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La invasión británica de 1806: Apostillas, personajes y curiosidades (1ª parte)

Por Eduardo Lazzari. Historiador.

- 03:00 Santiago

La historia es una ciencia en constante evolución. La aparición de nuevos documentos, el inicio de investigaciones sobre aspectos desconocidos del pasado y, sobre todo, la vuelta a la comprensión de los acontecimientos desde novedosos puntos de vista, convierten al pasado en una linterna mágica que proyecta imágenes que no habían sido apreciadas anteriormente y brinda perspectivas que habían permanecido ocultas a la mirada de los estudiosos y de los estudiantes.

El riesgo del anquilosamiento del relato histórico es mayor cuando se abordan los grandes eventos del pasado.Como descubrimientos recientes hay aspectos biográficos no conocidos sobre personajes como José de San Martín o Manuel Belgrano.Hace poco tiempo se ha sabido que el Libertador durante su estadía en Grand Bourg, fue entrevistado en 1844 por Carlos Marx, el autor de “El Capital”, acerca de su participación en las guerras de la independencia sudamericana. También ha salido a la luznueva documentación sobre la trayectoria académica del creador de la Bandera en España, lo que permite abundar sobre el genio intelectual de quien se convirtiera en el primer economista argentino.

El abordaje de aspectos menos conocidos sobre los eventos de la primera invasión inglesa al Río de la Plata será el tema de hoy, sobre todo la biografía de sus grandes protagonistas en cada uno de los bandos en disputa.No deja de ser un dato de interés que los grandes personajes de esta historia fundacional de la Nación Argentina no nacieron en América.

¿Invasiones inglesas o invasiones británicas?

Para la historia argentina, el ataque de la flota al mando del comodoro Home Popham y del coronel William Beresford, es conocida como primera invasión inglesa. Sin embargo, se puede proponer que estos acontecimientos se titulen más propiamentecomo invasiones británicas, ya que el Reino Unido de Gran Bretaña surge en 1707 por la unificación de Inglaterra, Gales y Escocia, y se agranda en 1800 con la firma del Acta de Uniónque incorpora a Irlanda bajo el trono de Jorge III, reinante en los tiempos de la agresión al río de la Plata.

Hay que destacar que se hace hincapié en los hechos producidos en Buenos Aires, capital del virreinato, ignorándose muchas veces que desde 1804 existía el estado de guerra entre España y Gran Bretaña. El rey Carlos IV aparecía como neutral en la disputa por la hegemonía europea entre Francia y los británicos, pero no cabía duda de su simpatía por los galos. El 5 de octubre de aquel año una flota británica atacó sin aviso y sin declaración de guerra en Cabo de Santa María, frente al Portugal, a la flota española venciéndola. En un dato de gran interés para los argentinos, fueron capturados Diego de Alvear y su hijo Carlos, y el resto de la familia murió trágicamente en el episodio, que causó 270 muertos.

Más adelante, el 22 de julio de 1805 frente al cabo Finesterre, en Galicia, la flota aliada hispano- francesafue derrotada por los buques británicos, y no pudo navegar hasta el canal de la Mancha para permitir el cruce del ejército al mando de Napoléon. Ya habían estallado las guerras napoleónicas, que iban a durar una década. Finalmente, el 5 de octubre de 1805, frente al cabo de Trafalgar, en las cercanías de Cádiz, los buques al mando del almirante Horace Nelson iban a lograr el dominio de los mares al derrotar categóricamente a sus enemigos aliados, hegemonía que mantendrían por más de un siglo.

Home Riggs Popham, el almirante invasor

El gibraltareño Popham fue un noble, político, diplomático, comerciante, investigador y militar británico de larguísima actuación a lo largo de más de cuatro décadas, desde sus comienzos en la marina en 1778. Había nacido el 12 de octubre de 1762. Participa de la guerra de la independencia estadounidense, levanta cartografía en la costa africana y en las Indias orientales. Allí hará descubrimientos geográficos y funda poblados. Es parte de las campañas contra los franceses en los Países Bajos y en Egipto. Fue el creador del código de señales a través de banderillas que adoptó la marina británica, utilizado desde 1803, para el cual Popham escribe un diccionario de 6.000 frases y 30.000 palabras. Dejó para la historia decenas de publicaciones sobre sus viajes y sus descubrimientos.

En 1803 conoce a Francisco de Miranda, el venezolano protolibertador, que lo interesa en las cuestiones imperiales de España en América.Popham presenta en 1804 un informe al primer ministro William Pitt para tomar la capital del virreinato del Río de la Plata. Al año siguiente fue designado comandante de la flota que conquistó la colonia holandesa del Cabo de Buena Esperanza, en el sur africano, llevando a las tropas mandadas por el general David Baird, que cumple su cometido en enero de 1806. Popham vio entonces la oportunidad de invadir Buenos Aires, y aunque Baird la consideró demasiado arriesgada sin autorización expresa del gabinete de Londres, nombrópara ello al coronel William Beresford al mando de un único regimiento, el 71 de Coraceros Escoceses.

