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Mamás heroínas: dieron vida y amamantaron con el Covid-19 instalado en su cuerpo

Mientras el virus sembraba todos los temores en ellas, se convirtieron en mamás primerizas y tuvieron que vivir en carne propia, sus primeros días de maternidad, una experiencia única, encerradas en total aislamiento. El rol de la familia, de los médicos y el incondicional apoyo de quienes se aislaron junto a ellas para pelearla desde cerca.

- 11:44 Santiago

En tiempo de pandemia, cada experiencia es única. Los aprendizajes están a la orden del día, los sueños pueden cambiar su rumbo en un instante, y se instala cada vez con más fuerzas que el amor es la única salida para todo.

Natalia y Valentina son el fiel reflejo de que la entrega del amor desmedido siempre, pero siempre, da buenos resultados. Ellas son mamás primerizas que dieron a luz y amamantaron con el Covid-19 instalado en sus cuerpos.

De repente los planes cambian. Los encuentros de bienvenidas se reemplazan por videollamadas, los abrazos se ven suspendidos por 14 días, y los deseos de sentir el cariño de los seres queridos bien cerquita, se convierten en grupos de WhatsApp colmados de mensajes, buenos deseos y consejos de quienes buscan la forma de estar presente a pesar de una distancia física obligada por un test positivo para Covid.

Pero lo malo ya ha pasado. Pese a la situación, Natalia recuerda como si fuera ayer el alumbramiento de Emilia, su primera hija. Y aunque el coronavirus quiso jugarle una mala pasada, nada pudo opacar ese momento en el que junto con su marido, vieron a su hija por primera vez.

“Cuando llegué con trabajo de parto al sanatorio, me hicieron hisopado por protocolo. Yo no tenía ningún síntoma, por lo que estaba tranquila. Jamás me hubiera imaginado que diera positivo. Pero fue así. Tuve la suerte de que mi marido me acompañara en todo el proceso del trabajo de parto. La bebé nació. Al otro día nos dieron el alta, y cuando nos trasladábamos a la casa, nos llaman para avisarnos que el hisopado había dado positivo. Fue un momento muy feo. Lo primero que pensamos fue en la bebé. Era lo único que nos preocupaba. Estábamos muy angustiados”, describe Natalia, al recordar ese momento de la confirmación, todavía un poco inexplicable para ella por los cuidados previos que habían tenido.

Esa angustia se doblegó porque los planes tuvieron que cambiar de rumbo ese mismo instante, tal como sucede en cada familia, desde hace poco más de un año, cada vez que un hisopado otorga el resultado menos esperado.

“También angustió la situación del entorno. Había planeado estar los primeros días de mi maternidad en la casa de mi mamá, pero enterados de la situación, aunque igual nos propusieron quedarnos ahí, con mi marido tomamos la decisión de resguardarlos a ellos y nos instalamos en nuestra casa, solos”, remarca sobre las decisiones sobre la marcha que tuvieron que tomar.

El aislamiento

Emilia nunca supo de protocolos ni temores. Ella sólo despertaba en sus papás un amor cada vez más intenso y una fortaleza indestructible que sirvió de coraza para que nada malo pasara.

Y así fueron esos 14 interminables días de aislamiento. Con el paso del tiempo, la situación se iba relajando, aunque fundamental fue el incondicional apoyo y afecto que llegaban a través de los celulares.

“Tanto mi familia como la familia de mi marido conocieron a Emi de pasada, cuando salimos del sanatorio y después la volvieron a ver personalmente recién después de los 14 días. Mientras tanto hubo muchas videollamadas, estaban muy pendientes de la bebé y de mi posparto, de que no estuviera angustiada. Además nos mandaban cosas, me explicaban en todo momento qué hacer, cómo hacer. Yo preguntaba todo, como toda primeriza, y lo iba aprendiendo gracias a mi familia que estaba muy presente. Pero sobre todo, recibí mucho amor. Lo sentí. Tengo que agradecer por toda la contención que tuve. Creo que es algo que si no lo tienes, podría llegar a ser muy duro el momento”, cuenta.

