no había pruebas que pudiesen terminar en una sentencia condenatoria. Fue vital la reconstrucción, en cuyo transcurso el tribunal tuvo una real dimensión que nuestra asistida era inocente. Ahora, esperaremos los fundamentos del veredicto. Por lo pronto, pediremos que la Justicia le provea un psicólogo, en procura de contribuir a atenuar las secuelas de 4, 6 años privada de la libertad", enfatizó.

Cronología e historia judicial

11 DE FEBRERO 2017: Morenita es ingresada en el Hospital de Fernández. Falleció a las pocas horas. Los médicos alertaron a la policía porque tenía un fuerte golpe y fueron aprehendidos Florencia y José.

AUTOPSIA: "Doble fractura de cráneo", habrían concluido los forenses. Los expertos sostienen que la bebé recibió un golpe potente que truncó su vida horas después.

CONFESIÓN: Una de las hermanas de José habría señalado que el muchacho golpeó a la bebé con un bate, pero ese testimonio no adquirió fuerza, por la falta de confirmación.

FINAL: Este lunes 3, el tribunal conformado por los vocales Juan Storniolo, Daniela Nittinger y Luis Domínguez, absolvieron a Florencia y declararon "penalmente responsable" de "homicidio" a José Carrizo, quien era menor en 2017. Ahora, le fue revocada la excarcelación con la que llegó al juicio. En los próximos meses, se realizará una cesura de juicio. Allí, los camaristas determinarán si le cabe una pena, o no.



Del infarto de un hijo tras la terrible noticia, las penurias por ver a su hija presa y ahora el desahogo por la absolución

"Vea, el 12 de febrero del 2017 uno de mis hijos me dijo: mataron a Morenita y Flor está presa. No entendía nada, corría por toda la casa. Mi ex esposo, en su casa, se golpeaba la cabeza porque no podía creer que su hija esté presa, mucho menos que sea una asesina..."

Andrea Gatti hoy llora y recrea la odisea familiar. "Pedimos plata porque con lo que teníamos no nos alcanzaba para venirnos. Uno de mis hijos agarró el auto del padre y le dio un infarto. Casi se murió. Igual, como pudimos llegamos a Santiago, una provincia donde no conocíamos a nadie", relató. "Aquí en los primeros días comíamos en el piso. No teníamos nada. Trabajé en lo que pude. Cuidé a viejitos enfermos y mis hijos, igual. Lo que sea, pero debíamos estar cerca de Florencia. No podíamos dejarla solita".

A la amargura por perder a su nieta, se le añadió su hija privada de la libertad. "Yo nunca lloré porque así no le servía a mi hija. Me aferré a ella y a mis hijos para subsistir. Recién en dos años (2019) esta casa comenzó a tener real dimensión, ya que nos faltaba de todo. Florencia estaba peor, encerrada, y era lo importante y valioso. Nosotros podíamos soportar todo, pero le repito, cerca de ella..." Cuatro años y medio después, Gatti e hijos planifican retornar a Buenos Aires. "Nos tenemos solo a nosotros. Aquí hubo santiagueños que nos ayudaron y confiamos en que nos tenderán una mano para volver. Lo importante es que iremos con Florencia para que comience su nueva vida. Sufrimos mucho, pero nada comparado con la muerte de una hija y cuatro años y medio presa, Florencia", sintetizó.


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