Don José Gómez Basualdo, una vida entregada al folclore

El pasado 25 de julio se evocaron los 35 años del paso a la inmortalidad de este reconocido creador que realizó un gran aporte a las danzas nativas de la provincia, que luego tuvieron su proyección nacional e internacional.

Don José Hilario Gómez Basualdo es una de las figuras más representativas del folclore santiagueño y nacional, muy injustamente olvidado como otros tantos cultores de nuestra música popular. La danza le debe mucho a don José, siendo que contribuyó con su creación al enriquecimiento de los bailarines tradicionales que tuvo Santiago desde comienzos del siglo XX en adelante, impulsando de esa manera al afianzamiento de la identidad. Es te compos i tor , autor y profesor de danzas nativas, nació en nuestra provincia un 14 de enero de 1907 y falleció un 25 de julio de 1981. La historia cuenta que allá por abril de 1915, cuando tenía apenas 8 años de edad, en la casa de la familia Pastoriza, tuvo a su primer maestro de danza que fue su tío, Don “Nachi” Gómez. Basualdo adquirió notoriedad en la década de 1920, cuando trajo a la ciudad de Santiago ciertas formas renovadoras de la danza folclórica tradicionalmente asentada en las zonas rurales. Fue el primer bailarín de arte nativo de don Andrés Chazarreta y cumplió largas actuaciones en el mítico Teatro Politeama. Luego, se desvinculó del Patriarca del folclore argentino para formar su propia academia, quedando su vocación folclórica definida. Fue campeón de malambo y zamba interprovincial, y con el tiempo, llegó a crear un total de 112 obras. De su inspiración nacieron algunas expresiones coreográficas basadas en motivos populares como el “huayra muyoj” y “la cortejada”, y otros clásicos que si bien ya no son representados por los elencos de baile, forman parte de la historia musical y coreográfica de Santiago del Estero. Tal es el caso del “achachita”, “el marote horco”, “Santiago manta”, “el crespín”, “el champi”, “el turay o kakuy”, “el tuaj”, “el humam puca”, entre otros clásicos, constituidas en verdaderas obras con su respectiva coreografía, música y canto, las cuales fueron declaradas “danzas tradicionales argentinas”. En su momento, cada una de estas danzas tradicionales tuvo gran representatividad en el folclore nacional, y aún en la actualidad, varias de ellas son tenidas en cuenta como parte del repertorio coreográfico de distintas academias de danzas del país. Don Gómez Basualdo participó en numerosos congresos y equipos de estudios sobre motivos folclóricos, en los cuales su nombre implicó respeto y autoridad. En 1962, se jubiló de la Administración Pública y se radicó en Rosario, donde creó la Academia de Danzas Nativas en el Centro de Residentes Santiagueños, luego habilitó una sucursal en la misma ciudad y otra en Córdoba, que contó con un total de 200 alumnos, que luego de 3 años de estudio, se recibían con el título de Maestro de Folclore y a los 5 años de Profesor en Ciencias del Folclore y Danzas Nativas. En mayo de 1965, recibió un Diploma con la firma de todos los folcloristas del país en el IV Festival Internacional y II Congreso Argentino de Danzas Folclóricas que se realizó en Termas de Río Hondo. Hacia mitad del siglo XX, sus danzas fueron incorporadas a la enseñanza escolar y por ello fue reconocido por folcloristas e investigadores. En enero de 1977, fue homenajeado en vida en el salón “Triunfal” de avenida Juan B. Justo de la Capital Federal al cumplir 60 años como creador de expresiones nativistas, y se inauguró la Escuela de Arte Nativo “José Gómez Basualdo”. Asimismo, se le hizo entrega de un pergamino donde se lo proclamó “Padre de las Danzas Argentinas”. Algunos homenajes De los últimos homenajes que se recuerdan, un 26 de julio de 2005, la Dirección de Cultura de la Provincia tributó la obra de don José Gómez Basualdo en el Teatro 25 de Mayo. También, se recuerda cuando en la apertura del 54º Festival Nacional de Folclore Cosquín 2014, la Delegación Oficial de Santiago del Estero presentó un espectáculo integral de danza y música para homenajear a José Gómez Basualdo. Una banda folclórica ejecutó en aquella presentación memorable composiciones propias de don José, entre ellas la zamba “Ella y mi zamba”, la chacarera “Doña Hilaria” (que el músico santiagueño dedicó a su madre) y el gato “Santiagomanta”. Además, los bailarines mostron las cuidadas coreografías de las danzas el Huayra Múyoj, El Tuaj, El Chaupi y El Hachachita, para luego cerrar la participación con un malambo. El grupo de músicos estuvo integrado por Dady López, Miguel Simón (h), Isabel Neirot (arpa), Marcos Capilla (violín), Ramón ‘Gallito’ Tévez (bandoneón), Ariel ‘Goma’ Herrera (percusión), y las voces de Margarita Torrens, Marcelo Ibarra, “Carozo” Monge y Motta Luna, más un importante grupo de bailes que remarcaron la santiagueñidad del tributo. Hoy, su obra es valorada por reconocidos bailarines y músicos santiagueños que vieron en este gran maestro, una verdadera contribución al engrandecimiento de la danza. l
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