Dolar Oficial: - Dolar Blue:- Dolar CCL:- Dolar Bolsa: - Dolar Mayorista: -

EL LIBERAL . Santiago

Nunca dejes para mañana, lo que puedes hacer hoy... ¡Procrastinación

15/03/2017 00:00 Santiago
Escuchar:

Nunca dejes para mañana, lo que puedes hacer hoy... ¡Procrastinación Nunca dejes para mañana, lo que puedes hacer hoy... ¡Procrastinación

HACÉ CLICK AQUÍ PARA UNIRTE AL CANAL DE WHATSAPP DE EL LIBERAL Y ESTAR SIEMPRE INFORMADO

En primer lugar vamos a conocer exactamente lo que significa el término procrastinación, ya que no es algo de lo que se hable habitualmente. La procrastinación es la acción o el hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables. El término se aplica en psicología para definir la sensación de ansiedad generada ante una tarea pendiente de concluir. Es un trastorno del comportamiento que a todos nos afecta en mayor o menor medida en alguna ocasión, y que en términos más populares le solemos llamar "pereza" o dejar para mañana lo que deberíamos hacer hoy.

Ocasionalmente es algo normal sufrir procrastinación, pero hay personas especialistas en postergar, son aquellas que se comportan así de manera continuada porque de alguna forma creen que el día de mañana será más adecuado para llevar a cabo una o varias tareas que tienen pendientes. Pero en realidad la procrastinación es un problema de mala regulación y pésima organización del tiempo. Quien pospone o procrastina lo que está realizando en el fondo es una conducta claramente evasiva.

Las situaciones de la vida que más habitualmente procrastinamos todos en algún momento son:

* Las tareas del día a día: ir a comprar, limpiar la casa, planchar, hacer las maletas para un viaje, ir al médico, cortarnos el pelo, etc.

* El cuidado personal. Los típicos propósitos de cada año nuevo: dejar de fumar, hacer más ejercicio, hacer dieta, realizar mayor formación para mejorar en el trabajo, etc.

*Los compromisos con los demás: no resolvemos conflictos de pareja, dejamos para el último día preparar una fiesta de aniversario, aplazamos el hecho de dedicarle más tiempo personal a nuestros hijos, etc. Pero también en el trabajo procrastinamos cuando no nos preparamos para una reunión o dejamos las tareas para el último momento. Todo esto provoca en el procrastinador una sensación de caos, de no poder llegar a todo y de frustración, debido a la acumulación de tareas pendientes. También produce sentimientos de insatisfacción, inseguridad, inferioridad y estancamiento. Como consecuencia, además, se termina perdiendo la confianza y el respeto de los demás.

Aunque al parecer las personas que dicen que no tienen tiempo, extrañamente no lo tienen. Pero no nos engañemos, no dicen que no tienen tiempo porque no lo tengan realmente, sino que es exactamente lo opuesto. No tienen tiempo porque siempre dicen que no lo tienen.

Como casi todo en esta vida, la mente juega un papel crucial en el desempeño y alcance de nuestro verdadero potencial. Gracias a la mente logramos o dejamos de lograr nuestros sueños y deseos. Si no fuese por nuestra predisposición (ya sea positiva o negativa) sería muy fácil decir que el éxito consiste simplemente en tomar acción.

Benjamín Franklin dijo: "Nunca dejes para mañana lo que puedes hacer hoy".

Es un muy buen consejo, considerando que viene de un sujeto que era un genio en la productividad (autor, político, administrador de correos, científico, inventor, activista cívico, hombre de Estado y diplomático).

Eso es por lo que para algunos de nosotros, la procrastinación no es un asunto ocasional. En su lugar, nos encierra en una tenaza y trata de definir la forma en que enfocamos todo. Si eres como yo, conoces el cansado ritual de retrasar voluntariamente una tarea necesaria hasta que el pánico de una junta para revisar el trabajo finalmente supera la inactividad. Esto no sólo te puede mandar a una curva vergonzosa, también es un gigante asesino de la productividad.

Pero antes de que empieces a culpar a mamá y papá de esta inclinación por dejar todo para el último minuto, recuerda: la mayor parte de las características de tu personalidad son en parte hereditarias. La manera en la que lo ve nuestro sistema límbico es que estamos en una constante batalla con la corteza pre frontal (una sección que se desarrolló después por medio de la evolución, responsable de las funciones ejecutivas y el control impulsivo). Inevitablemente el sistema límbico a veces gana. Es natural procrastinar, debes darte cuenta que te equivocarás, pero puedes cambiar si de verdad quieres.

La verdadera definición

Esto es muy importante, hay varias maneras de retraso que son favorecedoras ya que la vida es, después de todo, una sucesión constante de compensaciones. A veces necesitas desaferrarte de un proyecto porque algo más importante surgió. Eso no se llama procrastinación, sino tomar decisión informada.

La procrastinación por otro lado, nunca es positiva. "Cualquiera que piense que tiene un lado positivo está jugando con la definición". Algunos de nosotros podemos desarrollar una relación protectora con nuestra tendencia a procrastinar, pero mientras haya muchas razones para hacerlo, ninguna es saludable.

Deja de poner excusas

La procrastinación es un retraso voluntario de un acto favorecedor intencionado y por eso causa disonancia incómoda que intentamos aliviar con una bola de excusas.

¿Las más comunes? "Trabajo mejor bajo presión". ¡Esas son tonterías! Cualquiera comete más errores si está bajo presión. Lo que realmente estás diciendo es que lo único que te motiva a trabajar es una gran cantidad de presión por terminar y eso es falso.

La procrastinación puede causar que los individuos se enfoquen y esto es debido a que sus espaldas están pegadas a la pared. La misma atención al detalle es posible aunque no estés presionado. Aprender cómo alcanzar voluntariamente un estado de flujo requiere tiempo y esfuerzo, pero es el secreto de la productividad. Los procrastinadores necesitan darse cuenta que es posible concentrarse sin la motivación del pánico por las fechas límite, esto toma práctica.

Minimiza distracciones y ponte fechas límite

Si tienes todas las distracciones posibles con tan solo oprimir un botón, es más probable que revises Facebook, tu email y de repente pasen tres horas. Las distracciones por supuesto disminuyen tu productividad, pero para un procrastinador crónico son lo peor. Es mejor quitar la mayoría.

Como suma, establece un horario estricto para ti. "La autonomía es buena para los que no procrastinan, pero los que sí lo hacen necesitan fechas límite". Para los gerentes que lidian con empleados procrastinadores, se recomienda que pongan sus propias metas en términos concretos. Detalles específicos los ayudarán a tener cierto orden.

No dejes que tu niño interno dicte tus acciones

Tendemos a predecir nuestros sentimientos futuros basados en los presentes (piensa en ir al supermercado con un estómago vacío en lugar de haber comido un festín; lo más probable es que tu carrito esté repleto de comida). Cuando decides procrastinar, te quitas algo de estrés y eso te hace sentir bien. Así que cuando predices cómo te vas a sentir mañana, basas tu predicción en tu humor actual.

Lo que debes saber
Lo más leído hoy