Dolar Oficial: - Dolar Blue:- Dolar CCL:- Dolar Bolsa: - Dolar Mayorista: -

EL LIBERAL . Santiago

Realizaron una jornada de sanación colectiva, para personas con discapacidad visual

Personas con discapacidad visual aprendieron a sanar, aceptarse y aceptar a la sociedad, que muchas veces se vuelve cruel e indiferente. La escucha, el primer paso para entender.

13/06/2026 00:30 Santiago
Escuchar:

Realizaron una jornada de sanación colectiva, para personas con discapacidad visual Realizaron una jornada de sanación colectiva, para personas con discapacidad visual

HACÉ CLICK AQUÍ PARA UNIRTE AL CANAL DE WHATSAPP DE EL LIBERAL Y ESTAR SIEMPRE INFORMADO

Las aulas del CEI N° 50 "Juan Pablo II" para personas ciegas se transformaron en un espacio de profunda introspección, arte táctil y sanación colectiva. A través de un taller vivencial basado en la filosofía japonesa del Kintsugi, los participantes transitaron un viaje emocional que unió el tacto, la palabra y el alma, demostrando que los quiebres de la vida no son el final, sino el inicio de una historia mucho más hermosa y fuerte.

A cargo de la ONG Sonrisas y Acciones Solidarias, presidida por Liliana Covi, la jornada comenzó en un silencio expectante. La primera consigna invitó a los participantes a explorar a través del tacto. Sobre las mesas descansaban piezas de cerámica. Manos curiosas y sensibles recorrieron los bordes lisos, las curvas, la simetría y la aparente perfección de los objetos. Reconocer la cerámica no fue solo un ejercicio físico; fue el espejo de nuestras propias vidas antes de las tormentas. Cada plato, taza o vasija representaba esa cotidianidad donde todo parece estar en su lugar, la estructura que construimos día a día.

También te puede interesar:

Transformación

Sin embargo, el corazón del taller latía en la transformación.

Con un golpe seco, certero y liberador, las piezas se rompieron. En ese preciso instante, el sonido de la cerámica al quebrarse llenó la habitación, y con ese impacto, los participantes dejaron ir sus miedos. Ese solo golpe funcionó como un canalizador: el miedo al fracaso, el miedo a la mirada del otro y el temor a la vulnerabilidad se hicieron añicos en el suelo, abriendo paso a lo verdaderamente importante: la aceptación.

Trabajo

Con los pedazos sobre la mesa, el espacio se volvió sagrado. No se trataba solo de pegar cerámica; se trataba de mirarse por dentro. Guiados por el equipo de la ONG, se abrió un diálogo honesto sobre las emociones y las frustraciones que muchas veces se cargan en silencio. Apareció el peso de las barreras cotidianas, la incomprensión de la sociedad y esos momentos donde el alma se siente, precisamente, agrietada.

La urgencia de la escucha activa

Ante el dolor o la discapacidad, el entorno social responde con una palmada en la espalda o un abrazo silencioso. Si bien el afecto físico es vital, hoy se hizo hincapié en que la verdadera contención requiere algo más profundo: espacios de escucha activa. Acompañar significa sentarse a la par, sostener la mirada con el oído, validar lo que el otro siente sin juzgar y brindar el tiempo necesario para que la voz sea escuchada. A través de esta escucha atenta, la ONG buscó que cada participante encontrara un refugio para su salud mental, un lugar donde su palabra tuviera peso, valor y entidad. Fue el pegamento invisible que empezó a unir las piezas antes de aplicar el arte del Kintsugi.

El verdadero significado de ser "especiales": las personas ciegas estudian, trabajan, aman y sueñan

A lo largo del taller, la palabra "especial" se resignificó por completo, despojándola de cualquier tinte de lástima o paternalismo.

En el CEI N° 50 quedó claro que la discapacidad no es ningún impedimento para el desarrollo de la vida cotidiana. Las personas ciegas lavan, cocinan, estudian, trabajan, aman y sueñan exactamente igual que cualquiera. Su día a día no está limitado por la falta de visión, sino por los entornos que no se adaptan.

Por lo tanto, descubrimos que son "especiales" en un sentido mucho más elevado: su experiencia de vida los vuelve maestros. Son personas que ya han aprendido a reconstruirse, que han desarrollado una resiliencia única y que, al sanar sus propias heridas, quedan investidos con la autoridad y la luz necesarias para seguir enseñando a las generaciones que vienen detrás. Se convirtieron hoy en los artesanos de su propio destino y en guías para quienes recién empiezan a transitar el camino de la pérdida o la dificultad.

Utilizando la técnica del Kintsugi, cada participante unió los fragmentos de su cerámica utilizando resinas doradas. Al finalizar, las cicatrices del objeto ya no se ocultaban; brillaban con fuerza en un color dorado intenso.

A través de la risoterapia, el juego y la contención emocional, la ONG Sonrisas y Acciones Solidarias selló una jornada inolvidable de salud mental comunitaria. Los participantes no se llevaron a sus casas una artesanía arreglada; se llevaron el recordatorio tangible de que, a pesar de los golpes, todos nos adaptamos, nos reconstruimos y usamos nuestras emociones para transformarnos en seres humanos más fuertes, empáticos y asombrosamente bellos.

Contacto

Para ser parte de los talleres o si quieren solicitar presencia de voluntarios en las escuelas o institución, deben escribir en redes sociales a Ong Sonrisas y Acciones Solidarias o si desean colaborar con algún material también al 3855870687.

Lo que debes saber
Lo más leído hoy