Un antiguo episodio ocurrido hace siglos une a la provincia de Santiago del Estero con el país africano a través de la fe.
Argentina y Cabo Verde: la historia de fe que une a Santiago del Estero con el país africano desde hace casi 400 años Argentina y Cabo Verde: la historia de fe que une a Santiago del Estero con el país africano desde hace casi 400 años
Antes del esperado enfrentamiento entre las selecciones de Argentina y Cabo Verde, una historia poco conocida vuelve a cobrar protagonismo: un antiguo episodio ocurrido hace más de 390 años une a la provincia de Santiago del Estero con el país africano a través de la fe, en un relato que tiene como protagonistas a dos imágenes marianas, un esclavo caboverdiano y el origen de una de las devociones más importantes de la Argentina.
Un vínculo que nació en el siglo XVII
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Aunque hoy Argentina y Cabo Verde se encontrarán frente a frente en una competencia deportiva, entre ambos existe una conexión histórica que se remonta al siglo XVII y que tiene a Santiago del Estero como escenario central.
La historia comienza cuando un hacendado santiagueño encargó desde Brasil dos imágenes de la Virgen María para ser trasladadas hasta sus tierras. Ambas fueron embarcadas rumbo al entonces territorio del Tucumán y emprendieron un largo viaje en carretas desde el puerto de Buenos Aires hacia Santiago del Estero. Sin embargo, el destino de aquellas imágenes cambiaría para siempre durante el recorrido.
La Virgen que nunca llegó a Santiago del Estero
Al llegar a un paraje ubicado a orillas del río Luján, una de las carretas quedó inexplicablemente inmovilizada. Por más intentos que realizaron los conductores y animales de tiro, el vehículo no pudo avanzar.
Los viajeros interpretaron aquel hecho como una señal divina. Entonces decidieron descargar una de las cajas que transportaban. Apenas retiraron la imagen de la Virgen, la carreta volvió a moverse sin inconvenientes.
Convencidos de que era voluntad de la Virgen permanecer en ese lugar, dejaron allí la imagen, dando origen con el paso de los años a la devoción de la Virgen de Luján, patrona de la Argentina.

El "Negrito Manuel", el hombre de Cabo Verde que custodió la imagen
La historia adquiere un significado aún mayor por la participación de un hombre nacido en Cabo Verde. Se trataba de Manuel, un esclavo africano oriundo del archipiélago ubicado frente a la costa occidental de África. Él integraba la caravana que trasladaba las imágenes y, tras el episodio ocurrido en Luján, decidió permanecer junto a la Virgen.
Durante más de cuatro décadas cuidó la imagen, promovió su culto y dedicó su vida al servicio de la advocación mariana. Con el tiempo pasó a la historia como el "Negrito Manuel", considerado el primer custodio de la Virgen de Luján y una figura inseparable de los orígenes de esa devoción. Por ese motivo, Cabo Verde ocupa un lugar especial dentro de la historia religiosa argentina.

La otra imagen sí continuó viaje, pero también protagonizó un hecho extraordinario
Mientras la imagen que hoy se venera en Luján permaneció en Buenos Aires, la segunda Virgen siguió viaje hacia Santiago del Estero. Cuando la caravana llegó a la localidad de Sumampa, ocurrió otro episodio que la tradición considera milagroso.
Según los relatos históricos, la mula que transportaba la imagen se desbocó o salió repentinamente disparada, dirigiéndose hasta el lugar donde finalmente quedó instalada la imagen. Ese hecho fue interpretado también como una manifestación de la voluntad de la Virgen de permanecer allí.
Así nació la profunda devoción a la Virgen de la Consolación de Sumampa, patrona del pueblo santiagueño y una de las advocaciones marianas más antiguas del país.
Una historia que vuelve a tomar actualidad
En la previa del encuentro entre Argentina y Cabo Verde, esta antigua historia recuerda que ambos pueblos mantienen un vínculo que trasciende lo deportivo. Lo que hoy parece una coincidencia futbolística encuentra sus raíces en un episodio ocurrido hace casi cuatro siglos, cuando una expedición que tenía como destino Santiago del Estero terminó dando origen a dos de las manifestaciones religiosas más importantes de la Argentina.
Por un lado, la Virgen de Luján, cuya primera custodia estuvo a cargo de un hombre nacido en Cabo Verde. Por el otro, la Virgen de Sumampa, que sí llegó a suelo santiagueño y se convirtió en uno de los símbolos de la fe popular del norte argentino.
Así, mucho antes de compartir una cancha, Argentina y Cabo Verde ya estaban unidas por una historia de fe cuyo punto de partida fue, precisamente, un pedido realizado desde Santiago del Estero.








