Desconcertante, el hombre reapareció en las redes. Aquí, su última ex pareja protagonizó un grave incidente.
Según las redes, Corti vacaciona en Brasil, con "Besitos", lejos de sus culebrones judiciales Según las redes, Corti vacaciona en Brasil, con "Besitos", lejos de sus culebrones judiciales
En modo vacacional brasileño, Sebastián Corti reapareció ayer en las redes sociales con una leyenda: "Besitos", acompañada de un emoji.
En su sitio de redes, el propietario del gimnasio habría subido fotos descansando en Brasil. El potencial solo subraya que tratándose del hombre, todo es relativo y a la vez posible.
También te puede interesar:
"Hasta donde sé, él está en Santiago del Estero. Dudo de esas fotos porque no está tan corpulento. En las imágenes no se advierte en su torso unos arañazos", señaló su abogado, Martín Rojas, en alusión a los últimos incidentes que lo tienen de abonado en el universo penal.
En modo realidad
Distante del show y del efecto "edonista" de las redes, en Santiago del Estero, la madre de la última pareja de Corti, Paola Soria, denunció al joven el jueves, después de que su hija, Iara Pereyra, intentara quitarse la vida al ingerir dos tabletas de Rivotril y, al parecer, anabólicos.
Para la mujer, Iara reaccionó de un modo drástico condicionada "y amenazada por Corti", al presionarla para que no lo denunciara, o bien "viralizaría imágenes suyas teniendo sexo".
Ya obraba otro antecedente de suma tensión, el mes pasado. En aquella ocasión, el escenario fue el gimnasio de Corti, en calle Pedro León Gallo.
Entre gritos, cachetadas, empujones y destrozos, la mujer se llevó a Iara. Luego, ella denunció a Corti, a excepción de Iara. Es más, al día siguiente la joven se presentó ante la fiscal, Cecilia Gómez Castañeda, y afirmó: "No lo voy a denunciar porque no me hizo nada". Conclusión, la fiscal refrendó una perimetral de madre a hija vigente por 90 días.
Ahora, las crónicas retornan a Corti. Otra vez Iara en la escena, pero asistida por médicos y sus familiares prácticamente arrebatándola de un grupo de policiales, reticentes en dar cumplimiento a una orden de la fiscal, Lucía González Farías, pidiendo activar el protocolo "para personales con alteraciones mentales".










