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Brutal: asesinó a su ex pareja de siete cuchillazos, luego huyó a su casa y se ahorcó en su dormitorio

Ocurrió en Pinto. Un sujeto abordó a su ex, por sorpresa, y le aplicó más de 7 cuchillazos, luego se "colgó" en su habitación.

- 01:16 Policiales

Un nuevo femicidio conmociona a la provincia y en lo que van del año son catorce las santiagueñas asesinadas a manos de hombres. Esta vez el escenario de la tragedia fue la ciudad de Pinto, en el departamento Aguirre.

 

Liliana Mercedes Astudillo (41) es la nueva víctima. Fue hallada por su hermano Gustavo (50), minutos después de las 14.30 en el sector del lavadero de su casa —ubicada sobre avenida Libertador, del Bº Belgrano— tirada boca arriba con una herida en el pecho, en medio de un gran charco de sangre.

 

Gustavo, creyendo que estaba desmayada, la tomó de los brazos para sentarla y allí notó que su cuerpo tenía "puntazos" en varios lugares. Algunos provocados de frente y otros de costado. Desesperado, llamó a la policía.

 

Mientras tanto, un vecino les manifestó que su ex novio, Carlos Leguizamón, había sido visto cuando salía corriendo del lugar. De inmediato, la policía llegó hasta su casa situado en calles San Juan y Jujuy, del B° Eva Perón. Allí nadie los atendió, pero el aire acondicionado estaba prendido y las llaves, puestas en la puerta desde a dentro.

 

Por una ventana los uniformados observaron en una habitación la silueta de un hombre suspendido en el aire. Al entrar Leguizamón ya estaba muerto. Se había ahorcado utilizando un cable. Sus piernas estaban ensangrentadas. En una de sus manos tenía un corte y a pocos metros de su cuerpo había un cuchillo. Aparentemente el arma homicida. Inmediatamente ambas casas se poblaron de autoridades policiales y judiciales. Las Dras. María Emilia Ganem y Florencia Garzón fueron las encargadas de supervisar las pericias realizadas por los expertos de Criminalística y médicos forenses.

 

Si bien la autopsia al cuerpo de Liliana se llevará a cabo hoy, el forense indicó que tenía al menos siete heridas punzopenetrantes en su cuerpo. Sobre el cadáver del asesino se realizaron hisopados en los rastros de sangre que tenía, que se presume serían de la víctima. Al cierre de la presente edición, las fiscales continuaban en las viviendas realizando los trabajos de rigor para determinar cómo fue que sucedió el femicidio seguido de suicidio.

Llevó el arma con la que fue a matarla; ella había terminado la relación

Si bien hasta el momento se desconoce qué sucedió antes de que el femicida asesinara a Liliana a cuchillazos —la información que extraigan de los teléfonos celulares podría ser clave— fuentes cercanas a la investigación manifestaron que el vínculo entre ellos databa de casi un año.

Leguizamón era empleado de campo y cuidaba una estancia. Tenía dos hijos, que no vivían con él. Los días sábado por la mañana solía regresar a Pinto. En tanto que Liliana tenía un comercio colindante a su casa donde vendía comestibles y cosas para la casa.

Según se supo, Liliana había decidido hace unas semanas dar por finalizado el vínculo con Leguizamón, quien según los investigadores no aceptaba tal decisión y por lo que aparentemente la hostigaba desde entonces.

Las mismas fuentes sostienen que el femicida había llegado ayer por la mañana al barrio Eva Perón, tras finalizar su jornada laboral. Cerca de las 12.30 fue visto salir de su vivienda, aparentemente dirigiéndose hasta la vivienda de Liiliana.

Lo s i nve s t i g a d o re s sostienen que Leguizamón habría estado observando la casa de su ex pareja y que éste, además, ya tenía planeado el crimen, ya que salió de su casa cargando el cuchillo con el que más tarde la asesinó.

Lo que se trata de establecer es si permaneció oculto hasta que la mujer cerró su negocio (pasadas las trece) y si la tomó por sorpresa en la puerta de su casa o ya la estaba esperando en el interior. No había daños en las cerraduras de la casa de Liliana, según trascendió.

