Entre las alternativas se destaca la implantación de un mix compuesto por triticale, cebada forrajera y vicia
INTA implanta cultivos de servicio para cubrir bache forrajero invernal INTA implanta cultivos de servicio para cubrir bache forrajero invernal
Experiencia realizada en el Campo Experimental del INTA Santiago del Estero muestra que implantar cultivos de servicio con mezclas de gramíneas y leguminosas al final del verano permite un aprovechamiento forrajero invernal en los sistemas ganaderos del semiárido que combina producción de biomasa, calidad nutricional y servicios ecosistémicos.
En los sistemas caprinos del Chaco semiárido con estación seca, la disponibilidad de forraje durante el invierno suele ser una de las principales limitantes productivas porque durante esta época del año disminuye notablemente el crecimiento de las pasturas naturales, generando el conocido bache forrajero invernal.
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Una alternativa cada vez más utilizada es la implantación de cultivos de servicio con aprovechamiento forrajero, que además de aportar alimento para los animales cumplen funciones claves en las mejoras del suelo y la sustentabilidad del sistema productivo.
En el Campo Experimental del INTA Santiago del Estero, se vienen evaluando distintas mezclas de cultivos invernales que permiten combinar servicios ecosistémicos con producción de forraje de buena calidad.
Entre las alternativas evaluadas se destaca la implantación de un mix compuesto por triticale (× Triticosecale Wittmack, INTA Molle), cebada forrajera (Hordeum vulgare, Guadalupe INTA) y vicia (Vicia villosa Barenbrug), especies que presentan buena adaptación a las condiciones del semiárido bajo riego. Las semillas e inoculante fueron provistas por la empresa Barenbrug-Palaversich.
Las gramíneas, como el triticale y la cebada forrajera, aportan una importante producción de biomasa y cobertura del suelo, mientras que la vicia, como leguminosa, contribuye a mejorar la calidad del forraje y a incorporar nitrógeno al sistema a través de la fijación biológica.
En experiencias realizadas en el Campo Experimental durante la campaña 2024, estas mezclas alcanzaron producciones cercanas a los 13.100 kilogramos de materia seca por hectárea, considerando la biomasa aérea total del cultivo.
Es importante señalar que estos valores se registraron en lotes donde previamente se incorporaron abonos orgánicos, como cama de pollo y guano de cabra, materiales que aportan nutrientes al suelo y contribuyen a mejorar la fertilidad del sistema.








