La operación de rescate comenzó tras la tregua alcanzada entre ambos países, aunque continúan los desacuerdos sobre las inspecciones nucleares y el futuro control del estratégico estrecho de Ormuz.
Irán y Estados Unidos mantienen desacuerdos pese al inicio de la evacuación en Ormuz Irán y Estados Unidos mantienen desacuerdos pese al inicio de la evacuación en Ormuz
La evacuación de más de 11.000 marinos que permanecían varados en la región del estrecho de Ormuz comenzó este martes, en medio de las negociaciones que mantienen Irán y Estados Unidos para consolidar una salida diplomática al conflicto que sacudió a Medio Oriente durante los últimos meses.
El operativo es coordinado por la Organización Marítima Internacional (OMI), que trabaja junto a los países de la región y a las principales potencias involucradas para garantizar la seguridad de las tripulaciones. El secretario general del organismo, Arsenio Domínguez, confirmó que la operación se desarrollará en cooperación con Irán, Omán, Estados Unidos y el sector marítimo internacional.
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La evacuación se produce después de la firma de un memorando de entendimiento entre Teherán y Washington, que abrió una instancia de negociación destinada a abordar temas sensibles como el programa nuclear iraní y el levantamiento de sanciones económicas.
Sin embargo, las diferencias siguen siendo evidentes. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Irán aceptó permitir inspecciones nucleares "plena y completamente" y "al más alto nivel". Además, sostuvo que, en función de esas concesiones, accedió a mantener abierto el estrecho de Ormuz y evitar nuevas restricciones al tránsito marítimo.
Las autoridades iraníes rechazaron esa versión. El portavoz de la Cancillería, Esmail Baqai, negó que exista un acuerdo para permitir inspecciones en las instalaciones nucleares afectadas durante los ataques de 2025.
"No hemos tenido ninguna reunión con el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica y tampoco prevemos que el organismo inspeccione las instalaciones nucleares iraníes dañadas por la agresión militar estadounidense y sionista", afirmó el funcionario.
En paralelo, Irán confirmó la creación de cuatro grupos de trabajo para profundizar las conversaciones técnicas con Estados Unidos, aunque dejó claro que no está dispuesto a ceder en todos los puntos planteados por Washington.
Otro de los focos de tensión es el futuro del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de hidrocarburos. Antes de la guerra, por esa vía circulaba cerca del 20% de las exportaciones globales de petróleo y gas.
El presidente del Parlamento iraní y uno de los principales negociadores, Mohamad Baqer Qalibaf, lanzó una advertencia sobre el futuro de la zona.
"La administración del estrecho de Ormuz nunca volverá a ser lo que era antes de la guerra", declaró.
Irán y Omán anunciaron que avanzan en un esquema de administración conjunta y evalúan los costos derivados de los servicios marítimos que podrían prestarse en el corredor estratégico. La posibilidad de aplicar cargos o mecanismos de control adicionales generó preocupación en Estados Unidos.
Desde Emiratos Árabes Unidos, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, respondió con firmeza: "Ningún país tiene permitido cobrar peajes o tasas en una vía navegable internacional".
Mientras tanto, Washington comenzó a dar algunas señales de distensión. El Departamento del Tesoro autorizó temporalmente ciertas operaciones vinculadas al petróleo iraní y analiza la liberación de activos congelados como parte del entendimiento alcanzado entre ambas partes.
Pese a los avances diplomáticos, el escenario regional continúa siendo delicado. El acuerdo contempla el cese de hostilidades en varios frentes, incluido el libanés, donde aún se registran episodios de violencia y persisten las tensiones entre Israel y Hezbollah.








