El conflicto disparó el precio del petróleo y generó una cadena de aumentos que golpea el bolsillo, eleva la inflación y encarece costos en toda la economía.
El impacto de la guerra en Medio Oriente ya se siente en Argentina: suben combustibles, alimentos y vuelos El impacto de la guerra en Medio Oriente ya se siente en Argentina: suben combustibles, alimentos y vuelos
La guerra en Medio Oriente comenzó a tener efectos concretos en la economía argentina, con subas en combustibles, presión sobre la inflación y aumentos en distintos sectores clave.
El conflicto, que escaló tras los ataques de Israel y Estados Unidos a Irán, provocó una fuerte alteración en el mercado energético global. Según la Agencia Internacional de Energía, se trata de una de las crisis más profundas en décadas, con impacto directo en el suministro de petróleo.
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Uno de los puntos más sensibles es el estrecho de estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del crudo mundial. Las restricciones en esa zona impulsaron el precio del barril desde los 70 dólares a picos cercanos a los 110, lo que repercutió rápidamente en los surtidores.
En Argentina, los combustibles ya aumentaron alrededor de un 10% en promedio durante marzo, con subas que en algunos casos llegaron al 12%. Incluso, en la Ciudad de Buenos Aires, las naftas premium superaron los $2000 por litro. Desde el sector advierten que todavía existe atraso en los precios, por lo que no se descartan nuevos incrementos.
Este ajuste impacta de lleno en la inflación. Especialistas estiman que por cada 10% de aumento en los combustibles, el Índice de Precios al Consumidor sube alrededor de 0,4 puntos. Con efectos indirectos incluidos, el impacto ya ronda medio punto porcentual en marzo, mes en el que la inflación podría ubicarse cerca del 3,5%.
El efecto también se traslada a los alimentos. Supermercados reportaron subas de entre 2% y 3% en productos básicos, impulsadas por el aumento en costos logísticos y energéticos.
Otro sector afectado es el agro. En plena campaña, los mayores precios del gasoil encarecen el transporte, mientras que insumos clave como la urea subieron más del 40%, lo que golpea la competitividad del campo argentino.
A su vez, el gas natural licuado (GNL) también registró fuertes incrementos. Pasó de valores cercanos a los 10 dólares por millón de BTU a superar los 20, lo que podría traducirse en tarifas más altas para hogares e industrias durante el invierno, cuando crece la demanda.
El impacto alcanza también al transporte aéreo. Aerolíneas comenzaron a aplicar recargos en los pasajes por el encarecimiento del combustible, una tendencia que se replica a nivel global.
En paralelo, desde la Agencia Internacional de Energía sugieren medidas para reducir el consumo, como fomentar el teletrabajo, usar más el transporte público o limitar los viajes aéreos.
Sin embargo, no todo es negativo para el país. El aumento del precio del petróleo también podría mejorar las cuentas externas, ya que Argentina incrementaría sus ingresos por exportaciones energéticas, generando un ingreso adicional de divisas.
De esta manera, el conflicto internacional ya dejó de ser un fenómeno lejano y empezó a sentirse con fuerza en la economía cotidiana de los argentinos, menciona el portal Clarín.