La flota de Popham llegó a principios de junio de 1806 al río de la Plata, avistando Montevideo, atacando con artillería la ensenada de Barragán y desembarcando las tropas en Quilmes, para tomar control de Buenos Aires el 27 de junio, por la rendición de la guarnición española. Ese día William Beresford es nombrado gobernador de Buenos Aires, cargo que ocupará durante poco más de cuarenta días. Luego de la derrota británica en manos de los españoles y criollos el 12 de agosto, el jefe naval invasor regresó a Gran Bretaña, donde fue juzgado por una corte marcial, que lo absolvió de todas las acusaciones, fundamentalmente por la popularidad de sus acciones en la América del Sur.

Llega al grado de almirante siendo comandante de las Antillas entre 1817 y 1820, cuando muere el 20 de septiembre, al mismo tiempo que el rey Jorge III de Gran Bretaña, el monarca al que sirvió toda su vida.

Rafael de Sobremonte, el virrey de mala fama

El 3° Marqués de Sobremonte, don Rafael, nace en Sevilla el 27 de noviembre de 1745. A los trece años ingresa a la academia militar. Destinado a las Reales Guardias, pasa a Cartagena de Indias en 1761. Tres años después es enviado a Ceuta, posesión hispana en el norte africano. En 1769 es trasladado a Puerto Rico. Su destino militar se convierte en político cuando es nombrado secretario del virreinato del Río de la Plata en 1779, bajo las órdenes de Juan José de Vértiz. Su capacidad administrativa se destacó, por lo que lo nombran gobernador intendente de Córdoba del Tucumán en 1784, ya siendo coronel.

En Córdoba lleva adelante una buena gestión durante trece años, durante los cuales reorganiza las fronterascon los indios, logrando reunir 5.000 soldados;urbaniza varias ciudades y pueblos de la región,construye acueductos; y encara la modernización de la Universidad que estaba prácticamente abandonada desde la expulsión de los jesuitas. En 1797 fue nombrado en el gabinete porteño de los virreyes, teniendo a su cargo la inspección de las tropas en toda la jurisdicción.

El virrey Joaquín del Pino muere en 1804, y deja testada su voluntad de que Sobremonte lo sucediera.Sin embargo, el rey nombra al marqués de Abascal, aunquela Real Audiencia porteña insiste con el sevillano. Esto hizo que Carlos IV cambiara su voluntad y accediera a nombrarlo como 9° virrey del Río de la Plata el 6 de octubre, al tiempo que Abascal fue destinado al Perú.La gestión de Sobremonte es perturbada seriamente por el inicio de la guerra contra Gran Bretaña, que lo obliga a convocar a una Junta de Guerra el 2 de abril de 1805. Queda en evidencia el escaso poder militar del virreinato ante la posibilidad de un ataque de la “Rubia Albión”, y la invasión británica de 1806 sorprende a Buenos Aires poco preparada.

En un acto arduamente discutido, Sobremonte decide enviar los caudales reales a Córdoba, yendo él mismo en custodia. El abandono de la capital no le será perdonado, sobre todo por la falta de órdenes que provocaron la caída de Buenos Aires el 27 de junio. Los fondos reales fueron capturados por los invasores en Luján y hoy forman parte de las colecciones de la corona depositados en la Torre de Londres. Sobremonte llega a Córdoba el 14 de julio y la declara capital provisional del virreinato.

Luego de la reconquista de Buenos Aires, liderada por Santiago de Liniers, Sobremonte intenta regresar para retomar el poder, pero es detenido en Montevideo y llevado a la capital para ser recluido en el convento de los betlemitas, hoy iglesia de San Pedro Telmo. Un cabildo abierto en enero de 1807 le quita todo mando político y militar, siendo la primera expresión revolucionaria en el río de la Plata, ya que no tenía el cabildo potestad para destituir a un virrey, enviado directo del monarca. En 1809 fue llevado a Cádiz, siendo juzgado por una corte militar. El proceso duró cuatro años, y fue sustanciado a pesar de la invasión francesa. En 1813 fue absuelto y luego llegó a ser mariscal de campo. El restituido Fernando VII lo nombró ministro del Consejo de Indias. Vivió desde entonces en Cádiz, donde murió el 14 de enero de 1827.

A pesar de las polémicas, Sobremonte es homenajeado por una plaza en la ciudad de Córdoba y un museo histórico nacional en su casona, un departamento provincial con su nombre, y en el Panteón Real de los Marinos Ilustres de España, en Cádiz, una lápidalo recuerda frente a la tumba de su sucesor y adversario Liniers, lo que no deja de ser una paradoja.El próximo domingo, si Dios quiere, desde estas páginas de “El Liberal” recorreremos la vida de los dos grandes enemigos de 1806: el francés Santiago de Liniers y el londinense William Carr Beresford.


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