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Murió o no: quién era Maquiavelo

Por Dr. Carlos Scaglione

23/01/2026 16:31 Opinión
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Murió o no: quién era Maquiavelo Murió o no: quién era Maquiavelo

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Hablemos de una frase de Milei que seguramente hoy ha dado la vuelta al mundo: "Maquiavelo ha muerto". Fue pronunciada aquí mismo, en el Foro de Davos, por el presidente argentino Javier Milei. Con ella, quiso anunciar el fin de una vieja idea: la de que en política hay que elegir entre ser eficientes o ser justos. Para él, ese es un "falso dilema". Su propuesta es distinta: "lo justo no puede ser ineficiente ni lo eficiente injusto". Justicia y eficiencia, dice, son dos caras de la misma moneda.

Suena bien, ¿verdad? Suena a que, por fin, podemos tener las dos cosas juntas. Pero quiero invitarlos a pensar un poco más allá de las palabras. Porque cuando uno escucha con atención, surge una pregunta incómoda: ¿no estaremos, en realidad, ante un Maquiavelo renovado?

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Por eso, cuando escucho "Maquiavelo ha muerto", no puedo evitar pensar que en realidad lo que ha muerto es solo la caricatura más burda de su pensamiento. La esencia, la de subordinar el valor de nuestras acciones a un resultado práctico, sigue más viva que nunca, ahora disfrazada de lenguaje técnico, económico y de una eficiencia que olvida que lo verdaderamente justo, a veces, no se mide en ganancias, sino en un deber que cumplimos sin preguntar "¿y esto para qué sirve?"

No nos equivoquemos. Una sociedad que solo valora lo "eficiente" —sin debatir primero para qué y para quién— puede construir autopistas rápidas, pero no construye un país justo. Puede generar riqueza concentrada, pero no bienestar compartido.

La verdadera superación de Maquiavelo no viene de declarar su muerte, sino de reafirmar con fuerza que hay principios que están por encima de cualquier cálculo. Que la justicia, la libertad y la dignidad humana son fines en sí mismos, no instrumentos al servicio de una eficiencia que nunca termina de definirse. Son, como diría Kant, un imperativo categórico: algo que debemos hacer, simplemente porque es lo correcto.

Aclaremos con veracidad histórica algunas cuestiones, Maquiavelo suele ser más citado que leído… y ahí empieza su "mala fama". El Príncipe no era un manual para malvados, sino un libro realista, antes de Maquiavelo, la mayoría de los tratados políticos decían cómo debería ser un gobernante ideal virtuoso,cristiano,yjusto).

Maquiavelo hace algo incómodo para su época: describe cómo realmente se ejerce el poder, no cómo nos gustaría que fuera.

Él mismo lo dice: prefiere la verità effettuale delle cose (la verdad efectiva de las cosas) antes que las fantasías morales, Eso ya escandalizaba.

 Separó política de moral (y eso dolió mucho), Maquiavelo no dice que la crueldad sea "buena". Dice algo más perturbador: El gobernante no siempre puede ser bueno si quiere conservar el Estado, A veces debe elegir entre dos males, El fin no es su beneficio personal, sino la estabilidad del Estado

Para una Europa dominada por la Iglesia, esto era casi una herejía política.

De hecho, El Príncipe estuvo en el Índice de Libros Prohibidos.

 "El fin justifica los medios" (frase que NO escribió), Esa frase no aparece en Maquiavelo, pero se le atribuye como síntesis vulgar de su pensamiento. Lo que él plantea es más fino: No todos los medios valen, Pero la política no puede juzgarse solo con criterios morales privados, El fracaso del Estado trae caos, guerra civil, invasiones En una Italia fragmentada y sometida a potencias extranjeras, eso era una preocupación muy concreta, no cinismo.

 Fue un patriota frustrado, no un cínico Maquiavelo quería una Italia fuerte y unificada.

