La decisión del Gobierno de flexibilizar el acceso de las empresas a los créditos en dólares generó distintas reacciones dentro del ámbito económico. Mientras la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA) respaldó la iniciativa y la consideró un avance para el sistema financiero, algunos economistas cuestionaron el cambio y recordaron los problemas derivados del endeudamiento en moneda extranjera durante la crisis de 2001.La nueva normativa permitirá que los bancos amplíen el universo de empresas que pueden acceder a préstamos en dólares. El límite establecido es del 15% de los depósitos que cada entidad posee en moneda extranjera. Hasta ahora, este tipo de financiamiento estaba principalmente destinado a compañías con ingresos genuinos en dólares o vinculadas a actividades de comercio exterior.El ministro de Economía, Luis Caputo, explicó que la modificación responde a un pedido de distintos sectores productivos y que busca generar mayor dinamismo en el mercado de crédito. "Hasta ahora los bancos con sus depósitos en dólares le podían prestar a las empresas que generaban dólares o tenían la garantía de empresas que generaban dólares. Hoy estamos extendiendo esa posibilidad a todas las empresas, pero dentro de un marco macroprudencial", explicó.Caputo también sostuvo que el objetivo es ampliar las alternativas de financiamiento para las compañías en un contexto en el que las tasas de los préstamos en pesos todavía resultan elevadas para determinadas actividades. Además, señaló que las empresas que reciban estos créditos deberán liquidar los dólares en el mercado oficial y convertirlos en pesos.Desde ADEBA, en cambio, la evaluación fue directamente positiva. La entidad que agrupa a los principales bancos privados de capital nacional afirmó que la medida permitirá mejorar la utilización de los ahorros en moneda extranjera y ampliar el financiamiento destinado al sector productivo."Este cambio promueve una intermediación financiera más eficiente de los ahorros en dólares hacia el sector privado", señalaron desde la asociación. En el mismo sentido, remarcaron que la modificación puede favorecer tanto el crecimiento de los depósitos en dólares como la generación de nuevos préstamos para empresas. "Es un paso más en la dirección correcta", concluyeron.La entidad también consideró que las nuevas reglas podrían incentivar que parte de los dólares que actualmente permanecen fuera del sistema financiero sean canalizados hacia los bancos. De acuerdo con su postura, esto contribuiría a fortalecer el mercado de crédito en moneda extranjera durante los próximos años.Sin embargo, la medida también recibió fuertes cuestionamientos. El exministro de Economía Hernán Lacunza advirtió sobre el riesgo de que empresas que cobran principalmente en pesos asuman deudas en dólares. El economista recordó la experiencia de fines de la década de 1990 y planteó que una eventual suba pronunciada del tipo de cambio podría complicar la capacidad de pago de esas compañías."Ya hicimos eso a fines de los noventa y terminamos con la pesificación asimétrica, no cometamos los mismos errores", sostuvo Lacunza. Además, defendió la necesidad de desarrollar el crédito en moneda local para aquellas empresas cuyos ingresos están nominados en pesos.En una postura similar, el expresidente del Banco Central Guido Sandleris calificó la decisión como una "mala idea" y cuestionó que se modifique una de las regulaciones que, según su visión, funcionó como un mecanismo de protección frente al riesgo cambiario.Sandleris consideró que la flexibilización "erosiona uno de los pocos consensos relevantes" que Argentina había construido en materia de regulación bancaria en dólares. Su principal preocupación apunta al descalce entre la moneda en la que una empresa genera sus ingresos y aquella en la que toma una deuda.El debate, de esta manera, quedó planteado entre dos miradas. Por un lado, el Gobierno y ADEBA sostienen que existe una gran cantidad de dólares depositados en el sistema que pueden ser utilizados para ampliar el financiamiento y favorecer la actividad productiva. Por otro, los críticos de la medida advierten que el crédito en dólares puede aumentar la exposición al riesgo cambiario si llega a empresas que no generan ingresos en esa moneda.La discusión tendrá ahora una nueva etapa con la implementación de la normativa y las condiciones que establezca el Banco Central para regular estas operaciones. El Gobierno apuesta a que el cambio permita profundizar el crédito y movilizar los ahorros en dólares, mientras que sus detractores seguirán de cerca el impacto que pueda tener sobre el sistema financiero y la capacidad de pago de las empresas.
Los bancos respaldaron los créditos en dólares y destacaron la nueva medida del Gobierno Los bancos respaldaron los créditos en dólares y destacaron la nueva medida del Gobierno








