Su recorrido confirma que el folklore se hereda, se aprende desde la infancia y se resignifica en cada nueva generación. Una cantora con jerarquía que dignifica su origen y su lugar.
Voz santiagueña de raíz profunda y compromiso Voz santiagueña de raíz profunda y compromiso
La trayectoria de "Pato" Herrera está profundamente ligada a la memoria sonora de Santiago del Estero. Comenzó a cantar a los nueve años, cuando su padre las llevaba junto a sus hermanas al histórico Alero Quichua, en el programa radial de Sixto Palavecino destinado a los vecinos. Allí dio sus primeros pasos públicos y, poco después, fue invitada a participar en una grabación que marcaría su formación artística.
Hoy, "Pato" Herrera es reconocida como una voz santiagueña de raíz profunda, que acompaña a Raly Barrionuevo y, al mismo tiempo, sostiene una búsqueda personal marcada por la lengua, la memoria y el canto colectivo.
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Su recorrido confirma que el folklore se hereda, se aprende desde la infancia y se resignifica en cada nueva generación.
En 1986, "Pato" integró la grabación de un disco de canciones infantiles en quichua y castellano, junto a niñas y niños de Atamisqui y Hoyón, hablantes de quichua. Mientras ellos interpretaban las partes en lengua originaria, Herrera cantaba las traducciones junto a su hermana y el músico Mono Vanegas. Ese mismo año participó en otro trabajo discográfico, Canciones de Navidad, también bilingüe, presentado en el Teatro General San Martín de Buenos Aires, una experiencia temprana que proyectó su voz más allá del territorio provincial.
Durante 1987 y 1988, fue parte de ciclos musicales junto a referentes como Jacinto, Peteco y Juan Saavedra, con funciones en el Teatro 25 de Mayo y recorridas por escuelas, llevando el folklore a nuevos públicos.
Desde hace casi 20 años, integra Soles y Lunas, sin abandonar su pasión como solista.








