Por Enrique Zuleta Puceiro
Santiago renueva en paz y sin estridencias el gobierno de sus ciudades Santiago renueva en paz y sin estridencias el gobierno de sus ciudades
La baja en la participación vuelve a ser el dato central de la jornada. Ya temprano, la estadística policial la fijó en un 15,3 en Capital y 21,3% en La Banda valores que, de sostenerse el ritmo, proyectan una concurrencia final muy por debajo de la de 2025, que ya venía en descenso. Jornada tranquila, sin nada que rompa la casi monotonía de un antiguo rito de efectos cada vez menos relevantes en el vecino. Reflejo, en todo caso, de una campaña anémica, casi inexistente y canalizada exclusivamente a través de los canales de las redes sociales y los actos cerrados, reservados a militantes y dirigentes. Es sin duda el clima buscado y logrado por una dirigencia política más bien cautelosa y poco afecta la sorpresa.
Tal como indicaban las encuestas previas, el electorado no se siente incentivado a la participación. No porque no le interese el político, sino más bien porque no le interesa la versión que de la política tienen los políticos profesionales. La gente lo expresa sin reservas en las encuestas, contesta en las encuestas, opina con seguridad y atiende con solicitud habitual las encuestas "en boca de urna".
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Más que de una actitud antipolítica o antidemocrática, se trata de un reflejo defensivo hacia quienes intentan monopolizar la representación y el modo como lo pretenden.
El clima, algo diferente en La Banda, una ciudad en la que entran en colisión visiones más fuertes, como las que suelen acompañar los cambios de gobierno. Allí el electorado percibe que las cosas que se juegan sin importantes y que las tendencias definen, muy marcadamente, un horizonte de cambios.
De concretarse las expectativas previas, un cambio en el gobierno de la ciudad implicará no solo la hegemonía del Frente Cívico. Lo más importante será la convergencia de proyectos y toda la gama de desafíos y posibilidades que abre la inauguración de una gran realidad metropolitana con las ventajas y los inconvenientes de la gobernanza jurisdiccional. Algo de esto refleja la mayor participación, la mayor fragmentación política y el crecimiento de un interés por lo que la política puede y debe hacer frente a problemas estructurales no resueltos.
La mayor concurrencia bandeña supera con claridad a la capitalina, y coincide con la única incógnita real del día radica en ver si es posible que el ganador no logre una mayoría absoluta, casi inalcanzable, catapultada por la división del resto de las fuerzas políticas, enfrentadas por diferencias personales poco significativas.
En Capital, victoria clara y el Frente Cívico, con base en un electorado menos movilizado, parece encaminarse a un triunfo amplio y sin discusión. Su voto de pertenencia se ha endurecido y consolidado. No cambia su preferencia y se queda en casa porque las dificultades del contexto llaman a un voto defensivo.
Por debajo de las antiguas y nuevas mayorías, las segundas y terceras disputan arduamente por las preferencias ciudadanas.
Santiago renueva en paz y sin estridencias el gobierno de sus ciudades, consolida el sistema político de la Constitución y vive a su manera el momento político de alta complejidad que vive el país.








