Un padre presente no es solo quien está físicamente cerca, sino quien participa, pregunta, comparte tiempo y demuestra afecto.
La presencia del padre influye en forma directa en el crecimiento físico y emocional de los hijos La presencia del padre influye en forma directa en el crecimiento físico y emocional de los hijos
El acompañamiento de los padres en la salud de los niños es uno de los más importantes pilares para el bienestar general de los chicos. Estar presentes para ellos en el día a día, les genera una sensación que va mucho más allá del hecho de la compañía. Estar presentes provoca sensaciones positivas que le permitirán en la vida, plantarse más seguros de si mismos.
En el marco del Día del Padre, que se conmemoró ayer, el Dr. Ángel Muratore, médico pediatra y docente de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Santiago del Estero explicó lo que verdaderamente representa la activa participación de los padres en la vida de los hijos.
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"La función del padre en la salud del niño va mucho más allá de "acompañar" a la madre. Su presencia activa, afectuosa y responsable influye de manera directa en el crecimiento físico, emocional y social de los hijos. Desde los primeros días de vida, el padre puede participar en los cuidados cotidianos: sostener, alimentar, cambiar pañales, bañar, calmar, jugar y acompañar a los controles pediátricos. Estas acciones fortalecen el vínculo afectivo y brindan seguridad al niño", expresó el pediatra.
Pero no es sólo eso. Muratore consideró otros puntos favorables en este "estar" siempre.
"La participación paterna favorece el desarrollo emocional. Un niño que se siente querido, escuchado y protegido suele tener mayor autoestima, mejor capacidad para expresar sus emociones y más herramientas para relacionarse con otras personas.También cumple un papel importante en la construcción de hábitos saludables. El padre puede enseñar con el ejemplo: una alimentación equilibrada, actividad física, descanso adecuado, higiene, cumplimiento de vacunas y controles médicos. Los niños aprenden más de lo que observan que de lo que se les dice", ahondó.
En lo difícil
Muratore remarcó además que "en situaciones de enfermedad, el padre tiene un rol esencial: observar cambios en el niño, acompañar las consultas, cumplir las indicaciones médicas, administrar medicación si corresponde y transmitir calma. La tranquilidad de los adultos ayuda a que el niño se sienta más seguro".
Y agregó: "Es importante recordar que cada familia tiene una realidad diferente. Lo esencial no es un modelo único de paternidad, sino la presencia responsable de un adulto que cuide, proteja, escuche y acompañe al niño en su desarrollo. Un padre presente no es solamente quien está físicamente cerca, sino quien participa, pregunta, comparte tiempo, demuestra afecto y se compromete con la salud y el bienestar de sus hijos".








