El sentido poético de vivir
Por Melcy Ocampo.
Felipe Rojas- poeta bandeño-en cierta oportunidad, supo expresar:” las grandes ausencias, regresan hacia nosotros, con la misma virtud y gracia con que edificaron su vida.” Cuán cierto, esta premisa, nunca se aleja, está en los días, en cada rincón de la casa, en sus credos, en la memoria de sus seres queridos.
Hoy lo recuerdo como ayer, dueño de una chispa demoledora por su sarcasmo e ironías pero, al mismo tiempo, abrigado por esa fina sensibilidad y pensamiento creativo. Le resultaba difícil encontrar el equilibrio, entre la realidad que lo ahogaba con sus convencionalismos, y el sentido poético de vivir y expresarse. El hogar que formamos, supo de su calidez, su gracia singular, de su pan amasado, sus cafés pero también, de sus abandonos temporarios… para hacer lo que él sentía. No obstante, allí refugiaba su “terrible fragilidad y sus emociones”. El patio fue mudo testigo de su escritura y sus evasiones. Quizás, un predestinado de la poesía y la música, territorios donde ejercía su libertad.
Pienso que es una de “las voces emblemáticas de la Literatura de nuestra tierra y del país”, porque trazó un camino personal y generacional, junto a poetas y escritores como Alfonso Nassif, Carlos Artayer, Dante C, Fiorentino, Dino Taralli, Carlos Fernández Loza, Betty Alba, entre tantos otros nombres, que a lo largo de la década del 60 marcaron un hito en las letras de Santiago.
Fue un poeta con una estética de hondo intimismo, de vanguardia y con un sentido de belleza que la afinca con el tiempo, no solo en la poesía sino en la letra folklórica del cancionero nacional.
Dedicó su vida a la escritura de poemas y letras folklóricas, pero también a escribir textos guionados para diversos festivales de nuestra provincia… como por ejemplo del primer Festival de la Chacarera.
Nadie podía quedar indiferente ante su palabra con tanta riqueza idiomática, contundente, provocadora, cuidadosa, develadora y musical. Su verso libre aceptaba convivir a través de imágenes de notable plasticidad, ritmo sutil y cadencioso.
Es indudable que fue un exponente persuasivo, con un espíritu renovador, de visibles hallazgos en su palabra poética, y que las transfirió a las letras de sus canciones, que el pueblo hoy canta, porque vive en el imaginario social.
En síntesis, su poesía acusa una postura vanguardista sin ataduras, una palabra con magia que estremece, donde se puede palpar las cuerdas del sentimiento, ese torrente que alcanza altura en su palabra.
Porque en el génesis de su creación se percibe cierta inocencia, seducción y sabiduría, desde donde cuelga los sueños y su experiencia de vivir, en esta dimensión terrenal.
Le cabe al lector de esta página releer sus poemas y letras memorables para percibir, la luz de la razón y el color de su sentimiento, que alguna vez se hicieron posible desde la mano de Rojas virtud que le permitió cosechar muchos amigos. l