Fue un descontrol total. Gritos, una mujer desmayada, lluvia de pedradas. En el medio, una usina de rumores sobre venta de drogas.
Batalla campal nocturna en el B° Borges por la venta de drogas Batalla campal nocturna en el B° Borges por la venta de drogas
Pedradas, ventanas y puertas destruidas, insultos y disparos de balas de goma por parte de Infantería, eran el común denominador -anoche- en calle 16 entre 108 y 109 del Bº Borges, en un conflicto con tinte de odios entre vecinos y rumores por venta de drogas.
Pese al hermetismo y desconcierto, trascendió que trabajaban efectivos de la Seccional Novena, sus pares de Infantería, fiscales de Delitos Comunes y Narcomenudeo.
También te puede interesar:
Los voceros policiales confiaron que el epicentro era una vivienda en que residiría una familia particular: una de sus ocupantes sería una mujer a la que los vecinos llamarían la "Reina del Norte".
Principio del fin
Todo comenzó cerca de las 21. Trascendió que un joven empezó a insultar a los ocupantes de una casa con insultos. Hubo respuestas y en minutos una "lluvia" entrecruzada de pedradas. Lejos de resguardarse en sus casas, salieron vecinos y se unieron al bando externo.
En minutos, una mujer cayó en el piso. Una corriente policial se lo atribuye a un proyectil. Otra, a la suma de la tensión y una descompensación, propia del nerviosismo. Como sea, habrían conducido a la víctima al Hospital Regional con lesiones en la cabeza.
Después, el grupo de revoltosos creció tanto que los policías locales pidieron refuerzos y sus pares de Infantería impusieron un perímetro en una casa, ante serias amenazas de incendio.
Ronda nocturna
Fue tal el rigor policial, que los más exaltados emprendieron la retirada, advirtiendo que retornarían de madrugada para terminar el caos, es decir prender fuego al inmueble.
¿Por qué? Las causas no eran visibles, pero los gritos aludían a un descontento por la venta "alevosa" de drogas, acusación que puso en alerta a los fiscales de Narcomenudeo.
Conclusión, los jefes dejaron apostada una guardia de Infantería, identificados los más exaltados y serias advertencias para retirarse, o pasarían la madrugada en una celda de la Novena. Cerca de las 23:30 regresó la calma a la cuadra, pero nadie garantizaba nada.








