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El motor de cuatro patas: los desafíos y los beneficios de tener mascotas en la tercera edad

Adoptar un animal de compañía durante la vejez reduce el estrés y combate la soledad, pero los especialistas advierten que la decisión requiere de una planificación cuidadosa y redes de apoyo familiares.

16/06/2026 06:00 Santiago
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La llegada de la vejez suele venir acompañada de cambios profundos como la jubilación, el nido vacío y, con demasiada frecuencia, el aislamiento. Ante este escenario, la ciencia y la experiencia coinciden en que convivir con un animal de compañía puede transformarse en un auténtico motor de vida. Diversos estudios demuestran que la interacción diaria con animales reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y eleva la producción de oxitocina, vinculada al bienestar emocional. Sin embargo, los expertos advierten que la recomendación no es universal. "La respuesta corta es un rotundo sí, pero con una planificación cuidadosa", señala la doctora Patricia Paredes (M.P. 7387), médica veterinaria del equipo de Natural Life y vocera especialista en la materia, quien enfatiza que tener una mascota en esta etapa requiere evaluar honestamente si la persona cuenta con la capacidad física, económica y el deseo genuino de asumir esa responsabilidad.

Los animales domésticos combaten la soledad al proporcionar compañía constante y un sentido de propósito; saber que un ser vivo depende de ellos inyecta vitalidad a los mayores. Además, las mascotas exigen una rutina estructural que obliga a mantener horarios fijos para la comida y los cuidados, lo que ayuda a conservar la mente activa. En el caso de los perros, se suma el estímulo a la actividad física gracias a las caminatas diarias, sin descuidar la valiosa sensación de seguridad y protección que aportan dentro del hogar.

La elección entre un perro o un gato debe basarse estrictamente en el estilo de vida y el estado de salud del adoptante. Para un adulto mayor activo y sociable, el perro es la opción ideal porque fomenta las salidas al parque y la interacción con los vecinos. Por el contrario, ante situaciones de movilidad reducida o fragilidad, la veterinaria Paredes aconseja inclinarse por los felinos: "Se recomienda un gato debido a que son animales independientes que no requieren paseos y se adaptan perfectamente a espacios pequeños". La especialista añade que ante la baja energía, tanto un gato como un perro senior son excelentes compañeros debido a que los animales adultos suelen dormir mucho y son físicamente menos demandantes.

Hay varias alternativas para poder adoptar

Para quienes deciden avanzar, las vías más seguras para la adopción son los refugios y protectoras, donde el personal conoce el temperamento de cada animal y asesora según el perfil del solicitante.

. ¿Qué vías, especialmnte, recomendás para adoptar una mascota?

? Refugios y Protectoras: Son la mejor opción porque conocen el temperamento del animal y pueden asesorar sobre cuál se adapta mejor al perfil del adoptante.

? Programas de "Adopta un Senior": Muchas ONG tienen programas específicos para emparejar animales adultos con personas mayores y lograr la combinación perfecta.

? Rescates locales: Grupos de redes sociales o redes vecinales de confianza.

La convivencia y el bienestar de ambos

Una vez que el animal llega al hogar, comienza un proceso clave para garantizar el éxito de la convivencia y el bienestar de ambos. El protocolo inicial exige una visita veterinaria inmediata para un chequeo general, desparasitación y actualización de vacunas. En paralelo, es fundamental adaptar el entorno eliminando cables sueltos o alfombras que puedan provocar tropiezos, colocarle al animal una chapita de identificación con los teléfonos de contacto de un familiar cercano y establecer horarios fijos de comida y descanso

Paredes, vocera de Natural Life concluye con una advertencia preventiva indispensable para el núcleo familiar: es necesario "definir un plan de contingencia donde la familia acuerde quién se hará cargo de la mascota en caso de que el adulto mayor sufra algún imprevisto de salud".

A pesar de las ventajas, existen alertas críticas que las familias deben considerar antes de dar el paso

El riesgo de accidentes, como caídas por tropiezos o tirones fuertes de correa, es una de las principales preocupaciones en el consultorio. A esto se suma el impacto económico que representan los alimentos de calidad, las vacunas y las consultas veterinarias, el factor emocional del duelo ante la pérdida del animal, y el riesgo latente de que la salud del dueño empeore a futuro. "Como recomendación general, siempre es preferible adoptar animales adultos, evitando los cachorros, cuya energía excesiva y necesidad de entrenamiento pueden resultar agotadoras para una persona de la tercera edad", advierte la veterinaria.

La elección entre un perro o un gato debe basarse estrictamente en el estilo de vida y el estado de salud del adoptante. Para un adulto mayor activo y sociable, el perro es la opción ideal porque fomenta las salidas al parque y la interacción con los vecinos. Por el contrario, ante situaciones de movilidad reducida o fragilidad, la veterinaria Paredes aconseja inclinarse por los felinos: "Se recomienda un gato debido a que son animales independientes que no requieren paseos y se adaptan perfectamente a espacios pequeños". Ante la baja energía, tanto un gato como un perro senior son excelentes compañeros.

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