Las denuncias en la Oficina de Protección a las Víctimas crecieron este año el 45% Las denuncias en la Oficina de Protección a las Víctimas crecieron este año el 45%
De acuerdo con ese documento, en todo 2011 hubo un total de 927 denuncias en todo el ámbito provincial, es decir un promedio de 77 por mes, mientras que en el primer semestre de 2012 ya se acumulan 671 casos, es decir una media mensual de 112.
Incluso, las cifras de julio y agosto confirman un incremento en el número de denuncias, según confirmó la coordinadora de la Oficina, Dra. María Elmina Santucho. “Desde el 1 de enero de 2012 hasta el 25 de agosto (ayer), tenemos alrededor de 900 denuncias, lo cual implica que se mantiene un promedio de más de 110 denuncias mensuales”.
Para la Dra. Santucho, entre noviembre y enero se produce el mayor trabajo en la Oficina. “Lamentablemente estas cifras van a seguir creciendo, ya que generalmente en el verano se incrementan los casos por una mayor ingesta de alcohol”, explicó.
Sobre las causas de este incremento en las estadísticas, Santucho apuntó a “una confluencia de cosas, ya que no es un solo factor”.
En ese sentido, destacó que la Mujer “ahora tiene acceso a mucha información, sabe de sus derechos y por lo tanto exige que se cumplan. Por otro lado, tenemos una sociedad violenta, ya que a diario se producen situaciones no sólo de mujeres golpeadas, sino con agresiones permanentes, en la escuela, en vecinos, hay un clima de intolerancia en la comunidad que no podemos desconocer, es como algo habitual, si bien no son temas de nuestra oficina, veo el nivel de agresión en la calle”.
También identificó a la cuestión económica como un factor. “La mujer tiene ahora cierta independencia económica y ya no necesita del sustento del hombre y se anima a denunciar. Por el contrario, hay otros casos que depende mucho de los ingresos de su pareja, por lo que hay mayor tolerancia a los maltratos”, indicó.
Sobre el nivel de instrucción de la víctima, Santucho aclaró: “Hay que dejar de lado el preconcepto de que los ataques se producen sólo en la clase baja, porque si bien no hay muchos casos denunciados, se producen dos extremos: las mujeres analfabetas, que no tienen ningún tipo de instrucción y las universitarias, que por vergüenza deciden no denunciar al atacante”. l