También fue de gran apoyo el pediatra de Emilia, que dejó tranquilos a Natalia y a su esposo, cuando les explicó que nada grave podía pasar, que estuvieran atentos a los primeros 5 días, y si no había síntomas, la situación estaba controlada. Y así fue. Amamantamiento de por medio, sin interrupción, todo fue más llevadero.

El reencuentro

Y un día el aislamiento terminó. Y aunque respetando el protocolo que indicaba que las reuniones sociales no permitían más de 10 personas, Emilia tuvo su merecida bienvenida, con carteles y globos, y sobre todo, recibió el amor contenido en el interior de cada uno de sus familiares que esperaban ese momento para atesorarlo para siempre. También los papás tuvieron un especial reconocimiento por haberle hecho frente al Covid, ya con su hija en brazos.

León, con apenas días de vida, puso a prueba 
las fuerzas indestructibles de Valentina

León, con apenas días de vida, puso a prueba las fuerzas indestructibles de Valentina

León. Como su nombre lo describe, así resultó ser este bebé, que a días de nacer tuvo que enfrentarse al tan temido Covid-19. Aquel 9 de septiembre, cuando Valentina iniciaba su trabajo de parto, nada hacía suponer que una angustiante situación se avecinaba. Sin embargo, la amenaza del virus estaba cada vez más cerca. Y los miedos de ella, mamá primeriza, se agigantaban con el paso de las horas.

Pero como sucede muy a menudo, el amor todo lo puede. La entrega desmedida de una madre protege y sana, incluso los dolores más invencibles. Propios y ajenos. Y entre las primeras experiencias y los desafíos propios de todo aquello que se presenta en tiempo de pandemia, Valentina y León salieron victoriosos y más fuertes que nunca.

“En la primera semana de vida de mi bebé nos contagiamos de Covid. En ese momento vivía con mi mamá y se sumó la convivencia el papá de León. Fueron días muy difíciles, angustiantes. Me ayudó mucho el incondicional apoyo de los que vivían conmigo, porque creo que en este momento es fundamental no sentirte sola. Más aún en casos como el mío, que por primera vez fui mamá”, recuerda Valentina sobre esas jornadas que parecían interminables, y que después de los 14 días, lograron al fin “sentirse en libertad” con León.

La lucha contra el coronavirus no siempre arroja resultados positivos cuando el enfrentamiento es solitario. Sin embargo, por fortuna existe el apoyo de quienes con total entrega ayudan a las mamás a sortear este momento.

“Debo reconocer que me ayudó muchísimo el apoyo de la obstetra Soledad Guerra. Siempre me contuvo y me ayudó en el tema de la lactancia de mi bebé. Su guía fue fundamental. Con León hice lactancia materna exclusiva aún con Covid, pese a tener mucho miedo. Pero ella me supo asesorar”, reconoce sumamente agradecida.

Y agrega: “El rol del equipo médico es fundamental en este caso. Tuve la suerte de que mi médico me llamara constantemente para saber cómo estaba, y Soledad que respondía todas mis dudas con respecto a la lactancia estando con Covid”.

Angustia

“Creo que el cariño y la lactancia fueron cruciales. Hubo quienes me recomendaron no besar tanto a León, pero es algo humanamente imposible cuando se trata de un primer hijo, recién nacido. Eso también generaba más angustia, de no saber si estás haciendo bien las cosas. Tenía realmente mucho miedo, porque justo en ese momento, siempre una se entera de noticias de bebés internados por Covid. Sin embargo tuvimos la suerte de no tener complicaciones”, relata Valentina.

Pero lo malo pasó y al fin, junto a León después de dos semanas, pudieron salir a dar su primer paseo por el barrio y recibir sus primeras visitas, que llegaron para ofrecerle toda la ternura que se guardaron durante los 14 días.


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