La tensión entre Estados Unidos, Irán e Israel sacude a los mercados y dispara el precio del crudo por temor a un corte en el suministro
El petróleo supera los 100 dólares en medio de la escalada en Medio Oriente El petróleo supera los 100 dólares en medio de la escalada en Medio Oriente
El mercado internacional del petróleo arrancó la jornada con fuertes subas y volvió a ubicarse por encima de los 100 dólares por barril, impulsado por el aumento de la tensión geopolítica en Medio Oriente.
El crudo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) registró un alza cercana al 2% en las primeras operaciones, superando nuevamente la barrera de los 100 dólares, mientras que el Brent del Mar del Norte se acercó a los 113 dólares. La suba responde a la incertidumbre generada por el conflicto entre Estados Unidos, Irán e Israel, que amenaza con afectar el flujo global de energía.
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Uno de los principales focos de preocupación es el estrecho de Ormuz, una vía clave por donde circula una parte significativa del petróleo mundial. Las restricciones al tránsito de buques en esa zona encendieron las alarmas en los mercados, ya que limitan la capacidad de exportación de los países productores del Golfo.
En este contexto, el presidente Donald Trump lanzó un ultimátum a Teherán para que restablezca la circulación marítima, advirtiendo sobre posibles acciones contra instalaciones energéticas si no hay una respuesta en el corto plazo. Desde Irán, en tanto, respondieron con amenazas de represalias sobre infraestructura vinculada a intereses estadounidenses e israelíes en la región.
La escalada del conflicto ya impacta de lleno en los precios: el Brent acumula un incremento superior al 50% desde fines de febrero, cuando comenzaron los enfrentamientos. Además, los derivados energéticos muestran subas aún más pronunciadas, lo que alimenta temores de un nuevo impulso inflacionario a nivel global.
Analistas del sector advierten que el escenario es altamente volátil y que las posibilidades de una solución rápida son reducidas, dado el endurecimiento de las posturas de las partes involucradas. A esto se suma la paralización casi total del tráfico marítimo en la zona, lo que agrava aún más la presión sobre la oferta.
En paralelo, Estados Unidos tomó medidas para aliviar parcialmente la situación, permitiendo la comercialización de cargamentos de crudo iraní que ya estaban en tránsito antes de nuevas restricciones. Sin embargo, el impacto de esta decisión es limitado frente a la magnitud de la crisis.
Con ataques y represalias en aumento, el mercado energético se mantiene en alerta y todo indica que la evolución del conflicto seguirá siendo el principal factor que determine el comportamiento de los precios en el corto plazo.








