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Un economista alerta que la apertura comercial "va a generar bolsones de pobreza y desempleo"

Dijo que la transición a una economía más abierta debe estudiarse "con mucho cuidado" e identificar quiénes necesitan más apoyo.

30/07/2026 06:00 Economía
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El proceso de apertura económica que atraviesa la Argentina redefine, según Ricardo Arriazu, uno de los economistas más escuchados por Javier Milei, la geografía productiva del país. La transformación estructural, sostiene, generará ganadores y perdedores, y esa polarización tendrá un correlato territorial que impactará de lleno sobre el empleo y los ingresos en algunas de las regiones más pobladas del país.

Durante el Webinar de BlackTORO, Arriazu explicó que la apertura comercial va a debilitar a sectores industriales concentrados históricamente en el Gran Buenos Aires, mientras otras actividades, vinculadas a los recursos naturales, ganarán participación. El economista advirtió que ese desplazamiento productivo no se traduce de manera automática en un desplazamiento de personas. "La gente no se mueve", señaló, y agregó que "tarda mucho en moverse, lo cual te plantea un desafío".

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Esa inercia demográfica es, para Arriazu, el corazón del problema. El economista recordó que ya había planteado esta hipótesis hace un año y la mantiene vigente: "Esto va a generar bolsones de descontento, bolsones de desempleo y de pobreza, justo en la zona políticamente más intensa". Según explicó, se trata de un fenómeno que requiere estudio y una respuesta de política pública, no una resolución espontánea. "Hay que pensar cómo se resuelve el problema. Hay que pensarlo", planteó.

Superávit gemelos, la gran diferencia

Más allá de ese diagnóstico, Arriazu ubicó al equilibrio fiscal como el elemento que distingue al proceso económico actual de los intentos de estabilización anteriores. Consultado sobre por qué esta vez el rumbo podría ser distinto, fue categórico: "No tengo la menor idea. Lo único que es distinto es que hemos eliminado el déficit fiscal".

Esa eliminación del déficit, planteó, es la explicación de fondo detrás de otro fenómeno inédito: la coexistencia de superávit fiscal y superávit externo. Arriazu remarcó que Argentina va a cerrar el año con ambos resultados en positivo, algo que no había ocurrido en la historia económica reciente del país y que tampoco se replica en el resto de América Latina.

El dólar, la city y el año electoral

Otro de los ejes que Arriazu desarrolló fue el comportamiento de la demanda de dólares, a la que definió como la variable más relevante para entender la dinámica económica de corto plazo. El economista repasó que, durante el último año, los argentinos compraron 40.000 millones de dólares, y proyectó una demanda menor pero igualmente significativa para el año próximo, en un contexto marcado por las elecciones.

Arriazu insistió en que la Argentina funciona como una economía bimonetaria, en la que el dólar opera como unidad de cuenta y como resguardo patrimonial. Bajo esa lógica, sostuvo que lo que verdaderamente ordena las decisiones financieras es la tasa de interés en dólares, no la tasa real en pesos. El economista anticipó que el año próximo habrá presión cambiaria, aunque consideró que llegará en una etapa avanzada del proceso electoral. "Yo creo que la corrida va a existir, va a ser tardía, no va a ser temprana, y eso le da una enorme oportunidad al Gobierno para acumular", afirmó.

"El changuito ya no me va a sorprender todos los meses porque la inflación bajó, pero tengo menos plata en la billetera para llegar al supermercado", graficó. Luego detalló que hoy cerca de una cuarta parte del ingreso se destina al pago de servicios, alquileres y expensas, cuando algunos años atrás esa proporción rondaba el 15%. "A eso se suma otro 24% que se va en cuotas de préstamos ya tomados. En la práctica, la mitad del ingreso queda comprometida durante los primeros días del mes, antes incluso de empezar a consumir", explicó.

Para el economista, esa situación también ayuda a entender el aumento de la morosidad. "Hay mucha gente que dice: 'Pago la luz porque si no me la cortan, pero el préstamo puede esperar'. Por eso aumenta la mora", señaló, y agregó que el mayor poder adquisitivo que muchas familias percibían años atrás respondía, en gran medida, a políticas que ya no existen. "Lo anterior era artificial, porque los subsidios y los 'planes platita' daban una sensación de mayor poder adquisitivo".

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