Washington lanzó una nueva ofensiva aérea por novena noche consecutiva contra territorio iraní, mientras Teherán denunció ataques contra zonas estratégicas y alertó sobre una posible escalada del conflicto. Además, crece la preocupación por la situación en el estrecho de Ormuz.
Crece la tensión entre EE.UU. e Irán tras nuevos bombardeos y amenazas cruzadas Crece la tensión entre EE.UU. e Irán tras nuevos bombardeos y amenazas cruzadas
La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a aumentar luego de una nueva ola de ataques militares que profundizó la crisis en Medio Oriente. Por novena noche consecutiva, fuerzas estadounidenses bombardearon distintos puntos del territorio iraní, mientras el gobierno de Teherán aseguró que el país enfrenta una "guerra a gran escala".
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, afirmó que la República Islámica atraviesa un conflicto abierto con Washington y sostuvo que su país debe prepararse para afrontar las consecuencias de mantener su postura frente a Estados Unidos.
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"La realidad es que hoy la República Islámica de Irán está inmersa en una guerra a gran escala", expresó el mandatario en un comunicado difundido por la presidencia iraní.
Según fuentes locales, los ataques estadounidenses ampliaron su radio de acción durante los últimos días y alcanzaron zonas del centro y noroeste de Irán, más allá de las regiones del sur donde se habían concentrado las primeras operaciones tras la reanudación de las hostilidades.
El Comando Central de Estados Unidos para Oriente Medio (Centcom) confirmó que los nuevos bombardeos comenzaron durante la noche del domingo. Desde Irán informaron que las ofensivas dejaron al menos un muerto y varios heridos en la ciudad de Tabriz, ubicada a más de 1.000 kilómetros del Golfo.
También se registraron heridos en Urmia, en la provincia vecina. Mientras Washington afirmó que sus objetivos fueron instalaciones militares, Teherán denunció ataques contra distintas localidades y zonas estratégicas, entre ellas áreas cercanas a la central nuclear de Bushehr, la única planta de energía nuclear actualmente operativa en el país. Además, Irán aseguró que la instalación de Darkhovin, todavía en construcción, también fue alcanzada.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvo que las últimas ofensivas fueron una respuesta a la muerte de efectivos estadounidenses durante el conflicto. Según detalló, dos militares murieron en un ataque contra una base en Jordania y otro falleció durante una operación vinculada a la destrucción de municiones sin explotar provenientes de un dron iraní en el norte de Irak.
"Cada vez que Irán mate a un soldado estadounidense, pagará por ello muchas veces más", afirmó Trump en un mensaje publicado en su red social Truth Social.
Desde el comienzo del enfrentamiento, Estados Unidos reportó la muerte de 17 militares, mientras que las autoridades iraníes informaron un saldo de 50 fallecidos y más de 500 heridos desde el reinicio de los combates.
Otro de los puntos de máxima preocupación internacional es el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas para el transporte de petróleo a nivel mundial. La agencia británica de seguridad marítima UKMTO informó que un buque se encontraba en llamas en esa zona, aunque todavía no se establecieron las causas del incidente.
Además, el diario griego Kathimerini señaló que dos buques petroleros de propiedad griega habrían sido atacados por misiles de origen desconocido mientras navegaban frente a las costas de Omán.
Irán advirtió que tomará las medidas necesarias para defender su soberanía y evitar que el estrecho sea utilizado para amenazar sus intereses. La situación provocó movimientos en los mercados internacionales y el barril de petróleo Brent llegó a cotizar cerca de los 88,55 dólares.
A pesar de la escalada militar, ambos países mantienen contactos diplomáticos mediante intermediarios. Teherán aseguró que continúa negociando con Washington a través de países como Qatar, Omán y Pakistán, mientras busca una salida al conflicto.
El portavoz de la Cancillería iraní, Esmail Baqai, confirmó que las conversaciones siguen activas y que el canal diplomático permanece abierto pese a los ataques cruzados.
Mientras continúan los bombardeos y las amenazas entre ambas potencias, la comunidad internacional sigue con atención la evolución del conflicto ante el temor de que la crisis pueda extenderse y generar consecuencias mayores en toda la región.