Por las heridas que la joven mujer tenía, sospechan los sabuesos que mantuvieron una discusión. Luego la agredió de frente y c o n t i n u ó l e s i o n á n d o l a cuando ella intentó huir.

Los investigadores buscan determinar las horas previas

Con el afán de buscar cómo sucedieron los hechos anteriores al asesinato, allegados a Liliana sostienen que ella había salido con sus amigas a cenar la noche anterior.

Según se supo, Liliana tenía una metódica rutina diaria: su casa y su trabajo. La noche del viernes había accedido a una invitación que le habían realizado sus amigas y salió a comer algo con ellas afuera.

Si bien las amigas, que hasta el momento no testificaron ante la Justicia, no habrían manifestado haberse topado con el asesino durante esa noche, éste se habría enterado de que la víctima había salido.

Al parecer Leguizamón, en su mente femicida, enterado de la situación, se hizo presente en la casa de la víctima para “exigir” explicaciones. Allí se habría desatado la pelea que terminó en el crimen.

“Nuevamente la violencia machista golpea a nuestro pueblo”

Desde la organización NiUnaMenos de Pinto emitieron un comunicado para pedir Justicia por la muerte de Liliana Astudillo: “Hoy estamos aquí para hablar de la manifestación más extrema y cruel de la violencia contra las mujeres: el femicidio. Nuevamente la violencia machista golpea las puer tas de nuest ro pueblo, hoy fue encontrada sin vida Lili Astudillo, una mujer joven, madre de tres hijxs asesinada a puñaladas por el femicida Carlos Leguizamón”.

C o n t i n ú a d i c i e n d o : “Hace un año sufrimos la pérdida de Marta Cejas y hoy de Lili, no son hechos aislados, son hombres los que han tomado esas decisiones sobre nuest ros cuerpos y nuestras vidas”.

“Con más fuerza que nunca gritamos #NiUnaMenos #VivasNosQueremos #JusticiaPorLili! Vamos a desterrar la #ViolenciaMachista de Pinto y vamos a ser la voz de las que no tienen más voces porque se las han arrebatado”, finaliza el comunicado.

“Nunca imaginamos algo así. Mi hermana estaba llena de vida”, dijo Susana

En medio del dolor que los atraviesa como familia ante el brutal femicidio, Susana (hermana de Liliana) habló con EL LIBERAL y se mostró desconsolada ante la pérdida y el dolor de sus sobrinos por el sangriento hecho.

“Mi hermana era una mujer buena, laburadora, alegre y estaba llena de vida”, comenzó diciendo Susana, en medio del llanto. “Yo la vi por última vez anoche (sábado) cuando fue a mi tienda. Yo estaba con gente no hablamos mucho y se fue. Ella sabía que yo tenía que viajar hoy y esta mañana me mandó un mensaje preguntándome cómo había llegado.

Ese fue el último contacto que tuve con ella”, indicó. Susana contó que Liliana tenía tres hijos, dos mujeres adultas que vivían solas y un adolescente de 19 años que vivía con ella, pero al momento del ataque por fortuna o no, él no se encontraba en la casa.

“Me enteré cuando mi hermano Gustavo me llamó. Él había ido a comprar pan y como el negocio estaba cerrado entró a su casa. Ahí la encontró en el piso, la quiso auxiliar y notó que tenía heridas y que estaba muerta”, expresó Susana, también comerciante.

“Ella había terminado la relación con él -con el femicida- hace unas semanas, pero al parecer él estaba obsesionado con mi hermana. Ella nunca nos contó que tenía problemas con él. Tampoco sabíamos si hubo violencia”, enfatizó.

Además, expresó que durante toda la relación de su hermana con el asesino, ella no compartió ningún momento con su ex cuñado. “Con él nunca nos juntamos ni a comer nada. Con mi hermana sí, pero con él no. Por eso no sabemos cómo era o cómo la trataba”. Susana contó que su hermana tenía un nieto de 4 años que hacía todos sus días felices. El dolor, la impotencia y desazón invaden hoy a la familia Astudillo.l

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