El Príncipe puede leerse como un intento desesperado de convencer a un líder de que haga lo necesario para lograrlo., paradójicamente: En los Discursos sobre la primera década de Tito Livio, defiende la república, Critica a los tiranos, Valora la participación popular Pero casi nadie cita eso.

. ¿De dónde viene entonces la "mala fama"? La Iglesia lo demoniza Los poderosos lo usan mal (y se esconden detrás de él),Se lo reduce a caricatura: frío, manipulador, amoral, "Maquiavélico" pasa a significar traicionero, cuando él hablaba de responsabilidad política 

En síntesis, Maquiavelo no enseñó a ser malo. Enseñó que el poder es peligroso, que exige decisiones trágicas y que fingir lo contrario es infantil o hipócrita. Tal vez por eso molesta tanto:

porque nos obliga a mirar la política sin maquillaje moral.

Maquiavelo parte de una idea brutalmente actual, la política no se ejerce en el mundo de lo que "debería ser", sino en el de los conflictos reales, los intereses y las correlaciones de fuerza., Eso hoy lo vemos en, liderazgos personalistas, crisis de representación, desgasté de partidos tradicionales, apelación directa al pueblo sin mediaciones

Todo eso no contradice a Maquiavelo, lo confirma. Pero ojo: entender no es justificar.

 Milei como fenómeno maquiaveliano (en el diagnóstico, no en la receta) 

El uso del conflicto como método, Maquiavelo dice que el príncipe debe saber cuándo no ser conciliador, Milei: gobierna desde el conflicto permanente, necesita enemigos claros (la "casta", el Estado, el periodismo), polariza para consolidar su base, Eso es maquiaveliano en términos de técnica, no de finalidad.

 La construcción de autoridad, Maquiavelo sostiene que el poder nuevo necesita, decisiones rápidas, gestos fundacionales, actos que marquen un antes y un después, El DNU, la motosierra simbólica, el discurso de ruptura total cumplen ese rol: crear la sensación de que "algo irreversible empezó".

Pero Maquiavelo advierte algo clave que Milei parece ignorar: el poder sin instituciones estables es frágil.

 Donde Milei se aleja de Maquiavelo, El Estado no es un enemigo, Para Maquiavelo, el Estado es el instrumento central, hay que fortalecerlo, no vaciarlo, sin Estado no hay orden ni soberanía

Milei, en cambio, desprecia el Estado como tal, confunde burocracia con estatalidad, debilita capacidades estratégicas, Desde Maquiavelo, eso es imprudencia, no audacia.

El pueblo importa (y mucho), Maquiavelo dice algo que incomoda a las élites, es más seguro gobernar con el apoyo del pueblo que con el de los poderosos. Milei: llegó con apoyo popular, pero gobierna contra amplios sectores sociales, erosiona consensos básicos, Para Maquiavelo, el odio popular es el peor escenario, el príncipe puede ser temido, pero nunca odiado.

La economía y el error del dogmatismo, Maquiavelo es anti dogmático. No cree en recetas universales. Milei gobierna desde una ideología rígida, casi religiosa, el mercado como verdad revelada, el ajuste como purificación, el sufrimiento como etapa necesaria,

Para Maquiavelo, eso es peligroso, la política exige adaptación, no fe.,

Virtud y fortuna: la prueba decisiva, Maquiavelo distingue, virtud: capacidad de actuar, decidir, adaptarse, fortuna: circunstancias, suerte, contexto, Milei tuvo fortuna, (crisis, hartazgo social).

La pregunta maquiaveliana no es moral, es política, ¿tiene la virtù para transformar el shock en orden duradero? Si no construye instituciones, alianzas y resultados tangibles,

la fortuna se le va a dar vuelta.

Maquiavelo no aplaudiría ni condenaría a Milei por su discurso.

Lo juzgaría por algo más simple y cruel: si logra estabilidad sin destruir el lazo social, fue eficaz, si deja un país más frágil y dividido, fracasó.

Y en Maquiavelo, el fracaso no se perdona.

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