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Por el fuego destructor, una familia de La Curva edifica su esperanza en sus vecinos

La semana pasada las llamas destruyeron mucho más que el sacrificio de varios años. Los vecinos los ayudan en la reconstrucción.

- 02:26 Policiales

Yanina Galván y Gabriel Canario lamentaban que ayer en donde se levantaba su casa, hoy unos cuantos horcones de quebracho colorado resisten el efecto implacable del fuego, erigidos en sobrevivientes de un incendio que en escasos 15 minutos "devoró" todo el esfuerzo de sus vidas.

La pareja residía en una vivienda ubicada a la vera de la ruta 5, paraje La Curva, cerca de Amamá, Moreno, epicentro de una denodada lucha que una docena de personas libra junto al matrimonio, padres de dos menores de 14 y 9 años.

"Nos hemos quedado sin nada. No sé qué pasó, pero hubo una explosión cerca del freezer", reveló ayer Gabriel a EL LIBERAL. "El fuego se llevó camas, mercadería, muebles, casi todo. Salvamos un colchón y otras cositas. Gracias a Dios todos estamos bien, pero duele por mis hijos exponerlos a esto", lamentó.

"Desde la semana pasada (ocurrió el jueves) mis hijos están en casas de gente que nos tiende una mano. Yo, aquí trabajando, o en lo de mi padre. Mis vecinos empezaron a ayudarme. Ya montamos los horcones nuevos, porque los otros se quemaron casi íntegramente", ahondó.

El "renacer"

La familia pasó de las lágrimas por haberse quedado sin nada, a la natural esperanza de sus vecinos, quienes ayer trabajaban palmo a palmo al lado de los damnificados, resueltos en mitigarles las lágrimas a puro pulmón.

Rápido, numerosos jóvenes iniciaron una campaña solidaria. Algunos trabajarán y buscarán donaciones, porque la familia precisa de todo: camas, una heladera, alimentos, vajillas, ropa para los adultos y los menores.

También se alzaron voceros dispuestos en golpear puertas de comerciantes, seguros que la solidaridad se hará presente en una familia que habita una zona distante del departamento Moreno.

Mientras esos gestos proyectan una solución que encomiendan a manos solidarias, los vecinos se arremangaron y desde el instante mismo en que el humo dio lugar a la cruda secuela del horror, ellos prefirieron aferrarse al sacrificio.

Con hachas, palas y motosierras buscarán levantar una nueva casa, la gran carencia que Canario y Galván ansían recuperar muy pronto para sus hijos.


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