La historia del Cristo de Perchil Bajo La historia del Cristo de Perchil Bajo
de Julio Mattar y Narcisa
Fiad de Mattar, Don
Felipe Julio Mattar y Don
Elías Mattar, compran para
sí y en representación
de sus hermanos menores
Villamil Juan Mattar,
Elena Mattar, Olimpia
Mattar, Fortunata Mattar
y Enerio Luis Mattar, por
escritura N° 850, un terreno
con todo lo edificado,
clavado y plantado, denominado
“Perchil Bajo”, sito
en el departamento San
Martin, Santiago del Estero.
Los supra mencionados
compradores adquieren
dicho terreno de manos
de Doña Bárbara Chari
de Bour, quien resguardaba
en una especie de
depósito a puertas cerradas
el hoy conocido como
“Cristo de la Agonía”, rescatado
de la inundación
que golpeó por segunda
vez a la antigua “Villa Vieja”
de Loreto.
La venerada imagen,
llega a dicha localidad
arrastrada por la corriente
del Dulce desde la sacristía
de la capilla donde el párroco
Juan María Retambay
se vio obligado a dejarla
(fruto de la primera
inundación) hasta Chimpa
Machu (Costado Viejo),
quedándose desde ese instante
en nuestro “querido
Perchil Bajo”.
Por ese entonces fueron
numerosos los intentos
de trasladar la cruz
desde donde quedó enclavada
hasta el actual “Santuario
de Loreto” donde se
encuentra su compañera
la Virgen María bajo la advocación
de “Nuestra Sra.
de Loreto” sin tener éxito
alguno. Haciéndose siempre
la voluntad del Cristo
de quedarse en el hogar
que el mismo escogió: Perchil
Bajo.
En tales circunstancias
y ya estando en posesión
del terreno y de todo
lo adquirido por la familia,
fue Doña Narcisa Fiad
de Mattar quien dispuso la
construcción de lo que ella
misma llamaba “el oratorio”.
Dicho habitáculo era
una edificación de pequeñas
dimensiones, en cuyo
interior se ubicó el “Cristo
de la Agonía” rodeado de
cuadros con imágenes de
diferentes santos.
Pasados los años el legado
de Doña Narcisa pasa
a manos de la Señora
Nélida Salvatierra de
Mattar, quien gustosa asumió
la responsabilidad de
mantener el cuidado de
la sagrada imagen, conmemorando
en cada “Semana
Santa la agonía de
Nuestro Señor Jesucristo
el día viernes santo a las
15, con el posterior velorio
el mismo día a la 0 hora,
para culminar con la
procesión por las calles del
pueblo.
Dicha fiesta religiosa se
mantiene hasta el día de
hoy, en la capilla construida
en el año 1971 en el mismo
lugar donde se encontraba
el antiguo oratorio.l









