“Yo sólo soy vendedor, le dijo “Kiwi” a mi cliente y le mostró una cápsula”, afirmó el querellante “Yo sólo soy vendedor, le dijo “Kiwi” a mi cliente y le mostró una cápsula”, afirmó el querellante
“Dejá de hacer tanto lío.
No te voy a hacer nada. Yo
sólo soy vendedor. Después,
extrajo de su pantalón una
cápsula y se la mostró a mi
cliente”.
Así lo señaló a EL LIBERAL
el doctor José Ramón
Tarchini, querellante en representación
de las dos jóvenes
que atribuyen a Luciano
“Kiwi” Gamboa haberles
suministrado “cristal”
la madrugada del 31 de
agosto del 2018.
El otro denunciado es el
empresario Ramiro Petros,
indicó el letrado, “el dueño
de casa” del día del hecho.
“Mis representadas (de
21 y 23 años) conocían a
Gamboa. Esa madrugada él
las buscó en auto y las condujo
a la casa de Petros en el
B° ‘El Tatú’, 14 km al sur”.
Ahondó Tarchini: “Al llegar,
cerca de las 3, en total
eran 7 personas.
Escucharon
música. y Gamboa lanzó
una orden tajante: “Nada
de fotos y menos subirlas a
celulares o redes sociales”,
destacó.
De movida, las chicas “se
cuidaban de consumir sólo
de sus propios vasos. Y una
fue al baño”, recordó Tarchini.
Al volver, “la de 23 años
pidió por su vaso y ‘Kiwi’ se
molestó ante la desconfianza
de la joven y le dijo dejá de
hacer quilombo... no te voy a
hacer nada. Yo sólo soy vendedor
y le mostró una cápsula
que sacó del bolsillo de su
pantalón”.
Según el abogado, “mi
cliente no se calmó y comenzó
a descompensarse.
Experimentó hipertermia.
Le subió la temperatura y
notó picazón en el cuerpo.
Caminó al baño porque se
orinó encima y fue a una habitación
a buscar ropa interior
para cambiarse”.
Así, la joven se trasladó
a la habitación de Petros, en
busca de ropa interior o ver
cómo solucionar la urgencia
imprevista”.
Tarchini profundizó:
“A todo esto, la joven de 21
años empezó a sentir los
mismos síntomas que su
amiga y se acostó porque
sentía mucho sueño”.
Después, “se acercó Petros
y les ofreció agua, pero
mis clientes ya querían que
alguien las llevara a sus casas.
Gamboa dijo que no tenía
auto y sugirió a la de 23
que se quedara y se marchara
la otra jovencita”, explicó.
La amiga de 23 ya hablaba
con “Kiwi” muy furiosa.
“Hacé lo que quieras. Apenas
les puse una pastilla. Yo
soy impune”, habría dejado
en claro el sujeto.
En medio de una situación
muy tensa, arribó un
remís para trasladar a otras
dos chicas, lo cual fue aprovechado
por las víctimas para
retirarse.
“El remisero las llevó hacia
el Hospital Regional. A
una descendió en sus brazos
porque no podía sostenerse
en pie. Ingresaron tipo 5 de
la mañana y les deron el alta
alrededor de las 9”, sintetizó
Tarchini.l








