Por eso, desde el SUGARA reiteran el mensaje: respetar las zonas habilitadas, evitar el ingreso nocturno, no consumir alcohol y acudir siempre a lugares con guardavidas.
"El río Dulce es traicionero porque cambia todos los días": la advertencia de los guardavidas tras las muertes en Santiago del Estero "El río Dulce es traicionero porque cambia todos los días": la advertencia de los guardavidas tras las muertes en Santiago del Estero
Las recientes muertes registradas en el río Dulce volvieron a encender las alarmas sobre los riesgos que presenta uno de los principales cursos de agua de Santiago del Estero. En ese contexto, Martín Cabral, secretario general del Sindicato Único de Guardavidas y Afines de la República Argentina (SUGARA), regional Santiago del Estero, habló con El Liberal y brindó una serie de definiciones clave para comprender por qué el río es considerado peligroso y qué medidas pueden evitar nuevas tragedias.
"El río Dulce es considerado traicionero por lo dinámico que es", explicó Cabral. Según detalló, se trata de un río de origen pluvial, cuya morfología cambia de manera permanente debido al transporte de sedimentos, las lluvias y la regulación del caudal a través de la represa.
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"La arena de Santiago tiene mucha mica, lo que hace que se formen bancos que cambian día a día. Aparecen pozos, desmoronamientos, remolinos, enlames, y todo eso modifica el fondo del río constantemente", señaló.
A estos factores naturales se suma la acción humana. "El robo de arena, la actividad ripiera y los residuos que deja la pesca, como redes, yoyos o tramayos, aumentan la peligrosidad. También quedan troncos y ramas que arrastra el río en épocas de crecida y que luego permanecen en el fondo", advirtió.
Cabral remarcó que saber nadar no elimina el peligro. "El principal riesgo es caer en un pozo inesperado o quedar atrapado en un remolino. Ha pasado muchas veces con pescadores que están parados, se desmorona el suelo y caen a una zona profunda", explicó.

Además, alertó sobre los ingresos nocturnos al río. "De noche o al amanecer el río aparenta calma, pero es cuando más peligroso se vuelve. Vamos a hacer una campaña fuerte para que la gente no ingrese en esos horarios", adelantó.
Recomendaciones clave para evitar tragedias
Una consigna básica es: ir únicamente a zonas habilitadas y con guardavidas.
"Cuando se indica que no ingresen a un sector es porque fue evaluado y puede haber peligros debajo del agua. A veces encontramos botellas, ramas u otros indicios que nos llevan a anular una zona", explicó Cabral.
También hizo hincapié en la supervisión constante de los menores. "No alcanza con mirarlos de lejos. Aunque haya guardavidas, la idea es minimizar riesgos. Los chicos muchas veces no respetan las indicaciones", señaló.

Qué hacer ante un ahogamiento
Una de las advertencias más contundentes tiene que ver con los rescates improvisados. "No hay que arrojarse al agua bajo ningún punto de vista. Una persona que se está ahogando puede llevarte con ella y provocar un doble ahogamiento", subrayó.
La recomendación es pedir ayuda de inmediato, correr por la orilla y buscar elementos de flotación: "una rama, una cuerda, un bidón, una botella. El río tiene muchos elementos naturales que pueden servir para ayudar sin ingresar".
"Nosotros entrenamos todos los días para entrar donde otros no pueden salir. Saber nadar no significa saber rescatar", remarcó.
Cabral explicó que los cuidados dependen del estado en el que se rescata a la víctima, ya que existen distintas etapas del ahogamiento.
"Si la persona sale inconsciente, hay que iniciar maniobras de RCP de inmediato. Si sale en una etapa inicial, con susto, se debe hacer un control general. Y si sale en una etapa intermedia, hay que evaluar la respiración, controlar la oxigenación y trasladarla para que sea evaluada por un médico", detalló.

Errores que se repiten y zonas peligrosas
Consultado sobre los factores comunes en las tragedias recientes, Cabral fue contundente: "El alcohol es uno de los principales problemas. El alcohol y el agua no van de la mano".
A esto se suma el exceso de confianza y el descuido de los menores. "Creer que porque el agua llega a los pies no pasa nada es un error grave. Hay corrientes y pozos que no se ven", explicó.
Santiago del Estero cuenta con casi 3.900 kilómetros de ribera si se consideran los ríos Dulce y Salado, lo que implica atravesar múltiples ecosistemas y riesgos diferentes. "Hay plantas, restos de pesca, embarcaciones improvisadas y elementos que aumentan la peligrosidad en distintos sectores", indicó.
Por eso, desde el SUGARA reiteran el mensaje: respetar las zonas habilitadas, evitar el ingreso nocturno, no consumir alcohol y acudir siempre a lugares con guardavidas.









