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Dos brasileñas, condenadas por una estafa de 4.400 dólares

Vaciaban las cuentas de víctimas fingiendo representar empresas privadas. Las maniobras las hacían cuando estudiaban medicina en Rosario.

- 22:28 Policiales

Dos estudiantes de medicina brasileñas fueron condenadas ayer a 2 años y 6 meses de prisión en suspenso, al ser halladas responsables de estafar a una santiagueña en U$S 4.400, en sus ratos de descanso de los libros —mientras estudiaban medicina— en la ciudad de Rosario, Santa Fe.

Así lo dispuso el juez de Control y Garantías, Fernando Paradelo, (a través de una audiencia) al condenar a Larissa Pinto Pereyra, domiciliada en Mina Gerais y su amiga, Granhely Jhady Camuci, de San Pablo, ambas de Brasil, pero de estadía educativa en la ciudad de Rosario.

Investigación

Por la Fiscalía, intervino el fiscal Ángel Belluomini. En tanto, la querella fue representada por los abogados, Walter Prado y Matías García Figueroa.

Según la denuncia de la damnificada ante el Departamento Delitos Económicos, de apellido González, fue estafada meses atrás y despojada de U$S 4.400, casi $ 900.000.

No fue la única. Otras víctimas alertaron a la Justicia sobre despojos de abultadas sumas de dinero desde sus cuentas y, otros casos, con préstamos irregulares con tarjetas de santiagueños desprevenidos.

El 1 de junio, las dos brasileñas —representadas por la Dra. Romina Alejandra Eguizábal— cayeron presas en Rosario en allanamiento acordado entre las dos fuerzas policiales. Más tarde fueron extraditadas a esta jurisdicción por orden del Juez Dra. Cecilia Vittar.

Durante la requisa de la vivienda la policía les incautó a las brasileñas, un celular, tarjetas de crédito de terceros, una máquina de contar billetes, un celular, tablet, posnet y dinero.

Modalidad

De acuerdo con la investigación, el modus operandi de las "chicas" brasileñas era el siguiente: decían pertenecer a empresas de crédito o bancos. Remitían un email a sus víctimas, informándoles sobre una presunta revalidación de datos personales y bancarios de su cuenta, basándose en modificaciones en la plataforma link.

Ya con la información provista por los propios santiagueños, nombre de usuario y clave de home banking, las brasileñas hacían un "festín" con los dineros ajenos, mudándolos a sus propias cuentas bancarias.

Allí radicó el error: en la excesiva confianza. Dejaron huellas y los expertos en informática de la policía trazaron una ruta que los condujo hasta sus casas en Rosario.

Aquella larga travesía desembocó ayer en un juicio abreviado que se llevó a cabo ayer.

Ante el juez de Control y Garantías, las acusadas reconocieron ser las autoras del hecho que se les imputan a ambas. Más tarde las dos brasileñas recibieron sendas condenas y duras reglas de conducta.


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